La crisis financiera provocada por el colapso de Ueno Bank terminó por sacudir al gobierno de Paraguay y colocar al presidente Santiago Peña en el centro de uno de los mayores escándalos políticos y bancarios del país, que derivó en su renuncia al cargo el jueves 5 de noviembre de 2026.
Aunque Peña no era propietario ni accionista directo de la institución financiera, sus vínculos económicos con empresas pertenecientes a Miguel Vázquez, principal accionista de Grupo Vázquez, conglomerado empresarial al que pertenece Ueno Bank, levantaron sospechas sobre posibles conflictos de intereses y decisiones gubernamentales que habrían favorecido a la entidad.
De acuerdo con información de Bloomberg, Peña realizó inversiones entre 2019 y 2025 en una de las compañías de Vázquez, empresario de 36 años cuya influencia económica se extiende a distintos sectores de Paraguay.
La relación empresarial comenzó antes de que Peña asumiera la Presidencia en 2023, pero adquirió mayor relevancia durante su administración, particularmente cuando el gobierno comenzó a canalizar cantidades millonarias de recursos públicos hacia Ueno Bank.
Más de 800 millones de dólares de recursos públicos
Una de las decisiones que generó mayores cuestionamientos fue la transferencia de más de 800 millones de dólares de recursos estatales a Ueno Bank, convirtiendo al gobierno paraguayo en uno de los principales clientes de la institución.
Según datos citados por Bloomberg, los depósitos gubernamentales pasaron de menos de 100 millones de dólares en enero de 2024 a representar aproximadamente 20 por ciento de los ahorros estatales colocados en el sistema bancario hacia finales de septiembre de 2026.
Entre esos recursos se encontraban cientos de millones de dólares pertenecientes a la agencia de seguridad social paraguaya.
El crecimiento de los depósitos coincidió con la obtención de la licencia bancaria de Ueno y su posterior fusión con Visión Banco en 2024, operación que permitió a la institución posicionarse como el sexto banco más grande de Paraguay por volumen de depósitos.
Las decisiones del gobierno no estuvieron exentas de críticas. A finales de 2024, cuando comenzaron los señalamientos sobre posibles conflictos de intereses, Peña defendió públicamente la relación de su administración con el banco y calificó las acusaciones como parte de una «campaña mediática mezquina y mentirosa».
Sin embargo, el desplome de la institución terminó por convertir aquellos cuestionamientos en una crisis política de mayores dimensiones.
Irregularidades crediticias destaparon la crisis
Las primeras señales de alarma sobre la situación financiera de Ueno aparecieron en 2025, cuando funcionarios de BID Invest, brazo de inversión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), visitaron las instalaciones de la institución en Asunción para analizar una posible participación accionaria.
Durante la revisión surgieron dudas sobre los préstamos concedidos entre empresas vinculadas al Grupo Vázquez, la clasificación de esos créditos y los niveles de morosidad reportados por el banco, que se ubicaban en apenas dos por ciento, una cifra considerablemente inferior a la registrada por otras instituciones financieras paraguayas.
El caso también involucró un financiamiento cercano a los 20 millones de dólares que BID Invest había otorgado a Ueno en 2024, del cual, según fuentes consultadas por Bloomberg, todavía no se había recuperado la totalidad del dinero.
La investigación tomó mayor fuerza en septiembre de 2026, luego de que el periódico paraguayo ABC difundiera documentos internos del Banco Central y correos electrónicos que evidenciaban posibles irregularidades en las prácticas crediticias de la institución.
Ante las revelaciones, el Banco Central de Paraguay abrió una investigación formal y ordenó una revisión de las cuentas del banco.
Las correcciones contables provocaron que el índice de solvencia de Ueno cayera por debajo del mínimo exigido por la regulación financiera, dejando al descubierto una insuficiencia de capital que finalmente llevó a las autoridades a intervenir la institución el 3 de noviembre y declararla insolvente.
La crisis alcanzó al Banco Central y al gobierno
El escándalo también salpicó a las autoridades financieras paraguayas, particularmente a Carlos Carvallo, entonces presidente del Banco Central de Paraguay, quien anteriormente había trabajado para Miguel Vázquez como director de la entidad que posteriormente se convirtió en Ueno Bank.
Carvallo presentó su renuncia días después de ordenar el cierre de la institución, lo que incrementó las sospechas sobre los vínculos entre el sector financiero y las autoridades responsables de supervisarlo.
La situación terminó por convertirse en una crisis institucional para Santiago Peña, quien enfrentó cuestionamientos no solamente por sus inversiones vinculadas al conglomerado empresarial, sino también por la decisión de colocar cantidades extraordinarias de dinero público en una entidad que posteriormente fue declarada insolvente.
Diputados votaron por destituirlo
El jueves 5 de noviembre, la Cámara de Diputados votó por unanimidad a favor de la destitución de Peña, en medio de la presión política generada por el colapso bancario.
Antes de que concluyera el procedimiento legislativo, el mandatario presentó su renuncia a la Presidencia, mientras el Senado discutía si aceptaba su dimisión o continuaba con el proceso de destitución.
La sesión terminó sin una resolución definitiva, luego de que varios senadores abandonaran el recinto en señal de protesta.
En un mensaje difundido a través de redes sociales, Peña aseguró que su principal preocupación era garantizar que los paraguayos que confiaron sus ahorros a Ueno pudieran recuperar su dinero.
La quiebra dejó a millones de clientes sin acceso a sus cuentas y abrió un nuevo frente de incertidumbre sobre el destino de los recursos públicos depositados en la institución.
Detienen al principal accionista de Ueno
Como parte de las investigaciones por el colapso financiero, Miguel Vázquez y otros directivos de la institución fueron detenidos.
Las autoridades también realizaron un cateo en la residencia del empresario en Asunción, donde localizaron vehículos de lujo y obras de arte. Vázquez permanece bajo prisión preventiva mientras avanzan las indagatorias para esclarecer las presuntas irregularidades financieras.
El caso de Ueno Bank dejó al descubierto una crisis que trascendió el ámbito bancario: los vínculos entre empresarios y autoridades, el manejo de recursos públicos y las decisiones gubernamentales que terminaron colocando al Estado entre los principales afectados por la insolvencia de una institución financiera.
La salida de Santiago Peña representa así el desenlace político de un escándalo que todavía tiene numerosas interrogantes por resolver, particularmente sobre el destino de los cientos de millones de dólares públicos y la responsabilidad de quienes permitieron que esos recursos terminaran depositados en un banco que acabó colapsando.