POR HORUS | La Columna
En la frontera ya empezó el desfile de declaraciones rumbo al 2027, y vaya que algunos ya se sienten con las escrituras de Ciudad Juárez bajo el brazo.
Luego de que la senadora con licencia y aspirante de Morena a la alcaldía de Juárez, Andrea Chávez, se autoproclamara como “vocera de los juarenses”, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, decidió ponerle un pequeño freno al entusiasmo: Juárez no tiene dueño.
Y no le falta razón.
Bonilla fue contundente durante su gira por la frontera: Juárez pertenece a los juarenses, igual que Chihuahua pertenece a todos los chihuahuenses. Nadie tiene título de propiedad sobre una ciudad, aunque algunos políticos parecen empeñados en comportarse como si ya hubieran recibido las escrituras en Palacio Nacional.
Pero el alcalde capitalino fue más allá y lanzó el dardo directo contra el gobierno municipal juarense.
Recordó que la propia Andrea Chávez ha señalado que una de las principales quejas que recoge en sus recorridos por las calles corresponde precisamente a los servicios y desempeño del gobierno municipal de Juárez.
Y aquí apareció la ironía de la tarde: si los principales reclamos de los ciudadanos son contra el gobierno que supuestamente representan, entonces quizá el problema no está en quién viene a “salvar” a Juárez, sino en quién la está gobernando actualmente.
Bonilla incluso puso sobre la mesa el tema de las participaciones federales y aseguró que, hasta junio, Juárez había recibido alrededor de 200 millones de pesos menos, cifra que —de acuerdo con sus estimaciones— podría superar los 250 millones al sumar los meses posteriores.
El señalamiento tiene una lectura política evidente: mientras algunos se presentan como los grandes defensores de la frontera, otros están preguntando dónde quedó el dinero que debería traducirse en mejores servicios para los juarenses.
Y por si faltaran ingredientes, Bonilla también metió al debate el tema de la salud y el adeudo que, según expuso, mantiene el IMSS con MediChihuahua por alrededor de 141 millones de pesos.
El mensaje fue claro: antes de hablar de rescatar a Juárez, habría que explicar quién dejó a la ciudad en las condiciones actuales y quién le está quitando recursos.
BONILLA SE METE A LA CANCHA JUARENSE
La presencia de Marco Bonilla en Ciudad Juárez no fue de paseo turístico ni de cortesía política.
El alcalde capitalino sostuvo reuniones con empresarios de distintos sectores, quienes le plantearon problemas relacionados con importaciones, exportaciones, inseguridad y la complicada relación entre los gobiernos federales de México y Estados Unidos.
Bonilla, por su parte, presentó su visión sobre lo que debería cambiar para recuperar empleos y fortalecer la economía fronteriza.
Y después se sentó con jóvenes universitarios de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UACH.
Ahí el discurso cambió de tono: seguridad, infraestructura, limpieza, espacios públicos, vivienda, transporte, empleo para egresados, cultura, áreas verdes, calidad del aire y combate a la corrupción.
Un punto particularmente interesante fue el reconocimiento de que Juárez genera el 48.7 por ciento de la economía estatal, por lo que, sostuvo, merece una atención e inversión acordes con su importancia.
También lanzó una idea que seguramente será parte del discurso electoral que viene: amar a Juárez significa cuidarla, exigir mejores servicios y trabajar por una ciudad más digna.
Y llamó a los jóvenes a dejar atrás el desencanto con la política y participar activamente, recordándoles que la democracia no termina el día de la elección.
SANTIAGO: NI CHIHUAHUA NI JUÁREZ SON PROPIEDAD DE MORENA
Y mientras Bonilla encendía la conversación desde Juárez, el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, también salió al quite.
Rechazó que el eventual acto de toma de protesta de Bonilla en Ciudad Juárez represente una provocación y recordó algo elemental: ni Chihuahua ni Juárez pertenecen a Morena.
“Ellos no son dueños de México, no son dueños de Chihuahua”, fue, en esencia, el mensaje.
De la Peña recordó que el oficialismo ha realizado marchas, protestas y pintas, y cuestionó que ahora algunos pretendan limitar las libertades cuando son otros ciudadanos quienes las ejercen.
Libertad de manifestación, de tránsito y de expresión: derechos que, aparentemente, algunos descubren solamente cuando les convienen.
El secretario también cuestionó que Andrea Chávez se presente como representante de los juarenses, al considerar que se trata de la opinión de una actora política particular.
En otras palabras: una cosa es hablar por Juárez y otra muy distinta es que Juárez haya votado para otorgarle a alguien ese micrófono.
DE LA PEÑA, ARRIBA EN LA ENCUESTA
Y hablando de Santiago de la Peña, ayer comenzó a circular otro dato que seguramente provocará más de un café derramado en los desayunaderos panistas.
De acuerdo con el ejercicio de Massive Caller fechado el 7 de octubre de 2026, De la Peña aparece en primer lugar entre los simpatizantes del PAN consultados sobre quién debería ser candidato a la Presidencia Municipal de Chihuahua.
El secretario general de Gobierno registra 29.1 por ciento, seguido por César Jáuregui con 19.7 por ciento y “Manque” Granados con 19.3 por ciento.
Más atrás aparecen Rafa Loera con 11.5 por ciento y Alfredo Chávez con 5.3 por ciento.
Y hay otro dato que no es menor: en intención de voto partidista, el PAN conserva una ventaja considerable en la capital con 48.7 por ciento, frente a 28.5 por ciento de Morena.
La fotografía, desde luego, corresponde al momento de la medición y no constituye una elección. Pero en política las encuestas tienen una virtud extraordinaria: cuando favorecen, se presumen; cuando no, se descalifican.
Y seguramente veremos ambas reacciones.
EL IEE Y EL NUEVO ROUND POR LAS ALCALDÍAS
Como se manejó ayer en esta columna, la propuesta para establecer bloques de paridad y reservar 23 alcaldías exclusivamente para mujeres encendió las alarmas en el PAN y PRI.
Alfredo Chávez acusó al IEE de pretender exceder sus facultades y recordó que los consejeros electorales no son legisladores.
Arturo Medina, coordinador priista, fue todavía más duro y calificó la propuesta como una posible intromisión en la vida interna de los partidos y en los derechos políticos de la ciudadanía.
Daniela Álvarez, dirigente estatal del PAN, se sumó al rechazo y sostuvo que el Instituto debe organizar las elecciones, no legislar ni imponer reglas que, desde su perspectiva, corresponden al Congreso y a los partidos.
Santiago de la Peña, en cambio, optó por bajar un poco el volumen.
Pidió respeto a la autoridad electoral y llamó a esperar a que el IEE explique con claridad los alcances de la propuesta antes de fijar una postura definitiva.
Una postura más institucional, aunque la discusión promete ponerse bastante menos institucional conforme avance el calendario electoral.
Así las cosas, el 2027 comienza a mostrar el tamaño de la pelea.
En Juárez ya apareció la disputa por quién puede hablar en nombre de los juarenses. Bonilla responde que la ciudad no tiene dueño; Santiago de la Peña recuerda que tampoco pertenece a Morena; y Andrea Chávez busca consolidar su posición como figura central del partido guinda en la frontera.
Mientras tanto, en la capital, Santiago de la Peña aparece arriba en una nueva medición interna panista y el debate sobre las reglas electorales amenaza con convertirse en otro frente de batalla.