La gobernadora de Chihuahua respaldó el trabajo del alcalde Marco Bonilla, descartó injerencia en procesos internos de partidos y lanzó un duro mensaje político contra la oposición federal.
A su llegada a Palacio de Gobierno, la gobernadora Maru Campos lanzó una fuerte advertencia sobre el panorama político que enfrentará el estado de cara al proceso electoral de 2027, asegurando que el trasfondo de la contienda va más allá de un cambio de administración.
«Nos estamos jugando la vida, la verdad y la libertad de los chihuahuenses. Tenemos que recordar todo lo que se ha dispuesto por parte del Gobierno Federal: la eliminación del amparo, la reforma judicial y el riesgo en materia de salud y seguridad para nuestras familias», aseveró la mandataria.
En el ámbito local, Campos respaldó la labor del presidente municipal de Chihuahua, Marco Bonilla, y su esposa Karina Olivas, destacando la continuidad de un modelo de gobierno humanista. Cuestionada sobre señalamientos de la oposición y el calificativo de «narcocandidato» que ha circulado en la opinión pública, la titular del Ejecutivo estatal afirmó que quien usa recursos legales para acallar voces busca frenar la libertad de expresión: «El que nada debe, nada teme».