Ciudad de México.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la deuda bruta de México superará el 64 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de la presente década y no descarta que continúe al alza en los próximos años.
Según la última actualización del Monitor Fiscal del FMI, la deuda bruta se ubicaría en 64.29 por ciento del PIB en 2030 y en 64.49 por ciento en 2031. Esa lectura de 2031 sería la máxima proporción respecto al PIB desde el inicio de la serie histórica del organismo, que data de 1996. La deuda bruta incluye el conjunto de obligaciones insolutas del sector público, directas o a través de agentes financieros, sin descontar activos.
El FMI calcula que la carga seguirá subiendo por octavo año consecutivo desde 2024, cuando el endeudamiento se disparó 6.26 puntos porcentuales por la necesidad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de concluir sus obras insignia.
La proyección difiere de la de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). En los Criterios Generales de Política Económica 2027, la dependencia prevé que el saldo histórico de la deuda bruta del sector público se mantenga estable en 58.6 por ciento del PIB hasta 2032.
Al cierre de 2030, último año de la administración de Claudia Sheinbaum, el coeficiente mexicano superaría el de varios países de América Latina: 56.58 por ciento proyectado para Argentina y 48.13 por ciento para Chile. Brasil mantendría el nivel más alto de la región, con un paso de 97.01 por ciento en 2026 a 104.51 por ciento al cierre de la década.
Frente a Perú e Indonesia —con la misma calificación BBB—, México se ubicaría por encima del 41.61 por ciento estimado para el país asiático y del 30.06 por ciento de la nación sudamericana en 2030.
Desde la llegada de la Cuarta Transformación, el saldo de la deuda bruta como proporción del PIB se incrementó 10 puntos porcentuales: de 51.87 por ciento en 2019 al 62.09 por ciento que el FMI estima para el cierre de 2026.
El organismo cuestiona los planes del gobierno para lograr mayor dinamismo y responsabilidad en el gasto público y reducir el déficit medido por los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP). Proyecta que los ingresos del gobierno federal se mantendrán estancados en torno al 24 por ciento del PIB hasta el cierre de la década: 24.89 por ciento en 2026 y 24.48 por ciento en 2030.
En contraste, la necesidad de recursos para solventar los gastos de la administración pública sería de 29.12 por ciento del PIB al cierre de 2026, superior a los ingresos, con lo que el déficit fiscal cerraría el año en 4.2 por ciento.