POR HORUS La Columna
Por fin. En Chihuahua un juez penal dejó de ser intocable el tiempo suficiente para que la Fiscalía Anticorrupción le pasara los hierros. Manuel Jurado Torres, juez de primera instancia del Distrito Judicial Hidalgo, con sede en Parral, fue detenido por prevaricación agravada en el expediente del homicidio de la maestra Edna Marilin Chávez.
El fiscal Abelardo Valenzuela lo llamó “hito institucional”: primera vez que un juzgador penal en activo —suspendido, eso sí, para que el hito no se viera tan salvaje— responde ante los mismos tribunales que durante años le prestaron el disfraz.
El modus operandi, según la indagatoria, tiene el perfume de siempre. Periodo vacacional del Poder Judicial. Audiencia de revisión de medidas cautelares sin urgencia que se sostenga. Se revierte la prisión preventiva que otra juzgadora había impuesto. Y, para que no falte el clásico, la Fiscalía dice haber acreditado amistad entre el juez y el abogado defensor que salió beneficiado. El Tribunal de Disciplina ya lo había sentado en la banca cautelar desde hace unos tres meses. Ahora la banca es otra: la de los procesados.
La magistrada presidenta Marcela Herrera Sandoval salió al quite con el comunicado de manual: respeto irrestricto a las investigaciones, disposición a colaborar y la frase de oro: la conducta de una persona no define al resto. Traducción: no nos manchen la túnica con la de al lado. La credibilidad, dice, se construye todos los días. Cierto. También se deshace en una sola audiencia de vacaciones.
Mientras en Parral caía una toga, en el INE se estrenaban otras.
Ayer 10 de septiembre el Consejo General declaró iniciado el proceso rumbo al 6 de junio de 2027: 500 diputados federales, 17 gubernaturas, cerca de 20 mil cargos. Ariadna Montiel y Alito Moreno rindieron protesta como representantes de Morena y del PRI. Tendrán voz, podrán denunciar y defender. La formalidad duró lo que duran las formalidades. Lo que quedó fue el libreto de siempre: Alito acusando que Morena y el gobierno “mangonean” al árbitro y tuercen las reglas; Montiel reduciendo el país a dos proyectos —la 4T o el “viejo régimen”— y advirtiendo guerra sucia. Nadie se sorprendió. Era el primer día.
El símbolo del arranque no fue la Constitución. Fue un termo rojo con “Vota PRI”. Montiel, en plena sesión, le escribió al youtuber Manuel Pedrero que Alito ya estaba en actos anticipados, le mandó la foto y ocho minutos después aquello era “exclusiva”. La transmisión oficial tapó el termo con una franja negra, como si tapar el objeto tapara el espectáculo. Alito respondió que era de campañas pasadas y que le mandaría uno a la dirigente. El proceso electoral más grande del país arrancó en WhatsApp.
Un día antes, Claudia Arlett “Cata” Espino —chihuahuense, número dos del INE— renunció de manera irrevocable por salud y por no poder equilibrar la megaelección con la vida familiar. Valoraciones médicas, atención prioritaria, aprendizajes significativos, gratitud a Taddei. El Instituto quedó “listo, fuerte y sólido”, según la presidenta, con Roberto Félix López de encargado. Alito, que no pierde oficio, soltó la ironía: a ver si este no se enferma como los últimos tres. En el INE la Secretaría Ejecutiva se ha vuelto un consultorio con silla giratoria.

Y en Chihuahua, mientras caen jueces y se juramentan dirigentes, dos piezas del tablero local se sientan a tomar café. Jorge Cruz Camberos, aspirante panista a la alcaldía de Chihuahua, se reunió con Santiago de la Peña, secretario general de Gobierno, a hablar del presente y el futuro regional, aciertos, áreas de oportunidad y perspectivas de crecimiento. La foto sale, el diálogo es “de trabajo”, la ciudad espera que el intercambio de opiniones no sea solo el preámbulo de otra oportunidad buscando altar.
El hilo es el mismo. En Parral, una amistad y una audiencia de vacaciones. En el INE, un termo y un chat. En la Secretaría Ejecutiva, una carta médica y un encargado de último minuto. En Palacio de Gobierno, una reunión de futuros y presentes. Las túnicas sagradas no caen solas: se resbalan cuando alguien deja de fingir que la toga, el termo o el cargo son liturgia y no oficio.
La maestra Edna Marilin Chávez ya no puede opinar. El resto del estado, sí.