Una granizada exhibe las goteras y el abandono del Hospital 6 del IMSS en Juárez

Bastaron unos minutos de lluvia para convertir pasillos, escalinatas y áreas del nosocomio en zonas de riesgo; trabajadores denuncian que las inundaciones no son nuevas

Ciudad Juárez.— Lo que debería ser un hospital terminó convertido en una especie de alberca improvisada. Una granizada de apenas unos minutos bastó para exhibir, una vez más, las deficiencias de infraestructura que persisten en el Hospital General de Zona No. 6 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la zona del Pronaf, por el descuido y abandono del gobierno de la 4T al sistema de salud.

Videos captados al interior del nosocomio muestran agua ingresando por distintas áreas, corriendo por pasillos y escalinatas y, de acuerdo con testimonios recabados, alcanzando incluso zonas como el sótano y áreas hospitalarias sensibles.

La postal resulta difícil de justificar: mientras pacientes acuden al IMSS en busca de atención médica, trabajadores tuvieron que ponerse a combatir el agua con botas y utensilios de limpieza, colocando recipientes debajo de las filtraciones para tratar de contener las goteras.

Porque aparentemente, además de médicos, enfermeras y personal administrativo, en el Hospital 6 también hace falta contratar plomeros.

¿Hospital o zona de inundación?

De acuerdo con testimonios proporcionados de manera anónima, el agua habría alcanzado aproximadamente medio metro de altura en el sótano, además de registrarse afectaciones en pasillos, elevadores, planta baja, área de checadores, laboratorio, Rayos X y la Central de Equipos y Esterilización (CEYE).

También se reportaron filtraciones en zonas cercanas al equipo hospitalario y al área de quirófanos.

La situación obligó al personal a realizar labores para retirar el agua y evitar que las acumulaciones siguieran creciendo. Personal de Protección Civil municipal acudió al lugar, según lo observado y los testimonios proporcionados.

El problema no sería únicamente la intensidad de la tormenta.

Trabajadores consultados aseguraron que las inundaciones no son un hecho aislado, sino una situación que se ha presentado anteriormente y que atribuyen, entre otras causas, a deficiencias en el drenaje y al deterioro de la infraestructura por el abandono en el sistema de salud federal.

“Una lluvia con granizo de 10 minutos hizo un caos en las instalaciones”, señaló una de las fuentes.

Y ahí está precisamente el problema: si diez minutos de lluvia son suficientes para poner en jaque las instalaciones de un hospital, la pregunta inevitable es qué ocurriría ante una emergencia climática de mayor magnitud.

El agua también pone en riesgo al personal

La denuncia no solamente se refiere a las molestias que enfrentan los derechohabientes.

Los propios trabajadores aseguran que las condiciones representan un riesgo para quienes laboran diariamente en el inmueble.

“Pone en riesgo tanto al derechohabiente como a nosotros mismos como personal de salud”, señaló la fuente consultada.

Mientras tanto, son los propios trabajadores quienes deben encargarse de retirar el agua y tratar de mantener operativas las instalaciones.

Una situación que abre otra interrogante: ¿cómo puede exigirse al personal médico y administrativo que brinde atención de calidad si tiene que preocuparse primero por no resbalar, por proteger equipos o por impedir que el agua llegue a zonas críticas?

Visitas de “doctor” y problemas de siempre

Uno de los señalamientos más duros de los trabajadores apunta a las visitas de directivos a las instalaciones.

La fuente cuestionó que algunos recorridos no permitan conocer realmente las condiciones en las que trabaja el personal.

“Realmente fueron visitas de doctor, literal, nada más el pasillo”, afirmó.

La expresión resume el reclamo: recorridos superficiales, fotografías y discursos pueden servir para aparentar que todo está bajo control, pero basta una tormenta para que las deficiencias queden literalmente al descubierto.

Y esta vez no hubo necesidad de una auditoría complicada. El agua se encargó de señalar las goteras.

Derechohabientes pagan las consecuencias

Las deficiencias de infraestructura no son un asunto meramente administrativo.

Cuando el agua alcanza áreas hospitalarias, elevadores, laboratorios, equipos o espacios destinados a procedimientos médicos, el problema termina repercutiendo directamente en los derechohabientes.

La fuente consultada cuestionó precisamente cómo puede garantizarse una atención adecuada cuando persisten carencias en las instalaciones.

También hizo un llamado a las autoridades del IMSS y a los dirigentes sindicales para realizar las gestiones necesarias y garantizar condiciones seguras para el personal.

El reclamo es claro: no se trata solamente de reparar una gotera después de una tormenta, sino de atender un problema de infraestructura que, según los trabajadores, viene de tiempo atrás.

Una tormenta que dejó al descubierto el problema

La granizada de este viernes pudo haber durado apenas unos minutos, pero dejó algo más que agua acumulada en el Hospital 6: dejó nuevamente sobre la mesa las condiciones en las que trabajan empleados y reciben atención miles de derechohabientes.

Un hospital no debería convertirse en zona de riesgo cada vez que llueve.

Mucho menos cuando en su interior hay pacientes, personal médico, equipo especializado y áreas que requieren condiciones estrictas de seguridad e higiene.

La escena de trabajadores retirando agua, recipientes colocados bajo goteras y pisos inundados resulta más que incómoda para una institución que tiene como responsabilidad brindar servicios de salud.

La pregunta ahora corresponde al IMSS: ¿cuánto tiempo más tendrá que llover dentro del Hospital 6 para que las autoridades decidan atender de fondo el problema?

¿Y así pretenden que el estado firme el convenio del IMSS-Bienestar para que los hospitales del estado pasen a la federación y sean olvidados o abandonados como el del ejemplo? 

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