La columna

Vaya que este fin de semana el aspirante a la gubernatura por Morena Rafael Espino soltó al tigre en contra de quienes aún sienten que tiene la esperanza de ser candidatos a por ese mismo partido.

Cruz Pérez Cuéllar y Carlos Loera ambos fueron señalados por el consejero pero sin decir sus nombres.


Es decir, Espino aventó el comentario y a los dos les cayó el saco a la medida, ni modo que lo nieguen, cuando el empresario dijo que el próximo candidato por el partido rojinegro no debe de tener sospechas de corrupción y la verdad los dos tienen cola que le pisen, o vuelvo a preguntar ¿ a caso lo niegan?


Hagamos un recuento de sus antecedentes:

Loera se aferró a salir por la puerta de enfrente de la delegación de Bienestar, aunque tuvo varias denuncias en su contra ante la Secretaría de la Función Publica, por presuntos actos de corrupción y nepotismo.

Incluso en una de las mañaneras se le cuestionó este dato a López Obrador y lejos de actuar prometió que se investigará, hasta la fecha nada de eso ha pasado.

Promesa incumplida, pero con antecedentes escritos, Loera tiene mínimo dos denuncias en esa dependencia y solo basta que le esculquen, si quieren de eso no se salva.

En el caso del Senador Pérez Cuéllar no es para tanto, sin embargo el fantasma de ser un aspirante oportunista no lo abandona.

Fue panista, luego del partido Naranja para finalmente aprovechar la oleada de López Obrador.

No le ayuda mucho, hacía el interior de Morena todos lo ven como el paracaidista abusón que quiere vivir del presupuesto.

Pérez Cuellar trae cola que le pisen pero por parte del actual gobierno, su principal enemigo no son los morenistas genuinos, sino el Gobernador Javier Corral que lo tiene amarrado de las manos con una orden de aprehensión que podría surgir los próximos días si es que quiere lanzarse de candidato. El pasado de Cruz lo sacrifica.


Lo bueno del senador es que no tiene nada que perder y eso lo sabe, a jugado con la carta de aspirante porque, inteligente como es tiene trazado muy bien su camino, desde joven cuando ingresó a las filas del PAN, el juró que llegaría a ser gobernador de Chihuahua y efectivamente tiene futuro pero en el 2021.

En esta ocasión Pérez Cuellar pierde ganando, porque?

Simplemente porque enterado está que le quedan tres años de senador, tiempo suficiente para seguir consolidando su proyecto, le da tiempo primero de quitarse de encima a Corral con su denuncia duartista. Segundo, tiene oportunidad de registrase para ser un morenista de corazón como dictamina los estatutos –porque hasta hoy no es de Morena- y tercero sigue con otros tres años que como López Obrador lleva 18 años de intensa campaña. Entonces quiere decir que para la siguiente será el próximo gobernador y eso nadie lo duda.

En cuanto a Rafael Espino no tiene antecedentes de corrupción, hasta el momento no hay persona alguna que señale lo contrario, por eso su comentario porque sabe que en Chihuahua hace falta un gobernador que no sea político y para eso, él se pinta a solo y otra vez lo pregunto, ¿alguien los duda?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s