Lluvia “bautiza” la Torre Centinela; Loya dice que Juárez, Chihuahua y la Torre “están benditos”

Ciudad Juárez, Chih.— Apenas terminó el acto protocolario de inauguración de la Torre Centinela y, con ella, de la Plataforma Centinela —el sistema estatal de videovigilancia, análisis estadístico e inteligencia policial—, una lluvia intensa se precipitó sobre varios puntos de la ciudad. Cayó con particular fuerza justo donde se levantan las instalaciones de la torre.

Cuestionado sobre las bondades de concluir y poner en marcha el conjunto, el secretario de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya Chávez, interpretó el aguacero como un rito de paso.

“En Chihuahua sabemos que la lluvia es una bendición y hoy nos podemos dar cuenta de que Chihuahua y Juárez están benditos, y bueno pues la Torre Centinela está bendita”, concluyó.

(Nota del Editor: tal vez por eso no se presentó ninguna autoridad representativa del gobierno federal ni de la 4T; no vaya a ser que les caiga una bendición. No fue la Defensa Nacional, ni la Guardia Nacional, ni García Harfush, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, ni  legisladores de Morena, locales y nacional, ni si quiera alguna autoridad del ayuntamiento de Ciudad Juárez.)

El comentario, entre lo meteorológico y lo simbólico, cerró una ceremonia que el gobierno estatal presentó como el acto mayor de su estrategia de seguridad. La gobernadora María Eugenia Campos Galván y Loya encabezaron el evento la tarde del miércoles 9 de septiembre. Hubo recorrido por áreas operativas, encendido del edificio, pirotecnia y el discurso de que no se inauguraba solo un inmueble, sino “un legado para todo Chihuahua”.

La Torre Centinela, en el Centro Histórico de Juárez, tiene unos 114 metros de altura, 20 niveles, helipuerto y más de 17 mil 800 metros cuadrados de construcción sobre un predio de 4 mil 378 metros cuadrados. El gobierno cifra la inversión del proyecto en más de 4 mil millones de pesos. La obra arrancó el 10 de agosto de 2022 y se diseñó para albergar a más de 600 personas entre analistas, operadores y personal administrativo.

Desde ahí se coordina la red de la Plataforma Centinela: miles de cámaras fijas y PTZ, lectores de placas, arcos carreteros, puntos de monitoreo, centros móviles, drones y sistemas antidrones, con cobertura en las 13 regiones del estado. El discurso oficial insiste en que esa infraestructura ya se traduce en menos homicidios, más detenciones y aseguramientos de armas y drogas.

La lluvia, sin embargo, no lava del todo el expediente. El proyecto ha arrastrado retrasos, cuestionamientos por el contrato con Seguritech, debates sobre vigilancia masiva y un pulso político que reaparece cada vez que se habla de los subcentros pendientes. Uno de ellos —el de Guadalupe y Calvo— sigue trabado entre el gobierno estatal y el Ayuntamiento, pese a que la propia gobernadora ha dicho que quiere dejarlo instalado antes de que termine su administración.

En Juárez, el edificio más alto de la ciudad ya opera como cerebro de la red. En la Sierra, el “bautizo” todavía no llega. Y entre una torre bendita por el agua y un municipio al que el Estado acusa de resistirse a la misma tecnología, el contraste quedó, como la lluvia de anoche, a la vista de todos.

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