POR HORUS | La Columna
Entre reconocimientos diplomáticos, ataques armados, investigaciones federales, videos electorales hechos con inteligencia artificial y la definición de Morena para 2027, el tablero político local anda más movido que grupo de WhatsApp después de un “ya se decidió”.
Y apenas es domingo.
Johnson pone el dedo donde duele
Mientras algunos se empeñan en convertir la seguridad de Chihuahua en argumento de pleito partidista, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, decidió reconocer públicamente el trabajo de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.
El diplomático destacó al secretario Gilberto Loya y a su equipo por su actuación después del ataque contra un helicóptero de la Policía Estatal ocurrido el 12 de septiembre en la zona de Coyame y Ojinaga, donde un elemento resultó herido.

Johnson también reconoció el compromiso de la gobernadora Maru Campos con la seguridad y señaló que las detenciones y decomisos posteriores al ataque enviaron un mensaje de que quienes agredan a agentes del orden deben rendir cuentas.
Hasta ahí, todo institucional.
Pero la política mexicana tiene esa maravillosa costumbre de convertir hasta un saludo diplomático en munición para la siguiente batalla.
Y el mensaje llega, además, en un momento particularmente delicado por la controversia alrededor de la presencia de agentes estadounidenses en Chihuahua y la investigación federal relacionada con el operativo en el municipio de Morelos.
Así que el mensaje puede leerse simplemente como lo que dice: un reconocimiento al trabajo de seguridad.
Pero en política, ya se sabe, hasta los buenos días tienen destinatario.
Jáuregui y el misterioso candidato que primero debe ser “nuestro”

Y mientras desde Washington llegan reconocimientos, desde Chihuahua circulan videos que parecen sacados de una serie de campaña política de bajo presupuesto.
Ahora resulta que César Jáuregui, exfiscal general del Estado y uno de los nombres que se han mencionado dentro del panismo rumbo a 2027, aparece en un video con una pareja que tranquilamente esperaba pizza y televisión.
La pizza nunca llegó.
Llegó Jáuregui.
Y no precisamente para preguntar si querían extra queso.
El material muestra al exfuncionario entregando una serie de carteles con un mensaje relacionado con la elección de candidatos del PAN. El punto central del mensaje, según el video que circula, es que los candidatos deben ser “los mejores”, pero antes deben ser “nuestros”.
Ahí es donde la frase se pone interesante.
Porque una cosa es hablar de perfiles competitivos y otra sugerir que primero debe acreditarse una pertenencia partidista antes de siquiera hablar de quién puede representar al partido.
Y eso abre una pregunta bastante elemental:
¿Se está hablando de elegir al mejor candidato o de elegir primero al candidato más panista?
Porque las dos cosas no necesariamente son lo mismo.
Pero quizá lo más curioso del video no sea el mensaje.
Es la producción.
Digamos que la inteligencia artificial hizo lo que pudo.
Y quizá ese sea el problema: para hablar de democracia interna, utilizar una pieza que parece haber salido de un laboratorio de IA con presupuesto de papelería no ayuda demasiado a proyectar modernidad.
Aunque, siendo justos, la tecnología no tiene la culpa de los mensajes políticos.
Mucho menos de quién decide enviarlos.
¿Y qué hace Comunicación Social de la Fiscalía ahí?
Aquí aparece la parte verdaderamente sabrosa.
Si el video pretende ser un mensaje dirigido a la militancia panista, surge la pregunta de por qué su difusión estaría relacionada con personal de Comunicación Social de la Fiscalía General del Estado.
Porque una cosa es que un político tenga aspiraciones partidistas.
Y otra que la estructura institucional encargada de comunicar las acciones de una Fiscalía aparezca vinculada a materiales de naturaleza político-electoral.
Eso merece una explicación.
No una teoría de conspiración.
Una explicación.
¿Fue producido por personal institucional?
¿Fue difundido desde cuentas oficiales?
¿Se utilizaron recursos públicos?
¿O simplemente alguien decidió compartirlo desde algún teléfono y después la grilla hizo el resto?
Son preguntas diferentes y cada una requiere pruebas diferentes.
Porque si se utilizaron recursos públicos para promover una posición partidista, sería un asunto institucional serio.
Y si no fue así, también sería bueno aclararlo.
Sobre todo porque estamos hablando de una institución cuya principal tarea no es escoger candidatos.
Bastante trabajo tiene ya con escoger correctamente sus carpetas.
Morena: llegó la hora de abrir el sobre
Pero si en el PAN hay mensajes cifrados, en Morena ya están a punto de quitarle el moño al regalo.
La dirigencia nacional tiene previsto anunciar este lunes 28 de septiembre quién encabezará la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Chihuahua, una posición que perfilará la candidatura del partido para 2027. El acto está programado para las 10:00 horas en el World Trade Center de la Ciudad de México.
Los nombres que han concentrado la atención son Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez, aunque formalmente el proceso también contempla a Martín Chaparro Payán y Luis Carlos “Capi” Arrieta Lavenant.
Y aquí empieza la verdadera diversión.
Porque mientras afuera todos quieren saber quién será el elegido, adentro del partido seguramente alguien está intentando averiguar quién será el responsable de explicar la decisión al otro grupo.
Así funciona la política.
Cuando hay dos nombres fuertes, cualquier decisión deja a alguien sonriendo y a alguien preguntando por qué no se hizo una encuesta “más seria”.
Y cuando aparecen cuatro registrados, siempre queda la posibilidad de que el famoso “tercero en discordia” deje de ser teoría de café y termine siendo noticia.
Eso sí: no hay base para afirmar de antemano que la decisión será exclusivamente entre Cruz y Andrea.
La definición corresponde a la dirigencia partidista y el anuncio está programado para este lunes.
Lo demás, por ahora, es grilla.
Y aquí entra la parte delicada: los expedientes
En torno a ambos aspirantes han circulado en las últimas semanas acusaciones, señalamientos y versiones sobre sus respectivos grupos políticos y relaciones.
Algunas son críticas partidistas.
Otras provienen de publicaciones en medios.
Y otras circulan directamente en redes sociales.
Pero una cosa es la grilla y otra un expediente judicial.
Por ejemplo, en el caso de Cruz Pérez Cuéllar, sí está documentado que la FGR realizó cateos en instalaciones relacionadas con inmuebles del empresario Carlos Alberto Velázquez Nieto, cuya empresa tiene contratos con el Municipio de Juárez para la recolección de basura. La FGR no había informado públicamente en esos primeros reportes el objeto concreto de las diligencias ni confirmado oficialmente una detención, pero después se supo en los registros de detenidos federales el nombre del empresario.
Eso es un hecho.
Lo que no puede convertirse automáticamente en hecho es que determinada persona haya financiado una campaña, que exista una responsabilidad penal de algún funcionario o que una investigación federal tenga como objetivo favorecer o perjudicar a un aspirante.
Para eso hacen falta documentos, investigaciones y resoluciones.
Porque si vamos a hablar de política seria, hay que dejar de confundir el expediente de Facebook con el expediente de la Fiscalía.
Aunque, hay que reconocerlo, el primero suele tener muchos más “expertos”.
Andrea tampoco escapa a la metralla
En el caso de Andrea Chávez también circulan señalamientos sobre sus alianzas políticas y sobre el grupo político al que se le atribuye respaldo.
Algunos de esos señalamientos incluso pretenden establecer vínculos indirectos con organizaciones criminales.
Pero aquí también conviene poner freno.
No existe base suficiente para presentar como hecho que la senadora con licencia tenga vínculos criminales por pertenecer o recibir respaldo político de este grupo, lo único que está señalado y publicado en todos los medios nacionales y locales es el uso de recursos públicos en los que promovía su nombre y figura, recordemos las ambulancias.
El verdadero problema de Morena
Lo interesante, entonces, no es saber quién tiene más videos, más filtraciones o más ataques. Es saber cómo va a procesar Morena una decisión que tendrá consecuencias políticas importantes para Chihuahua. Porque una vez que se conozca al coordinador, comenzará otra etapa. Vendrán los “yo siempre estuve aquí”, los abrazos de reconciliación, y por supuesto, los tradicionales militantes que descubrirán de pronto que apoyaban al ganador “desde el principio”.
Y mientras tanto, en el PAN…
En Acción Nacional tampoco pueden darse el lujo de mirar el espectáculo desde la barrera.
Porque mientras Morena define a su coordinador, en el panismo aparecen mensajes que hablan de candidatos “nuestros”, videos dirigidos a la militancia y distintos nombres que ya se mueven en el tablero.
El detalle es que una elección interna no se gana solamente con videos. Se gana con militancia, estructura, argumentos y, sobre todo, con reglas claras.
Porque si el mensaje es que “primero deben ser nuestros”, habrá quienes pregunten qué significa exactamente ese “nuestros”.
¿Nuestros de partido?
¿Nuestros de grupo?
¿Nuestros de corriente?
¿Nuestros de quien controla la decisión?
Ahí está la verdadera pregunta.