La «Candidata» en el País de las Maravillas (y las Casetas)

Por: HORUS La Columna

Dicen que en la política hay niveles: están los que operan, los que gobiernan y luego, en un sótano muy particular, están los que necesitan que alguien les lea las instrucciones de lo que ellos mismos acaban de votar. En esta última categoría brilla con luz propia la —ahora con licencia— senadora Andrea Chávez.

La joven maravilla de Morena decidió que era buena idea salir a desgarrarse las vestiduras por el aumento en las casetas de Chihuahua, señalando al Estado con un dedo flamígero que más bien parecía un bumerán. Resulta que a la legisladora se le «olvidó» un pequeño detalle técnico: esos incrementos vienen de lineamientos federales, esos mismos que ella y su bancada aprueban sin leer, sin pestañear y, por lo visto, sin entender.

Tuvo que salir José de Jesús Granillo a darle una clase rápida de Realidad 101. No hubo necesidad de retórica barata, solo datos: fue la propia SICT federal la que instruyó la actualización de tarifas. Pero claro, pedirle coherencia a la senadora es como pedirle austeridad a un banquete de toma de protesta. Su indignación es selectiva: brama por las casetas, pero calla como tumba cuando su partido le corta el agua al campo o abandona a los ganaderos chihuahuenses.

La estrategia es clara: no es que no sepa, es que apuesta a que usted, querido ciudadano, sea igual de desmemoriado que ella.

¿Licencia para qué?

Pero la verdadera joya de la semana fue su anuncio de solicitar licencia al Senado para buscar la gubernatura en 2027. La pregunta obligada en los pasillos del Congreso fue: ¿Y cuándo empezó a trabajar como senadora? Porque, si somos honestos, su paso por el escaño ha sido más gris que un lunes de neblina, destacando únicamente por sus dotes de TikToker y sus ataques teledirigidos hacia el gobierno de Maru Campos.

Andrea dice que se va porque «no quiere enamorarse del puesto» y prefiere el «territorio». ¡Vaya sacrificio! Se retira de un cargo donde no hizo más que calentar la silla para dedicarse de tiempo completo a lo que mejor sabe hacer: campaña con dinero público.

El guion de la «liberación»

Su discurso de despedida parece escrito por un guionista de telenovelas de los ochenta: habla de «familias que secuestran el poder» y asegura que «no se va, sino que regresa». Lo que no aclara es a qué regresa, porque a legislar, está visto que no.

Chávez se quita el disfraz de senadora para ponerse el de candidata perpetua. Dice que «los que se van son ellos» (refiriéndose al PAN), pero con esa ligereza para manejar la verdad y esa alergia a los datos duros, lo único que parece estarse yendo es la seriedad de la política chihuahuense.

Al final, la mentira no es un error en su carrera, es su brújula. Veremos si al electorado le alcanza con frases bonitas y poses de Instagram para olvidar que, cuando tuvo el poder de defender a Chihuahua en el presupuesto, prefirió agachar la cabeza y subir el volumen del micrófono.

¡Suerte en el «territorio», Andrea! Al menos allá no hay que votar leyes que luego no entiendes.

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