Columnómetro Político: De llamadas, nombramientos y cárteles… de agua

Por HORUS La Columna

Andrea se enoja, Adán se escurre, Loera acusa, Brenda calla, Alito recicla, Sixto se acomoda, Maru gestiona y el agua… se acaba.

¿Quién dijo que la política era aburrida? En el circo de tres pistas que se ha convertido la vida pública del país, esta semana los trapecistas se cayeron, los domadores se pelearon con los leones y los payasos… bueno, esos nunca faltan.

Empecemos con lo viral: una supuesta llamada filtrada entre la senadora chihuahuense Andrea Chávez y el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López que huele más a drama de telenovela que a política seria. En el audio, la senadora—con ese tono de «me rompieron la uña pero sigo siendo la más votada»—le reclama a Adán por lo dicho por “la presidenta con A” en la mañanera. ¿La frase estelar? “¡Qué quiere esa pin… vieja!”

Sí, así como lo lee. Ni el guion de La Casa de los Famosos se animaría a tanto.

Adán, en su papel de galán de novela política, intenta calmar las aguas con un “nos vemos el jueves en donde siempre”… Pero ella, muy digna, corta la llamada. ¡Qué nivel de institucionalidad! Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum ni se inmuta: ella sigue hablando de agua, pero la que debe México a Estados Unidos, no la que derrama Andrea cuando se enoja.

Y hablando de agua… pero del agua que no llega a los campos chihuahuenses, nos vamos a Ciudad Juárez, donde el senador Juan Carlos Loera salió a escena para acusar a la diputada plurinominal Brenda Francisca Ríos (sí, la del PVEM, ahora morenista de ocasión) de ser parte del “cártel del agua”. No es broma. Según Loera, la diputada y su esposo, Alejandro LeBarón, forman parte del “huachicoleo hídrico” en Chihuahua. ¿Será el primer cártel ecológico del país? México no decepciona.

Claro, Ríos tampoco es una blanca paloma: su diputación plurinominal parece más premio de consolación que representación popular, y su paso por el Verde no se olvida. Pero vaya que Morena se está convirtiendo en un remix de todos los partidos: un poquito del PRI, una cucharada del PAN, y una pizca del Verde… con sus respectivas mañas incluidas.

Y si de PRI hablamos, no podíamos dejar pasar el más reciente acto de necropolítica institucional: el nombramiento de Sixto Duarte, sobrino del exgobernador César Duarte, como secretario Jurídico y de Transparencia del CEN del tricolor. Sí, leyó bien: transparencia. El mismo apellido que por años fue sinónimo de corrupción en Chihuahua ahora es parte del comité que debe velar por la legalidad.

Alito Moreno, con ese olfato infalible para el escándalo, lo anunció en redes como si se tratara del fichaje estelar del año. “Priistas de convicción, carácter y compromiso”, escribió. Lo que no aclaró es con qué tipo de convicciones, ni qué clase de compromisos. César Duarte sigue en libertad condicional y con más vida social que muchos militantes de base.

Y mientras en Morena se pelean y en el PRI reparten cargos entre primos incómodos, en el gobierno estatal siguen las gestiones hídricas. La gobernadora Maru Campos estuvo en la CDMX con la secretaria Rosa Icela Rodríguez, negociando lo innegociable: el agua que México debe a Estados Unidos bajo el Tratado de 1944. Maru dejó claro que Chihuahua no puede dar lo que no tiene, porque el estado está en sequía extrema… aunque algunos se empeñen en ordeñar los mantos freáticos como si fueran vacas electorales.

Eso sí, nadie ha informado si hubo acuerdos, si se logró algo o si nomás se tomaron la foto. Pero bueno, esperemos que hoy al mediodía alguien se digne a dar la cara… o al menos un boletín.


En resumen: Andrea se enoja, Adán se escurre, Loera acusa, Brenda calla, Alito recicla, Sixto se acomoda, Maru gestiona y el agua… se acaba.

Nos leemos la próxima, si no se acaba primero la paciencia.

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