Cuauhtémoc Estrada sale en defensa de las mamás de Morena y acusa desesperación de Marco Bonilla

Chihuahua, Chih.- La disputa política rumbo al 2027 sigue subiendo de tono y ahora hasta las mamás de los protagonistas terminaron en medio del pleito, luego de que el coordinador de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada, saliera en defensa de las madres de los militantes morenistas y cuestionara las expresiones utilizadas por Marco Bonilla.

Estrada aseguró que no se considera una persona “delicada de los oídos”, pero sostuvo que el alcalde con licencia debería cuidar la forma en que se dirige a la ciudadanía, particularmente ahora que busca proyectarse como una de las principales cartas del PAN para la gubernatura de Chihuahua.

El morenista calificó como una “grosería” que Bonilla utilice expresiones que, desde su perspectiva, alcancen a las madres de quienes simpatizan con Morena.

“¿Qué culpa tiene ella?”, cuestionó Estrada al referirse a la madre del panista, al tiempo que aseguró que él jamás utilizaría calificativos contra la madre de Bonilla ni contra las madres de otros militantes.

El argumento, sin embargo, terminó llevando el debate político a un terreno bastante peculiar: el de las mamás como víctimas colaterales de la contienda electoral.

De la crítica política al debate sobre las madres

Estrada sostuvo que las declaraciones de Bonilla no solamente estarían dirigidas a los dirigentes de Morena, sino también a las miles de personas que han votado por ese partido.

Pero ahí es donde la discusión empieza a tomar otro rumbo, pues las palabras expresas es en contra de Morena no de las mamás de Morena ni de sus activos.

Porque una cosa es cuestionar a un partido, a sus dirigentes o a sus políticas públicas, y otra muy distinta sería convertir una crítica política en una ofensa personal.

El problema es que Estrada parece querer presentar cualquier cuestionamiento fuerte a Morena como si automáticamente fuera una agresión contra las familias de sus militantes.

Y en política, la piel demasiado fina puede ser tan peligrosa como la lengua demasiado larga.

Estrada ve a Bonilla “desesperado”

El coordinador morenista fue más allá y aseguró que observa a Bonilla “desesperado”, “exaltado” y con poca tolerancia ante las críticas.

Según Estrada, quien aspire a gobernar Chihuahua debe tener templanza y estar preparado para recibir opiniones adversas.

Una recomendación bastante razonable.

Aunque quizá el mismo consejo podría aplicarse a todos los contendientes, incluido Morena.

Porque si la política democrática consiste en recibir críticas, responderlas y debatirlas, difícilmente se puede exigir tolerancia mientras se intenta descalificar al adversario por utilizar un tono que no gusta.

Estrada incluso sostuvo que las expresiones de Bonilla “dicen más de quien las emite” que de quienes las reciben.

Una frase muy elegante para la tribuna.

Pero el problema es que el coordinador morenista tampoco se quedó precisamente en el terreno de la moderación.

“Le está quedando grande el lugar”

La crítica más dura llegó cuando Estrada aseguró que Bonilla aparentemente está rebasado por el cargo y que el lugar que el PAN le otorgó rumbo a la sucesión estatal podría estarle quedando grande.

Según el morenista, ante una supuesta “desesperación y limitación”, el panista habría optado por la agresión verbal y los calificativos.

Es decir, Estrada parece haber descubierto una nueva teoría política:

si tu adversario levanta la voz, está desesperado; si tú lo señalas por levantar la voz, estás ejerciendo democracia.

La diferencia, aparentemente, está en quién tiene el micrófono.

Lo verdaderamente interesante de estas declaraciones no está en la defensa de las mamás.

Está en lo que revelan del ambiente político que comienza a instalarse en Chihuahua rumbo a 2027.

Bonilla y Cruz Pérez Cuéllar ya aparecen en mediciones de intención de voto; los partidos comienzan a cerrar filas; los aspirantes recorren municipios; las estructuras políticas se mueven y los discursos se endurecen.

En ese escenario, cada declaración será utilizada para medir temple, liderazgo y capacidad de respuesta.

Por eso quizá el verdadero desafío para Bonilla y para cualquier aspirante no será evitar las críticas.

Será soportarlas sin perder el control.

Y para Morena el desafío será exactamente el mismo.

Porque si cada crítica se convierte en ofensa, cada cuestionamiento en persecución y cada respuesta en acusación, el debate público terminará convertido en una competencia de susceptibilidades.

Y las mamás, mientras tanto, ni culpa tienen

Al final, Cuauhtémoc Estrada tiene razón en algo: las madres de los políticos no tienen responsabilidad alguna por las decisiones, discursos o estrategias de sus hijos.

Pero tampoco deberían convertirse en escudo político cada vez que un adversario lanza una crítica.

La política se trata de confrontar ideas, gobiernos, resultados y proyectos.

No de meter a las familias en la disputa.

Porque si el 2027 va a comenzar así, todavía faltan muchos meses para que los candidatos descubran que una campaña electoral exige algo más que buenos números en las encuestas:

piel gruesa, argumentos y, sobre todo, capacidad para aguantar lo que ellos mismos provocan cuando entran a la arena política.

Y si a alguien ya le parece demasiado pesado el pleito…

quizá todavía está a tiempo de bajarse del ring.

Porque Chihuahua apenas comienza a calentarse.

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