Morena “defiende” a Jáuregui… lo utiliza para golpear a Maru y callan ante corrupción de gobierno federal

POR HORUS | La Columna

El partido Morena publicó un posicionamiento en el que, con tono de ofendido moral, cuestiona las “profundas contradicciones” de Acción Nacional y del gobierno de Maru Campos frente a la detención de César Jáuregui. El texto es tan predecible como conveniente: lo que antes era un “logro de seguridad” ahora es traición, deslinde y crisis interna del PAN. Todo, por supuesto, para seguir atacando a la gobernadora.

Morena recuerda que hace unos meses Campos defendía la cooperación con agencias estadounidenses y presumía resultados. Hoy, con Jáuregui en el Altiplano acusado de traición a la patria, la narrativa cambió. El partido pregunta, con fingida inocencia: “¿Qué cambió? ¿Los hechos o la conveniencia política?”. La respuesta que ellos mismos no dicen en voz alta es que, según las versiones que circulan desde la reunión en el aeropuerto de Ciudad Juárez, algo sí cambió: el presunto pacto de no agresión entre Maru y Claudia Sheinbaum. A partir de ahí, el gobierno estatal dejó de defender a Jáuregui con la misma vehemencia y la federación avanzó con la orden de aprehensión. Pero eso Morena lo deja solo en entrelíneas; prefiere acusar al PAN de deslealtad que admitir que su propio gobierno federal está usando el caso como moneda de cambio.

El documento insiste en que Jáuregui fue “parte fundamental” del proyecto de Campos durante más de una década y que ahora su defensa acusa a la gobernadora de traicionarlo. Qué oportuno. Morena no pierde la ocasión de señalar que el PAN habla de lealtad y principios mientras uno de sus exfuncionarios está preso por un delito contra la soberanía. Lo que no menciona es que, mientras critica las “versiones contradictorias”, su propia dirigencia nacional y local también cambia el discurso según le convenga: defiende a Jáuregui cuando sirve para golpear a Maru, pero no se le oye exigir con la misma fuerza que se esclarezca el operativo de El Pinal ni la participación de los agentes extranjeros, que se esclarezca los vínculos de Rocha Moya con el crimen organizado, que se esclarezca los actos de corrupción del llamado huachicol fiscal, los incidentes o descarrilamientos del tren maya o el tren interoceánico por los malos materiales que ocuparon en su construcción bajo la responsabilidad de los Amigos de Andy López.

El partido pide “investigaciones imparciales” y “responsabilidades sustentadas en pruebas”. Suena bien. El problema es que el mismo texto usa el caso para diluir la responsabilidad política en ataques al PAN y a la gobernadora, exactamente lo que dice rechazar. Mientras Jáuregui permanece en el Altiplano y los jueces deciden si hay o no vinculación a proceso, Morena aprovecha la oportunidad para exhibir las grietas internas del blanquiazul y, de paso, recordar que en Chihuahua la narrativa oficial se mueve cuando conviene a la relación entre Palacio de Gobierno y Palacio Nacional.

La legalidad y la congruencia, como dice el posicionamiento, no deberían depender de las circunstancias políticas. En este caso, Morena parece haberlas puesto al servicio de la suya.

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