Chihuahua, a 2 de junio.— Luego de la jornada electoral del 1 de junio, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Myriam Hernández Acosta, lanzó una dura crítica al proceso que calificó como un retroceso democrático sin precedentes, al advertir que el país ha entrado formalmente en una etapa de autoritarismo.
“Ayer acabaron de sepultar el último pilar, la última institución que podía hacer un contrapeso contra el autoritarismo del partido que gobierna en el país. A partir de este momento, ya se hizo oficial la tiranía oficial”, declaró Hernández Acosta, visiblemente preocupada por las implicaciones que traerá la reciente reforma judicial impulsada por el Gobierno Federal.
La magistrada no escatimó en palabras al señalar que la reforma —que permite la elección popular de jueces, magistrados y ministros— carece de fundamentos jurídicos y se construyó “sobre una mentira”. “Desde un principio se pudo observar la poca participación ciudadana, debido a esta reforma que no tiene un asidero jurídico ni fáctico y siempre se basó en la intención del nuevo régimen de apoderarse de las instituciones”, afirmó.
Hernández Acosta lamentó que se hayan repetido prácticas irregulares propias de los partidos políticos tradicionales, pero ahora ejecutadas con mayor sofisticación por el partido en el poder. “Sabíamos que iba a haber poca participación por las incidencias y las chapucitas electorales que toda la vida se criticaron; pues ahora las aplicaron en su esplendor.”
La presidenta del TSJE también hizo una severa advertencia sobre los retos que enfrentarán los nuevos integrantes del Poder Judicial, quienes asumirán funciones a partir del 1 de septiembre. “Es muy lamentable que los cimientos del Poder Judicial se basen en el capricho de una persona y en la asistencia de unos cuantos a las urnas. Esta es la realidad que nos tocó vivir”, expresó.
Dirigiéndose directamente a quienes resultaron electos, lanzó un llamado a la responsabilidad: “Ya empiecen a visitar el edificio y lo conozcan. Hay gente que ni siquiera conocemos y que ni el edificio conoce. Que empiecen a estudiar y a prepararse, porque no es un cargo político, es un cargo que requiere de estudio, que requiere responsabilidad.”
Finalmente, concluyó con un mensaje de resistencia institucional: “Nos toca remar contracorriente y seguir defendiendo nuestra patria hasta la medida de nuestras posibilidades.”