Por HORUS La Columna
Hay mensajes que no necesitan mapa de navegación para entender hacia dónde apuntan. Lo ocurrido este fin de semana en el Centro Histórico de Ciudad Juárez fue, en toda regla, un golpe de mesa con dedicatoria estatal y nacional. Más de 15 mil almas congregadas alrededor de Marco Bonilla para su toma de protesta como coordinador de la Defensa de la Patria, Familia y Libertad.
No fue casualidad que el epicentro del panismo fuera la frontera. Bonilla apeló a la fibra más sensible de la memoria aborregada del blanquiazul: el «Verano Caliente» de 1986. Evocar las sombras de Francisco Barrio Terrazas y Luis H. Álvarez en la mismísima cuna de la resistencia civil es una narrativa calculada al milímetro. Frente al embate del poder centralizado de Morena, el edil con licencia manda a decir que Chihuahua vuelve a erigirse como el bastión donde se tope la ola guinda.
Pero más allá del aderezo histórico, el discurso llevó destinatarios con nombre e impronta. Con la frase «a los delincuentes no se les abraza, se les enfrenta», Bonilla trazó la raya de cal respecto a la estrategia federal. La concentración no solo reunió a cuadros históricos de Delicias, Parral, Camargo y Saucillo, sino que midió el aceite a la maquinaria territorial de cara a lo que viene. La frontera no se regala, y el panismo parece haber entendido que para salvar la capital primero hay que incendiar —políticamente hablando— el norte.
Capital: Territorio vs. Burbuja
En el tablero local de la capital, la brecha entre quienes desgastan la suela del zapato y quienes operan desde el clima artificial del escritorio ya es abismal.
Mientras algunos siguen atrincherados en la ilusión de la «burbuja» —encandilados por ese grupúsculo de los «cinco notables» que se cotizan caro pero ofrecen lealtades de membrete—, Santiago de la Peña Grajeda ha decidido tejer fino y en lo profundo. La jugada no es menor: consolidó una alianza estratégica con Alan Falomir y sostuvo un encuentro de peso pesado con el expresidente municipal del PAN, Juan Antonio González Villaseñor, arrastrando con ello una estructura panista y ciudadana de cepa.
De la Peña está entendiendo el pulso de la contienda hacia el 2027. Mientras en una esquina pagan facturas infladas por respaldos huecos, en la otra suman músculo orgánico de a pie. Los sondeos recientes no son fruto del azar; en la contienda capitalina que se avecina, los apoyos que realmente van a pesar en la balanza no se pactan en la penumbra de un privado, sino en la plaza pública y con la gente del barrio.
Machetazo en la Fiscalía: ¿Limpieza o ‘Fiscal Carnal’?
Donde el ambiente está que arde es en los pasillos de la Fiscalía General del Estado. La irrupción de Gilberto Loya como encargado del despacho trajo consigo un auténtico «machetazo» institucional. La orden fue tajante: renuncias inmediatas para desmantelar las redes que —según trascendió— aún operaban a favor del exfiscal César Jáuregui, donde incluso se organizaban comilonas y pasarelas políticas con recursos públicos para aspiraciones municipales.
Sin embargo, el movimiento agitó las aguas en el Congreso. Para la bancada de Morena, encabezada por el diputado Cuauhtémoc Estrada, la jugada es clara: un traje a la medida para perfilara Loya como el próximo «Fiscal Carnal» autónomo, cumpliendo con el requisito de emergencia y experiencia interna dentro de la dependencia.
La contraparte técnica sostiene algo distinto: de consolidarse la autonomía de la Fiscalía, la figura del titular no respondería ni a la gobernadora, ni al gabinete, ni a los alcaldes o legisladores. Tener un fiscal autónomo con la capacidad real de llevar ante los tribunales a cualquier actor político sospechoso de malversación o nexos con la delincuencia organizada es, de fondo, lo que verdaderamente parece quitarle el sueño a la oposición.
En fin… las cartas ya están sobre la mesa y los tiempos políticos dirán quién tenía la razón.