El JuárezBus, el karma corralista y los 7 mil pesitos de la 4T

POR HORUS | La Columna

Iniciamos esta entrega con la noticia de que el JuárezBus obtiene un nada despreciable 8.4 de calificación ciudadana y se coloca entre los servicios públicos mejor evaluados de Ciudad Juárez —solo por debajo de la recolección de basura, con 9.1, y la electricidad, con 8.6— después de tanta crítica, resulta que los ciudadanos le ponen 8.4, y esto no es un logro del municipio sino del Estado. 

El fantasma de Corral vuelve a cruzar la frontera

Y hablando de asuntos incómodos, la noche de ayer martes apareció otro episodio digno de expediente político.

Antonio Pinedo Cornejo, excoordinador de Comunicación Social durante el gobierno de Javier Corral, fue reportado como detenido por autoridades estadounidenses cuando intentaba ingresar a El Paso.

Hasta el momento no existe confirmación oficial de CBP sobre las circunstancias de la intervención ni sobre su situación jurídica actual. Lo que sí existe es un antecedente: Pinedo enfrentó investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua por presuntas irregularidades durante su paso por la administración estatal. Y su situación jurídica tuvo modificaciones durante este año.

Pero políticamente el asunto vuelve a poner bajo los reflectores al grupo que acompañó a Javier Corral.

Y aquí aparece el viejo refrán político: si uno camina por un campo minado, tarde o temprano alguien pisa algo.

Claro, tampoco se vale aplicar la matemática de cantina de que “todo lo que toca Corral se convierte en corrupción”. Eso sería una generalización que los hechos no necesariamente sostienen.

Pero sí puede decirse que el exgobernador y varios de sus antiguos colaboradores han acumulado suficientes controversias jurídicas y políticas como para que cada nueva noticia genere inmediatamente preguntas.

Y ahí está el detalle.

Cruz: de compadre incómodo a candidato oficial

Porque si de paradojas hablamos, ahí está Cruz Pérez Cuéllar.

El actual coordinador de Morena rumbo a 2027 fue cercano políticamente a Javier Corral en determinados momentos y ahora resulta que, según sus propias declaraciones, le parece casi un alivio que el exgobernador no lo apoye.

¡Qué tranquilidad!

Ya decía aquel viejo refrán: “Dios me libre de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo”.

Cruz puede presumir que Corral no le suma. Perfecto.

El problema es que tampoco necesita cargar con el llamado “karma corralista” para tener suficientes cuestionamientos políticos encima.

Existen señalamientos y denuncias que sus adversarios han formulado respecto de su administración municipal y de presuntos manejos irregulares de recursos. Todo ello debe ventilarse en las instancias correspondientes y, mientras no exista resolución firme, no puede convertirse en sentencia periodística.

Pero políticamente el expediente ya pesa.

Y ahora que Morena lo convirtió en su principal carta para buscar la gubernatura, cada señalamiento se convierte automáticamente en munición.

Andrea: el premio de consolación que nadie quiere llamar premio de consolación

Y luego está Andrea Chávez.

Primero fue la disputa por la candidatura a gobernador. Después llegó la decisión de Morena en favor de Cruz.

Y ahora, casi como quien dice: “No te vayas enojada, aquí tienes una chambita”, Andrea fue colocada al frente de la coordinación de Morena en Ciudad Juárez.

Eso sí: oficialmente no le llaman premio de consolación.

En política nunca se llaman así las cosas.

Se llaman “acuerdos de unidad”, “fortalecimiento territorial”, “reconocimiento al liderazgo” y cualquier otra fórmula diplomática que permita que todos sonrían para la fotografía.

La designación ha generado cuestionamientos sobre el método interno de Morena. Tatiana Clouthier, por ejemplo, ha criticado recientemente mecanismos de selección de candidaturas dentro del partido; en el caso específico de Chihuahua, diversos actores han cuestionado la rapidez y el procedimiento utilizado.

Andrea, mientras tanto, ya dijo que seguirá trabajando en territorio.

Y seguramente lo hará.

Porque una cosa hay que reconocerle: políticamente podrá perder una encuesta, pero no parece tener intención de perder la pelea.

Los misteriosos 7 mil pesos

Y aquí llegamos a la parte donde la política empieza a parecer programa de televisión.

Circula el señalamiento de que algunos líderes de colonia habrían sido contactados durante la estancia de Cruz Pérez Cuéllar en Chihuahua capital para ofrecerles alrededor de 7 mil pesos mensuales a cambio de no apoyar a Marco Bonilla. Esto en voz de los propios líderes sociales.

Si esto fuera cierto, la pregunta no sería solamente cuánto cuesta cada líder.

La pregunta sería: ¿cuántos líderes hay?

Porque si fueran 100, las cuentas serían sencillas: 700 mil pesos mensuales.

Y ahí sí la calculadora empieza a echar humo.

Pero antes de sacar conclusiones, habrá que pedir nombres, pruebas, recibos, transferencias o cualquier elemento que permita acreditar semejante operación.

Porque en política hay una diferencia enorme entre “me dijeron” y “aquí está la evidencia”.

Y esa diferencia se llama periodismo.

Mientras unos reparten rumores, otros reparten reconocimientos

Y en medio de toda esta novela política, aparece una escena bastante distinta.

Gilberto Loya Chávez acudió en Irapuato, Guanajuato, como representante de CALEA para entregar el Premio Triple Arco a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de ese municipio.

No fue un reconocimiento menor.

Irapuato se convirtió en el tercer municipio de México en obtener este distintivo, luego de acreditar simultáneamente estándares internacionales para su Policía Municipal, Academia de Formación y Profesionalización y C4. El proceso implicó el cumplimiento de 544 estándares internacionales.

Y Loya no fue precisamente de invitado de piedra.

Participó como delegado de CALEA en representación de su director ejecutivo y destacó que el reconocimiento demuestra que en México es posible construir instituciones policiales bajo estándares profesionales.

Aquí aparece una ironía interesante:

Mientras en Chihuahua la política se entretiene discutiendo candidaturas, encuestas, traiciones, compadrazgos y quién se queda con qué candidatura…

en seguridad también hay quienes están jugando otro partido: el de la certificación, la profesionalización y los estándares internacionales.

Y eso, aunque no genere tantos memes, también es política.

Porque al final, los ciudadanos califican

Así que tenemos un JuárezBus con 8.4; una disputa interna de Morena que todavía deja heridas; un Cruz Pérez Cuéllar que tendrá que cargar con sus propios cuestionamientos sin necesidad de adoptar los de nadie más; una Andrea Chávez que ya recibió nueva encomienda; un exfuncionario de Corral reportado detenido en la frontera y un secretario de Seguridad que anda entregando reconocimientos internacionales fuera del estado.

Y apenas estamos en octubre. Lo mejor —o lo peor— es que todavía falta muchísimo. Que alguien vaya preparando las palomitas.

Y la calculadora. Por aquello de los siete mil.

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