ANÁLISIS DE ALERTA
El rector Luis Rivera Campos atribuye parte de la reducción a un cambio demográfico que comenzó a sentirse desde los niveles básicos de educación y que ahora alcanza a las instituciones de educación superior

La Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) enfrenta un fenómeno que comienza a encender las alertas en el ámbito educativo: una reducción de alrededor de 3 mil estudiantes, situación que, de acuerdo con el rector Luis Alfonso Rivera Campos, está relacionada en parte con el cambio demográfico que experimenta el país y con una menor cantidad de jóvenes que avanzan hasta la educación superior.
Rivera Campos explicó que el comportamiento de la matrícula universitaria no puede analizarse de manera aislada, debido a que el número de jóvenes que llega a las universidades es consecuencia de un proceso que comienza muchos años antes, desde que las nuevas generaciones ingresan a primaria.
El rector señaló que existe actualmente una pirámide poblacional a la baja, derivada de que las nuevas generaciones son menos numerosas.
De acuerdo con su explicación, esta reducción ya comienza a observarse en los primeros niveles educativos y posteriormente se va trasladando a secundaria, bachillerato y finalmente a las universidades.
“Va en primaria, sigue secundaria, prepa y hacia la universidad, pero ya nos está pegando”, explicó Rivera Campos.
Menos nacimientos, menos estudiantes en las aulas
El rector hizo referencia a los cambios que han experimentado las familias mexicanas durante las últimas décadas. Explicó que las nuevas parejas están teniendo menos hijos, una transformación social que eventualmente termina reflejándose en el tamaño de las generaciones que llegan a las escuelas.
El fenómeno demográfico no es exclusivo de Chihuahua. Estudios especializados sobre educación superior han advertido que México atraviesa una reducción en el tamaño de las nuevas cohortes de población joven.
Un análisis publicado por la Revista de la Educación Superior de ANUIES señala que el cambio en la estructura por edades de la población mexicana ya tiene efectos sobre sectores como educación, salud y mercado laboral. El estudio refiere que entre 2022 y 2024 la población joven se contrajo en alrededor de 150 mil personas y proyecta una reducción mayor hacia 2035. (Revista de la Educación Superior)
Esto significa que las universidades tendrán que enfrentar un escenario distinto al de décadas anteriores, cuando el crecimiento de la población joven generaba una presión constante para ampliar espacios educativos.
Ahora, en determinadas regiones, el reto puede comenzar a ser justamente el contrario: cómo mantener y atraer estudiantes ante generaciones potencialmente más pequeñas.
La pandemia también dejó huella

Rivera Campos agregó otro elemento al análisis: la pandemia de COVID-19 representó un punto de quiebre para las universidades.
Recordó que durante ese periodo las instituciones de educación superior tuvieron que realizar esfuerzos extraordinarios para conseguir que los jóvenes que ya estaban inscritos regresaran a las aulas y, al mismo tiempo, motivar a quienes estaban por ingresar para que continuaran con sus estudios.
El rector consideró que la pandemia generó una especie de “nuevo comienzo” para las universidades, debido a que la asistencia y permanencia de los jóvenes se vieron afectadas.
Y aunque se trató de una situación que impactó a las instituciones educativas de prácticamente todo el país, el fenómeno también tuvo una dimensión internacional.
La preocupación no es menor. La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) ha reconocido que las instituciones enfrentan dificultades para incrementar la matrícula y ha señalado que uno de los factores está relacionado con la disminución de jóvenes que llegan a los niveles universitarios. (ANUIES)
La UACH mantiene miles de estudiantes, pero mira el cambio de tendencia

Pese a la reducción señalada por el rector, la UACH mantiene una comunidad estudiantil considerable.
Para el ciclo agosto-diciembre de 2026, la Universidad reportó alrededor de 29 mil estudiantes, de los cuales aproximadamente 8 mil corresponden a nuevo ingreso. (UACH Móvil)
Además, en junio pasado, 9 mil 806 aspirantes presentaron el examen de admisión para ingresar a la institución en el ciclo agosto-diciembre de 2026. (Universidad Autónoma de Chihuahua)
Es decir, la reducción de matrícula no significa que los jóvenes hayan dejado de buscar una carrera universitaria. Lo que plantea Rivera Campos es un cambio gradual en el tamaño de las generaciones que llegan a la universidad y, por consecuencia, en el universo potencial de estudiantes.
La propia UACH registra actualmente una matrícula de educación superior de 26 mil 660 estudiantes en la información correspondiente al subsidio ordinario federal y estatal de 2026. (Subsidio en Transparencia)
El reto: evitar que menos jóvenes signifique menos oportunidades

El descenso demográfico abre una discusión que va más allá del número de alumnos inscritos.
Si las nuevas generaciones son más pequeñas, las universidades tendrán que considerar cómo responder a una realidad en la que el número de jóvenes disponibles para ingresar a una carrera puede reducirse progresivamente.
Pero también existe otro desafío: lograr que una mayor proporción de quienes sí llegan a la edad universitaria continúe sus estudios y concluya una carrera.
La ANUIES ha señalado que las instituciones de educación superior trabajan también en coordinación con el nivel medio superior para conocer mejor qué quieren estudiar los jóvenes y evitar que abandonen las aulas. (ANUIES)
Esto coloca sobre la mesa factores que van desde la situación económica de las familias hasta la pertinencia de las carreras, las expectativas laborales, la orientación vocacional y las condiciones que enfrentan los estudiantes para permanecer en la universidad.
En el caso de Chihuahua, un estudio publicado en 2025 sobre la situación de la educación superior en el estado documentó que durante el ciclo 2021-2022 había 136 mil 962 estudiantes matriculados en instituciones de educación superior de la entidad, además de 20 mil 707 egresados y 14 mil 970 titulados. (Revista de la Educación Superior)
Una transformación que apenas comienza a sentirse
La advertencia de Rivera Campos apunta, en consecuencia, a un fenómeno de largo plazo.
La disminución de estudiantes universitarios no necesariamente responde a una sola causa. La propia explicación del rector coloca a la transformación demográfica como uno de los factores centrales, mientras que la experiencia de la pandemia representa otro elemento que alteró temporalmente las trayectorias educativas.
A ello se suman otros factores que especialistas han identificado en distintos niveles educativos, como dificultades económicas, falta de interés en determinados planes de estudio, problemas familiares, cambios de domicilio y abandono escolar. (ANUIES)
La diferencia ahora es que el sistema educativo comienza a enfrentar simultáneamente dos desafíos: conseguir que los jóvenes permanezcan en las aulas y hacerlo en un contexto donde cada generación puede ser menos numerosa que la anterior.
Para las universidades, el dato de los 3 mil alumnos menos señalado por el rector de la UACH puede ser, por ello, algo más que una cifra administrativa. Puede representar una primera señal visible de una transformación demográfica que irá avanzando por el sistema educativo conforme las generaciones más pequeñas alcancen la edad de cursar una carrera profesional.
El desafío será anticiparse al cambio: no solamente abrir espacios cuando haya más jóvenes, sino garantizar que los que lleguen a la edad universitaria tengan las condiciones, la orientación y las oportunidades necesarias para convertir una carrera profesional en una posibilidad real de desarrollo.
Porque si hay menos jóvenes en las aulas, el problema no será únicamente llenar salones. El verdadero reto será no perder a una generación por el camino que conduce de la secundaria a la universidad.
La nota puede trabajarse también con un enfoque más fuerte de “alarma educativa”, destacando qué significa para la UACH, las universidades privadas, el mercado laboral de Chihuahua y la planeación de carreras ante una población juvenil cada vez menor.