POR HORUS, La Columna
La mina que puede devolverle el pulso al Ejido Benito Juárez
Entre plata, empleos, renta para los ejidatarios y una posible solución al problema del agua, el proyecto de Apollo Silver podría convertirse en un parteaguas para una comunidad golpeada durante años por la sequía.
Hay noticias que llegan como una bocanada de aire fresco a comunidades que llevan años viendo cómo se les seca la tierra, se van las oportunidades y poco a poco se apaga la actividad económica. Y la que está por concretarse en el Ejido Benito Juárez tiene todos los ingredientes para convertirse en una de esas historias.
Porque si todo camina conforme a lo previsto, la empresa canadiense Apollo Silver podría poner en marcha en los próximos años un ambicioso proyecto de minería subterránea que representa una inversión cercana a 800 millones de dólares.
Y aquí viene lo interesante: no se trata únicamente de sacar plata del subsuelo.
Para los ejidatarios, puede significar ingresos por el uso de sus tierras durante décadas; para la región, cientos de empleos; y para una comunidad castigada severamente por la falta de agua, incluso la posibilidad de recuperar recursos hídricos que hoy hacen mucha falta.
Vaya combinación.
Plata, empleos y una renta millonaria
El proyecto de Apollo Silver contempla una primera etapa de exploración que podría generar alrededor de 100 empleos, para posteriormente alcanzar aproximadamente mil 500 puestos de trabajo durante la construcción de la mina.
Una vez que entre en producción, se calcula que habrá alrededor de 600 empleos directos y permanentes durante la vida útil del proyecto, estimada en aproximadamente 30 años.
Treinta años.
En términos de desarrollo comunitario, no es un asunto menor.
Y tampoco lo es el acuerdo económico con los propietarios de la tierra.
De acuerdo con lo planteado, los ejidatarios recibirían alrededor de mil millones de pesos en rentas durante los 30 años de aprovechamiento.
Es decir, los dueños de las tierras no solamente estarían viendo pasar maquinaria, trabajadores y mineral rumbo al exterior. Habría una contraprestación económica directa para quienes son propietarios de la superficie donde se desarrollaría el proyecto.
Un negocio, pues, que puede resultar redondo para ambas partes si se cumplen las condiciones pactadas y, sobre todo, si existe vigilancia para que los compromisos adquiridos se respeten durante toda la vida de la operación.
Pero el verdadero tesoro podría estar en el agua
Y aquí está quizá el punto que más debería interesar a los habitantes del Ejido Benito Juárez.
El agua.
Porque en una región donde la sequía ha golpeado con fuerza a la agricultura y la ganadería, cualquier proyecto que pueda contribuir a recuperar o aprovechar recursos hídricos adquiere una dimensión que va mucho más allá de la actividad minera.
Apollo Silver ha reafirmado públicamente su disposición de trabajar con el Ejido Benito Juárez para atender los problemas de agua que afectan la agricultura, la ganadería y los medios de subsistencia de la comunidad.
La compañía anunció que comenzará con trabajos técnicos independientes sobre el acuífero, los manantiales y los pozos existentes, con la intención de construir, conjuntamente con los ejidatarios, un programa de soluciones.
Y aquí conviene detenerse.
No se está hablando solamente de sacar agua porque la mina la necesite. La empresa plantea desarrollar, junto con la comunidad, alternativas para atender una problemática que ya existe y que está golpeando a las familias desde antes de que la mina siquiera comience a operar.
El propio presidente ejecutivo de Apollo Silver, Tom Peregoodoff, reconoció que el agua es la principal preocupación del Ejido.
Y tiene razón.
Porque podrá haber plata debajo de la tierra, pero si arriba de ella no hay agua, la riqueza termina siendo una palabra bastante relativa.
Baeza pone el dedo en la llaga: los problemas del Central no nacieron ayer
El secretario de Salud enfrenta las fallas del tomógrafo y del equipo médico con una explicación que apunta a un rezago de mantenimiento heredado y, sobre todo, a una ruta para corregirlo.
Hay que reconocer cuando un funcionario no se esconde detrás del escritorio y, ante un señalamiento ciudadano, pone sobre la mesa una explicación concreta.
Eso fue lo que hizo el secretario de Salud, Gilberto Baeza Mendoza, al ser cuestionado por las fallas que ha presentado el tomógrafo del Hospital Central y que han generado molestia entre pacientes y familiares.
Porque sí: el problema existe y no debe minimizarse.
Pero tampoco estaría de más revisar cómo se llegó hasta aquí antes de repartir culpas como si el equipo médico hubiera amanecido descompuesto por generación espontánea.
Baeza Mendoza fue claro al señalar que revisaría de inmediato la situación específica del tomógrafo y explicó que la Secretaría de Salud está trabajando en la contratación de pólizas de mantenimiento para los equipos médicos, precisamente para evitar que una falla termine convirtiéndose en semanas o meses de complicaciones.
Y aquí aparece un dato que cambia bastante la lectura del asunto.
El secretario aseguró que, al recibir la administración, encontraron prácticamente todos los equipos de Rayos X sin mantenimiento o sin pólizas de garantía o mantenimiento.
Traducido al lenguaje de la calle: había equipos, pero no necesariamente había detrás de ellos el respaldo técnico necesario para mantenerlos funcionando correctamente.
Y eso, en un hospital, tarde o temprano pasa factura, quien está esperando no es una máquina, Es un paciente.
Y cuando algo falla, el paciente no queda abandonado
Otro punto que merece destacarse es el mecanismo que explicó la Secretaría de Salud para enfrentar las fallas.
Cuando se trata de estudios o procedimientos urgentes, éstos son subrogados para que el paciente pueda recibir atención en otra institución.
Es decir, si el equipo no está disponible y el estudio no puede esperar, la alternativa no es simplemente decirle al ciudadano “vuelva otro día”.
La urgencia se atiende mediante otros prestadores.
La clave que no llegó y el hospital que sí sabe correr gente
Y es que en el Hospital Central Universitario no se opera solo con bisturí. También se opera con memorandos, con “escritos fantasmas” y con esa especialidad tan chihuahuense: negar la clave al que ya la merecía y firmar la baja al que estorbaba.
Lo cuenta quien trabaja ahí. No un consultor de imagen. Gente de base, de la 509, la que dobla turno mientras el sindicato SUTICH —dicen— se acuerda de ellos cuando anda de planilla y se le olvida cuando ya acomodó a los suyos.
“Hoy le tocó a una compañera “muy querida”: seis años de doble jornada, cambio de clave pedido una y otra vez, y la respuesta institucional fue la invención. Ni el sindicato la sostuvo. La corrieron.” Así de limpio.
Los personajes:
Vanessa Córdova: la que, según el relato, hostiga desde el año pasado, grita, se hace la santa y miente con método.
Isabel Montaña: la que retuvo la clave “porque nunca le cayó bien”, así de simple, sin siquiera el decoro de un expediente creíble.
Lorena, de Recursos Humanos: déspota, humillante, especialista en construir la versión que después firman los de arriba.
Jesús Delgado: Al que le sueltan, por empujar el despido.
Arriba, el director médico Antero Guevara y Margarita Favela: los que “jamás han hecho nada” salvo creer a los dichos de la bola y aceptar que echen a quien sí trabaja. El hospital, resume el testimonio, “solo vale para una cosa: traición”.
Y al final, el recado político, porque en Chihuahua hasta un despido en el Central termina en el escritorio de alguien que busca ser electo: a Marco Bonilla, piden ayuda.
Irregularidades, turnos dobles, bajas con trampas, claves retenidas. No es un caso aislado, juran. Es el método.
Uno puede no haber estado en esa junta de RH. Puede no haber oído el grito en el pasillo. Lo que no se puede es fingir sorpresa. Un nosocomio público que niega la clave a quien ya pagó con años de doble turno y sí encuentra tiempo para armar el expediente de salida no está “reestructurando”.
SUTICH quiso el apoyo de la 509 cuando necesitaba votos. Ahora la 509 pide el de SUTICH para los despedidos. Pero, Silencio del sindicato, oídos de dirección, clave congelada.
Si todo es mentira, que lo desmientan con papeles, no con otra circular.
Si es verdad, el Central no tiene un problema de “clima laboral”.
Tiene un problema de poder: el de decidir quién se queda, quién se va y quién, con un escrito que nadie firmó a la luz, se vuelve de pronto prescindible.
La compañera se fue. Las irregularidades siguen. Y el hospital, tan central, tan universitario, tan de todos, sigue siendo de unos cuantos.
Baeza no promete magia; promete corregir el rezago
Lo interesante de la postura del secretario es que no intentó vender la idea de que en Salud todo está perfecto.
Tampoco negó los reportes, ni de los ciudadanos ni los del personal médico.
Por el contrario, ante el cuestionamiento sobre el tomógrafo, se comprometió a revisar inmediatamente su situación y explicó cuál es la estrategia que está implementando la dependencia para atender un problema mucho más amplio: el mantenimiento de los equipos médicos.
Asimismo, en el tema de las quejas del personal, habla de una administración que está identificando los pendientes y tratando de corregirlos desde la raíz.
El Hospital Central es una pieza fundamental del sistema de salud estatal y cualquier deficiencia que afecte sus servicios merece atención.
Pero si la intención es realmente resolver el problema, habrá que poner sobre la mesa algo más que el tomógrafo de esta semana.
Habrá que revisar equipos, contratos, pólizas, mantenimiento preventivo, mantenimiento correctivo, tiempos de reparación y mecanismos de sustitución.
Precisamente porque Baeza Mendoza está reconociendo que recibió un escenario complicado en esa materia, ahora la vara debe estar puesta en los resultados.
Por lo pronto, Baeza hizo algo que no siempre abunda en la administración pública: dar la cara, reconocer el problema y explicar qué se está haciendo para atenderlo.
Ahora toca esperar los resultados.
Santiago de la Peña se despega rumbo a 2027
Y el que obtiene algunos resultados fue Santiago de la Peña, quien aparece como puntero en las preferencias rumbo a la gubernatura de Chihuahua, con 38.9%, de acuerdo con una encuesta de Statistical Research Corporation (SRC) levantada el 8 de septiembre de 2026.
El secretario General de Gobierno supera por 11.3 puntos a Eugenio Baeza, quien aparece con 27.6% respaldado por Morena, Verde y PT. Alejandro Domínguez, del PRI, registra 5%.
Aunque todavía existe un amplio sector indeciso —28.5% entre quienes eligieron “otro(a)” y quienes no saben—, el resultado coloca a De la Peña en una posición competitiva de cara a 2027.
La misma medición muestra al PAN al frente en Chihuahua capital, con 47.1%, frente a 38.3% de Morena, una ventaja de 8.8 puntos, superior al margen de error de ±3.1%.
La encuesta incluyó mil llamadas a mayores de 18 años residentes en Chihuahua capital, con un nivel de confianza de 95%.
Por lo pronto, los números colocan a Santiago de la Peña como el perfil mejor posicionado y al PAN como la fuerza política dominante en la capital.
