Chihuahua, Chih.— El director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), Alan Falomir Sáenz, advirtió que los cortes de la Comisión Federal de Electricidad a los pozos de la capital “no paran” y que el organismo no tiene garantías de suministro eléctrico. Cada interrupción, dijo, se traduce en millones de litros que dejan de bombearse para la ciudad.
En declaraciones en el marco de Expo Agro 2026, Falomir relató que julio registró un máximo histórico de apagones reportados por la JMAS a CFE y que agosto volvió a marcar un pico. “Esto no para. No hay garantías”, sostuvo.
El problema no es nuevo, pero el verano lo agrava. Chihuahua capital se abastece de una red de cerca de 170 pozos. Una parte crítica está en El Sauz, zona que atiende entre 38 y 40 por ciento de la demanda y donde una falla de una a tres horas obliga a la JMAS a maniobrar con tanques para no dejar colonias en seco. El organismo ha sostenido que la falla no está en sus tableros —modernizados, según la propia Junta— sino en las líneas de transmisión de CFE.
El calor sube el consumo —en temporada se ha hablado de incrementos de hasta 20 por ciento— y al mismo tiempo satura la red eléctrica estatal, que el Gobierno del Estado ha reconocido opera al límite. Sin luz, la bomba se detiene. En pozos que extraen a cientos de metros de profundidad, el agua está ahí; no sube.
Falomir no precisó en esta ocasión el volumen exacto perdido en julio y agosto, pero el recuento de veranos anteriores ilustra la escala: un solo corte generalizado ha dejado fuera decenas de pozos y ha restado en pocas horas del orden de 7.5 millones de litros. En cinco años, los cortes de CFE a pozos de la JMAS se han multiplicado por más de tres, según registros difundidos por el propio organismo.
La baja de temperaturas, concedió el director, ya alivia la demanda. El alivio, puntualizó, es de calendario, no de red. El problema se replica en los próximos años y en los próximos veranos si CFE no da certeza eléctrica a las norias.
Mientras el estado discute el Tratado de Aguas y la inversión federal, en la capital la llave sigue atada a un transformador. Si se va la luz, se va el agua.