Sacrificio celestial: Ariadna Montiel renuncia a la corona de Chihuahua (dice que nunca quiso)

CHIHUAHUA, CHIH. – En un acto de desprendimiento que rozaría lo heroico si no fuera política mexicana, la flamante dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, ha decidido romperle el corazón a sus simpatizantes locales.
Con la mano en el pecho y la otra en el timón del partido oficialista, ha anunciado que se baja de la carrera por la gubernatura de Chihuahua para el lejano 2027. La razón oficial: una súbita e inquebrantable epifanía ética. «No se puede ser juez y parte», sentenció, dejando claro que coordinar el banquete y querer comerse el pastel al mismo tiempo está mal visto, al menos en esta temporada del año.
Lo más fascinante del anuncio no fue la renuncia, sino la amnesia selectiva que la acompañó. Con una sonrisa digna de pasarela, Montiel soltó la frase matona:
«Nunca tuve esa aspiración». Claro que no. Todas esas visitas constantes al estado, los templetes compartidos y la evidente construcción de una estructura propia eran, seguramente, meras excursiones de fin de semana para respirar el aire del desierto.
Sin embargo, para que los chihuahuenses no se sientan despreciados, la lideresa recurrió al infalible manual del romanticismo geopolítico y catalogó a Chihuahua como su «segunda patria». Y como buena matriarca ausente, prometió que seguirá ayudando, especialmente a la Sierra Tarahumara, zona que describió como su «inspiración».
Una inspiración que, convenientemente, ahora se cultivará desde la comodidad de las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional en la Ciudad de México, lejos del frío de la sierra pero muy cerca del presupuesto de organización.
Con este «sacrificio» de la jefa máxima, las aguas vuelven a agitarse en el corral local. Al bajarse Montiel de la boleta, se le da el banderazo oficial a los gallos de la entidad que ya traen las espuelas bien afiladas: la senadora Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.
Para ellos, la dirigente mandó un mensaje cargado de aparente candor democrático: la sagrada encuesta será el único método de selección. Montiel juró y perjuró que se mantendrá «por encima de intereses de cualquier tipo». Habrá que creerle, por supuesto. En Morena las encuestas son famosas por su rigor científico y por no provocar jamás sospechas de dedazos, favoritismos o encuestas «espejo» que terminan reflejando exactamente lo que el jefe en turno quiere ver.
Así las cosas en el laboratorio político de la 4T. Ariadna Montiel se retira del campo de batalla chihuahuense convertida en el árbitro supremo que todo lo ve y todo lo decide. Los aspirantes locales ya pueden empezar a gastar en espectaculares, bardas y sonrisas ensayadas. Al fin y al cabo, el camino está libre, las reglas son «justas» y la dueña del padrón y del partido promete mirar el espectáculo desde las alturas de su recién estrenada e impecable neutralidad. ¡Que comiencen los juegos del hambre chihuahuenses!

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