El PRI toca la puerta del PAN y la carrera por 2027 acelera

HORUS | La Columna

Pues resulta que Alito Moreno ya encontró la puerta de Palacio de Gobierno y, al parecer, no fue precisamente para saludar de lejos.

Durante su reciente visita a Chihuahua, el dirigente nacional del PRI confirmó que sostendría un encuentro con la gobernadora Maru Campos, conversación que, según el propio priista, es como propósito avanzar en la construcción de acuerdos rumbo a las elecciones de 2027.

Y aquí es donde comienza lo interesante.

Porque aunque Alito quiso vestir el asunto con el elegante traje de la institucionalidad, habló claramente de alianzas, consensos y espacios de participación política, particularmente con Acción Nacional.

El dirigente tricolor incluso dejó una frase que no necesita demasiada traducción: en Chihuahua se trabajará para construir acuerdos y, sobre todo, para cerrar filas con la gobernadora en defensa del estado.

Vamos, que el PRI ya levantó la mano y está diciendo: «Y si hacemos un muñeco».

Bueno ya hay que ser serios.

“¿Y si volvemos a intentarlo juntos?”

Pero Alito fue todavía más lejos al hablar de una coalición que no se limite a las siglas partidistas, sino que incorpore organizaciones sociales y ciudadanos.

Aunque en política, como bien sabemos, cuando empiezan a hablar de “ciudadanía”, “unidad” y “consensos”, generalmente ya están haciendo cuentas de votos.

Maru manda mensaje al panismo

Un día antes, Maru Campos había enviado un mensaje al panismo chihuahuense en medio de la tormenta provocada por la detención del exfiscal César Jáuregui.

La gobernadora llamó a mantener la esperanza y la fe, pero dejó claro que, desde su perspectiva, los gobiernos humanistas deben actuar conforme a la ley y respetar los principios que juraron cumplir.

Y cuando le preguntaron por las versiones que señalaban a ella y a Marco Bonilla como responsables de haber puesto a Jáuregui en la mira, Maru prácticamente respondió con un clásico:

“Mejor vámonos a trabajar todos.”

Traducción al lenguaje político: menos encuestas de pasillo y más trabajo.

Santiago toma ventaja en la carrera azul

La señal más clara llegó con Alfredo Chávez Madrid, quien decidió retirarse de la contienda interna por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua y hacer público su respaldo al secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda.

No es un movimiento menor.

Porque cuando un aspirante abandona una carrera para respaldar a otro, no solamente está declinando: está transfiriendo capital político.

Y en este caso, la fotografía empieza a favorecer a De la Peña.

A la lista de respaldos se suma Alan Falomir, quien también ha expresado que trabaja en coordinación para impulsar al mejor candidato.

Así que, mientras algunos todavía están preguntándose quién podría ser el candidato azul, varios panistas ya parecen haber escogido caballo.

Bonilla, en pausa… pero no fuera de la carrera

Y hablando de caballos, el fin de semana tuvo un pequeño sobresalto para el equipo de Marco Bonilla.

El coordinador de la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad presentó una parálisis facial parcial derivada de una gripe que se complicó con una infección de oído, además del estrés y el intenso ritmo de trabajo que ha mantenido en sus giras.

La afectación apareció al concluir su gira por Cuauhtémoc. Fue atendido y, por recomendación médica, tendrá que guardar reposo durante tres días.

Así que por ahora, el alcalde con licencia tendrá que cambiar las giras, reuniones y discursos por algo que a los políticos generalmente les cuesta muchísimo: quedarse quietos.

Pero que nadie se confunda. Una pausa médica no significa una pausa política.

Morena presume unidad… y el PT enseña la costura

Del otro lado del tablero, Cruz Pérez Cuéllar continúa con sus asambleas informativas en Ciudad Juárez, intentando mantener aceitada la maquinaria morenista rumbo a 2027.

El problema es que la unidad de Morena sigue pareciendo más una aspiración que una realidad.

Las diferencias entre quienes se consideran fundadores del movimiento y quienes llegaron posteriormente al partido siguen apareciendo, y las heridas internas no parecen precisamente cicatrizadas.

Y cuando las divisiones llegan a los aliados, la cosa se pone todavía más interesante.

La dirigente estatal del PT, Tania Aguilar, dejó claro que su partido contempla los dos escenarios: competir en coalición con Morena y el Verde o presentar candidaturas propias en municipios como Chihuahua y Ciudad Juárez.

Es decir, el PT dice que quiere mantener unida a la 4T…

pero ya está midiendo cuánto pesa por sí solo.

Y eso, en política, nunca es una buena señal para quien pretende una alianza sin condiciones.

Morena contra Taddei: el pasado que siempre regresa

Y en el escenario nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum sigue enfrentando cuestionamientos por el caso relacionado con Guadalupe Taddei y las irregularidades atribuidas a empresas cercanas a la titular del INE.

La crítica desde la oposición es directa: si el gobierno tenía conocimiento desde hace años de esas irregularidades, ¿por qué no actuó antes?

La discusión, entonces, ya no solamente gira en torno a Taddei.

La pregunta política es otra:

¿Quién sabía, desde cuándo lo sabía y por qué permitió que continuaran los contratos?

Porque cuando una administración descubre irregularidades después de que el escándalo explota, siempre aparece la tentación de decir lo de siempre:  “es culpa de Calderón, es culpa del pasado”.

El problema es que la gente ya conoce ese libreto.

Y si Morena nombró, respaldó y encumbró a funcionarios que después terminan envueltos en cuestionamientos, la oposición difícilmente va a dejar pasar la oportunidad de cobrar políticamente esa factura.

La verdadera batalla apenas comienza

Y así llegamos al punto central.

El PRI toca la puerta del PAN en Chihuahua, el PAN comienza a ordenar su propia casa; Santiago de la Peña acumula respaldos, Marco Bonilla mantiene su proyecto político aunque ahora esté temporalmente fuera de circulación y Morena intenta convencer de que sus diferencias internas son simples detalles de organización.

Ahora habrá que ver si el PRI y el PAN logran construir una alianza que vaya más allá de una fotografía.

Porque una cosa es tomarse la foto juntos…

y otra muy distinta es ponerse de acuerdo para repartir las candidaturas.

Y ahí, precisamente ahí, es donde empiezan las verdaderas patadas debajo de la mesa.

Horus dixit.

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