El Sauzal: el huachicol con despachadora y contador

La Columna  

En Ciudad Juárez el huachicol ya no se esconde en la madrugada ni en el desierto. Ahora tiene domicilio, camiones estacionados en fila y hasta lo que parece una despachadora. El predio está en El Sauzal, frente a Riberas del Bravo, en la esquina de Puerto de Dunquerque y Hermenegildo Luna. Ahí, según fuentes extraoficiales de las corporaciones policiacas, se mueve el negocio.

La policía estatal y el Ejército mantienen asegurado el lugar. Hay varios camiones de transporte de personal y un área que, a simple vista, parece diseñada para despachar combustible. No es un hallazgo aislado: está relacionado con otra finca donde hace días localizaron una toma clandestina. Ya hubo detenidos. Ahora aseguran esta. Y se habla de varias propiedades más conectadas al mismo circuito. Otro de los talleres donde fue señalado por huachicol está en la colonia Aguilas de Zaragoza. 

Las cifras que circulan no son menores: cerca de 360 mil litros de diésel al año vendidos de manera ilícita al mayoreo, precisamente desde ese predio que hoy vigilan las autoridades. El volumen no se mueve solo. Detrás aparecen empresas que funcionan como pantalla: Logística, Proyectos y Estructuras (LPE), Soporte con Servicios y Suministros, PROCOMDI y SETTRA. Los nombres suenan a logística seria. El negocio, según las mismas fuentes, es otro.

El hombre que mueve el teje y maneje, de acuerdo con las versiones extraoficiales, es Jorge Ortega Trejo, alias “el contador”. Se dice que agentes de la Marina y el Ejército andan tras de él, aunque todavía no le han comprobado nada. Su hijo, Eduardo Ortega Ramírez, sería el encargado de lavar el dinero a través de las empresas mencionadas. Todo muy familiar, todo muy ordenado.

Eduardo Ortega

Pero el asunto no termina en el diésel robado de las tomas. También se habla de huachicol fiscal: gasolina que entra por la aduana de Ciudad Juárez con papeles que la presentan como hidrocarburo que no paga impuestos ni IEPS. Y todo, según las versiones, solapado por la propia aduana y su nuevo administrador de apellido Nolasco. Cuando el contrabando pasa por la puerta principal con sello oficial, ya no es solo delito. Es sistema.

Las autoridades investigan, además, posibles vínculos con Emanuel Corral y Ramón Sáenz, nombres que ya han aparecido en reportes previos relacionados con lavado de dinero, huachicol y narcotráfico. La red, si se confirma, no es improvisada. Tiene contador, tiene empresas, tiene aduana y tiene volumen.

Mientras tanto, en El Sauzal los camiones siguen estacionados y la despachadora —si eso es lo que es— espera la orden de cateo. El huachicol en Juárez ya no necesita esconderse. Solo necesita que nadie mire demasiado rato.

Hasta el momento van tres fincas aseguradas y tres detenidos por huachicol en El Sauzal

  • Primer inmueble: Ubicado en el cruce de las calles Fernando Montes de Oca y Durazno, donde elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) y del Ejército Mexicano mantienen el resguardo a la espera de que se cumplimente una orden de cateo.
  • Segundo inmueble: Situado sobre la calle Dunquerque número 1585. En el interior de este predio se aprecian camiones de la empresa LPE Transporte, así como un área que presuntamente se utilizaba para el abastecimiento de combustible a unidades, dato que ya es analizado por las autoridades.
  • Tercer inmueble: Localizado sobre la calle Sauzal, frente al Recreativo San Jorge. Este sitio ya fue intervenido mediante una orden de cateo ejecutada por personal de la Fiscalía General de la República (FGR), la SSPE, el Ejército Mexicano y personal de Petróleos Mexicanos (Pemex).

 

Segalmex: ahora también reparte cadáveres

Ya no bastaba con el huachicol de recursos, las compras infladas y el desfalco millonario que convirtió a Segalmex en el escándalo de corrupción más grande de la historia reciente de México. Ahora la empresa insignia del “bienestar” de la 4T también transporta muertos.

Este miércoles, elementos de la Célula BOI —integrada por la Agencia Estatal de Investigación, Sedena y Guardia Nacional— localizaron tres cuerpos sin vida en el interior de un camión con razón social de Segalmex, sobre la carretera que va de El Ocote a Guadalupe y Calvo. Los cadáveres estaban tirados sobre la mercancía de abarrotes que el vehículo transportaba. Todos con impactos de arma de fuego.

Así, sin anestesia: el mismo camión que se supone lleva despensas a las comunidades más pobres del estado, hoy servía de fosa móvil. Encima de los frijoles, el aceite y el arroz… tres masculinos acribillados.

No es la primera vez que Segalmex aparece en los titulares por las peores razones. Pero esta sí marca un nuevo nivel. Ya no se trata solo de que el dinero destinado a alimentar a los más necesitados se haya evaporado en contratos fantasma y empresas fantasma. Ahora el vehículo oficial de la “seguridad alimentaria” se convierte en transporte de ejecución.

Guadalupe y Calvo, territorio complejo, de difícil acceso y larga historia de violencia, vuelve a ser escenario. Y Segalmex, esa empresa que nació para combatir el hambre y terminó convirtiéndose en símbolo del saqueo institucional, aparece otra vez en el centro de la escena… esta vez con olor a pólvora y sangre.

Mientras tanto, las autoridades inician las periciales para identificar a las víctimas y a los probables responsables. Lo de siempre. Carpetas, peritos, comunicados. Y Segalmex, una vez más, dando de qué hablar.

Ya no solo reparte despensas.

Ahora también reparte cadáveres.

Y todavía hay quien se sorprende.

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