La pregunta incómoda que puso a prueba a Sheinbaum: ¿y los responsables de las obras de la 4T? ¡Y que se queda callada!

El periodista puso sobre la mesa Línea 12, Tren Maya, Tren Interoceánico y Dos Bocas; la presidenta tuvo que explicar qué ha ocurrido con las investigaciones y sanciones

CIUDAD DE MÉXICO.— Hay preguntas que llegan a las mañaneras con la suavidad de una caricia y otras que entran como elefante en cristalería. La del pasado 22 de septiembre fue de las segundas.

Durante una de las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum, el periodista Jorge Chaparro, de Meganoticias, colocó sobre la mesa una pregunta que difícilmente podía responderse con una gráfica de avances, una promesa para 2027 o el ya clásico “se está trabajando”.

El planteamiento fue directo: Sheinbaum no construyó la Línea 12 del Metro, ni el Tren Maya, ni el Tren Interoceánico, ni la refinería de Dos Bocas, pero como presidenta le ha correspondido enfrentar los accidentes e incidentes registrados en algunas de esas obras, todas atribuidas al Tlatoani de la 4T.

La interrogante fue todavía más incómoda:

¿por qué no se actúa contra quienes fueron responsables de esas obras y tendrían que responder ante la sociedad mexicana?

Y ahí llegó el momento que llamó la atención.

La presidenta hizo una pausa por varios segundos… Como que pensando que le digo, que respondo.

Después, sin embargo, rechazó de manera tajante que exista impunidad y aseguró que sí hay investigaciones, procedimientos administrativos y procesos penales dependiendo de cada caso.

Es decir, hubo exactamente un silencio sepulcral, una ausencia absoluta de respuestas.

Pero sí hubo una de esas preguntas que obligan a cambiar el guion de los discursos triunfalistas por el lenguaje bastante menos cómodo de las carpetas de investigación, los amparos, las sanciones y las responsabilidades.

@rogeliocastorena5

¡Y QUE SE QUEDA CALLADA! Porque la presidente con A no actua contra los responsables: del tren Maya, del Tren interoceánico, de la refinería de Dos Bocas, ¡Y que se queda callada!

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Pero analicemos una a una estas obras y las catástrofes en las que han estado inmersas.

Línea 12: la deuda de una tragedia

El periodista comenzó recordando el desplome de la Línea 12 del Metro, ocurrido en mayo de 2021, cuando Sheinbaum todavía no era presidenta, sino jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

La mandataria explicó que en ese caso hubo un acuerdo reparatorio y que las víctimas o familiares de las víctimas recibieron reparación del daño. También señaló que existen carpetas contra exservidores públicos y que algunos procedimientos continúan, aunque sujetos a amparos y a las distintas etapas legales.

La explicación deja sobre la mesa una cuestión que no es menor: una cosa es reparar económicamente a las víctimas y otra determinar, mediante procedimientos legales, quién tuvo responsabilidades administrativas o penales.

Y justamente ahí estaba el filo de la pregunta.

Porque para el ciudadano común, después de una tragedia, la palabra “responsabilidad” suele significar algo bastante más concreto que un expediente que duerme entre sellos, amparos y trámites.

Tren Interoceánico: ahí sí hubo detenidos

En el caso del Tren Interoceánico, Sheinbaum sostuvo que sí hay personas detenidas y explicó que, de acuerdo con la investigación mencionada en la conferencia, el incidente estuvo relacionado con una velocidad superior a la permitida. Pero dos veces en el mismo tramo ferroviario, no pueden ser coincidencia.

Tren Maya: el terreno pantanoso de los “errores administrativos”

Con el Tren Maya, el asunto tomó otro camino.

La presidenta señaló que se trata de posibles fallas administrativas o errores humanos relacionados con la operación de cambios de vía, y aseguró que, cuando corresponde, se denuncian y se procede administrativamente.

Y aquí vuelve a aparecer la pregunta original: ¿dónde termina el error humano y dónde comienza una responsabilidad administrativa, técnica o penal?

Porque decir que hubo un error puede explicar cómo ocurrió un incidente, pero no necesariamente responde quién tenía la obligación de prevenirlo.

Y luego está Dos Bocas…

El cuestionamiento también incluyó a la refinería de Dos Bocas, donde el periodista recordó que se han registrado al menos dos incendios graficados.

La pregunta no pretendía necesariamente que la actual administración asumiera como propia la construcción de la obra, sino saber si las autoridades correspondientes han investigado a quienes participaron en su ejecución y si existe alguna responsabilidad que perseguir.

Y ahí es donde la política se encuentra con una palabra poco cómoda para cualquier gobierno: rendición de cuentas.

La presidenta sostuvo que no existe impunidad y que, dependiendo de cada caso, se han aplicado sanciones administrativas o penales.

El incómodo legado de las obras emblemáticas

El fondo de la discusión es mucho más grande que una conferencia mañanera.

Las obras emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador fueron presentadas durante años como símbolos de transformación, infraestructura estratégica y proyectos destinados a marcar una nueva etapa del país.

Ahora, con la administración de Sheinbaum, algunos de esos proyectos han llegado acompañados de accidentes, incidentes, revisiones técnicas y cuestionamientos sobre responsabilidades.

Y ahí aparece una paradoja política bastante peculiar: defender a capa y espada todo lo construido por el gobierno anterior puede resultar políticamente conveniente, pero investigar a fondo cada irregularidad también es una obligación institucional.

Una cosa no debería cancelar la otra.

Si las obras fueron bien hechas, las investigaciones deberían servir para demostrarlo.

Si hubo errores, negligencias o responsabilidades, las investigaciones deberían determinar quién debe responder.

Y si no hubo responsabilidades atribuibles a funcionarios o constructores, también corresponde explicarlo con pruebas.

Porque una obra pública no debería necesitar propaganda para demostrar que funciona. Debería bastar con que funcione.

La pregunta del periodista, por eso, tocó una fibra sensible: ¿quién responde cuando las grandes obras del poder dejan de aparecer en los promocionales y comienzan a aparecer en los expedientes?

La presidenta respondió que sí se actúa y que no existe impunidad. ¿Será?

Ahora falta que las investigaciones, los tribunales y las autoridades correspondientes hagan lo que tienen que hacer: convertir esa afirmación política en resultados jurídicos verificables.

Porque, al final, las obras pueden tener placa, ceremonia de inauguración, discurso presidencial y hasta mariachi.

Pero cuando algo sale mal, la ciudadanía no pregunta quién cortó el listón.

Pregunta quién se hace responsable.

 

 

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