HORUS | La Columna
Entre el INE, Guadalupe Taddei, Carlos Loret, Héctor de Mauleón, Ariadna Montiel, Cuauhtémoc Estrada, Marco Bonilla y hasta las mamás de Morena, la política chihuahuense parece haber decidido que el aburrimiento no es una opción.
Y mientras unos se indignan por lo que escribimos los periodistas, otros se indignan por lo que dicen los políticos y algunos más se indignan porque los demás se indignan…
Taddei: ¿Es o no de Morena?

A nivel nacional, Carlos Loret de Mola puso nuevamente bajo los reflectores a Guadalupe Taddei, presidenta del Instituto Nacional Electoral, cuestionando el discurso de la Presidencia de la República que pretende desvincular cualquier relación política entre Morena y la titular del organismo electoral.
La discusión no es menor.
Porque una cosa es que una persona sea formalmente independiente al asumir un cargo y otra es que nadie pueda preguntar quién la impulsó, qué grupos políticos participaron en su designación y cuáles son sus antecedentes.
El análisis periodístico señala vínculos familiares de Taddei con gobiernos emanados de Morena y cuestiona decisiones y relaciones que, a juicio de sus críticos, ameritan escrutinio.
Y aquí aparece una palabra que últimamente parece estar en peligro de extinción: transparencia.
Si todo está limpio, que se revise.
Si todo está en regla, que se explique.
Porque la autonomía de un organismo electoral no debería significar inmunidad frente a las preguntas.
De Mauleón contra Estrada: que alguien consiga una calculadora
Y hablando de preguntas incómodas, en Chihuahua el coordinador de Morena en el Congreso, Cuauhtémoc Estrada, se lanzó con todo contra el periodista Héctor de Mauleón, a quien llamó “mentiroso” y acusó de “vender la tinta de su pluma” a la gobernadora Maru Campos.
La razón: las publicaciones del columnista sobre presuntos vínculos de Ariadna Montiel con grupos criminales y supuestas irregularidades patrimoniales.
Pero Estrada llevó la discusión a un terreno particularmente interesante: el de las matemáticas.
Según el legislador, De Mauleón habría publicado que Montiel adquirió alrededor de 42 hectáreas, y con documentos registrales que mostró, serían solo 428 metros cuadrados.
Porque pasar de 428 metros cuadrados a 42 hectáreas no es precisamente confundir una coma.
Ahora bien: si existe una discrepancia documental, que se aclare. Si el dato periodístico fue incorrecto, que se corrija. Y si los documentos sostienen lo dicho por Estrada, pues que se exhiban completos.
Eso es lo que debería ocurrir en una democracia.
No sustituir el debate documental por el viejo recurso de:
“el periodista miente porque no me gusta lo que publicó”.
Y las mamás también entraron a la contienda
Pero Cuauhtémoc Estrada parece estar decidido a defender a Morena hasta las últimas consecuencias.
Incluso a sus mamás.
Ahora resulta que las declaraciones de Marco Bonilla contra Morena terminaron convirtiéndose, según Estrada, en una ofensa para las madres de los militantes del partido.
“¿Qué culpa tiene ella?”, preguntó el morenista al referirse a la madre de Bonilla, para devolverle el dicho.
Es de reconocer que las mamás no tienen culpa de las decisiones políticas de sus hijos.
Pero tampoco es necesario convertirlas en protagonistas de una discusión electoral, que tal vez nada tenían que ver y que Estrada las trae a colación tampoco sin que ninguna de ellas tenga la culpa.
No hace falta convocar a las mamás, las tías, las abuelas y, si seguimos así, hasta al árbol genealógico completo.
Porque si cada crítica partidista termina interpretándose como una agresión contra las familias, el debate político terminará reducido a una competencia de susceptibilidades.
Y eso sí sería una verdadera tragedia electoral.
Estrada dice que Bonilla está desesperado
El coordinador morenista también aseguró que observa a Bonilla desesperado, exaltado y con poca tolerancia.
Incluso sostuvo que el cargo que el PAN le ha dado rumbo a la sucesión podría estarle quedando grande.
Interesante diagnóstico.
Aunque hay un pequeño problema:
quien acusa al adversario de estar desesperado también tiene que demostrar que no está desesperado por demostrar que el otro está desesperado.
Porque el 2027 todavía no llega y algunos ya están discutiendo como si la boleta estuviera mañana sobre la mesa.
Santiago: “A mí ni me suben ni me bajan”
Y mientras Morena y PAN se tiran con todo, Santiago de la Peña decidió ponerle fin —al menos por ahora— a los rumores sobre su futuro político.
“A mí ni me suben ni me bajan”, dijo.
Y luego remató con aquello de:
“Estoy más puesto que un calcetín”.
Bueno.
Más claro, imposible.
Santiago quiere la candidatura a la alcaldía de Chihuahua y está esperando los tiempos y las reglas del PAN, señaló.
Porque en el PAN, como en todos los partidos, una cosa es querer y otra que las circunstancias, las encuestas, los acuerdos y la dirigencia digan que sí.
Y mientras tanto,
Santiago de la Peña confirma que quiere Chihuahua capital, «mas puesto que un calcetín”.
Morena sigue intentando mantener el control del discurso.
El PAN busca cerrar filas.
Unos quieren que se investigue.
Unos dicen que los periodistas mienten.
Otros dicen que los políticos mienten.
Unos defienden la autonomía.
Otros defienden a sus mamás.
Al final, usted querido lector tendrá que decidir.
Y cuando llegue ese momento, las mamás podrán quedarse tranquilamente en casa.
Horus dixit.