Mariano Jiménez: Bonilla tiene tablas de alcalde y Chihuahua debe armar alianza “juntos, pero no revueltos”

El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, llegó al Quinto Informe de Marco Bonilla como vecino y como excompañero de oficio. Ambos fueron alcaldes al mismo tiempo —Bonilla en Chihuahua, él en Saltillo— y, recordó, fundaron la asociación de ciudades capitales en la que también estaba Pablo Lemus, hoy gobernador de Jalisco.

Dijo estar “contento” de acompañar un informe de resultados que, afirmó, refleja “grandes cosas” por la capital. No trajo cifra por cifra: “No tengo información precisa de lo que se ha hecho, pero sé que ha ido cumpliendo”. La prueba, en su lógica, es que Bonilla se reelige hace dos años y que ambas ciudades se midieron siempre en indicadores. “Si le va bien a Marco, le va bien a la ciudad, que es una potencia nacional. Yo creo que Chihuahua es de las mejores ciudades de México”.

**2027 y las credenciales del munícipe**

En el tablero electoral, colocó a Bonilla como una de las cartas fuertes del PAN. “El respeto al grillo es la paz”, ironizó, y pasó a lo que sí conoce: gobernar un municipio. Él fue alcalde de Saltillo en dos ocasiones antes de llegar a Palacio. Esa experiencia, dijo, da “tablas” en seguridad, desarrollo y calidad de vida. “El país, en Chihuahua, la puede hacer bien en grande”.

**La lección de Coahuila**

Jiménez se declaró partidario de las alianzas. En su gubernatura fue en coalición PAN-PRD, “nos fue muy bien”. En 2024, lamentó, no se concretó “por cuestiones más que todo personales en la dirigencia de ese entonces del PAN”. En 2026 volvió a fallar, “de manera inexplicable”, cuando “estaba todo para ir en conjunto”.

Pidió que esa experiencia —los resultados de no ir juntos en Coahuila— sirva al blanquiazul para “revalorar” el trabajo en equipo. Su fórmula: “juntos, pero no revueltos”: un candidato que represente a dos, tres o cuatro partidos, y cada uno haga campaña de su color. A él, dijo, las alianzas le han dado buenos resultados; por eso las ve “muy positivas” para Chihuahua.

Sobre la decisión nacional atribuida a Jorge Romero de abrir o no esas coaliciones, fue directo: “La decisión que se tomó para Coahuila no fue la mejor”. Aunque la relación local y nacional con el PAN se mantiene, “no fueron buenos resultados para el PAN de Coahuila”. Esa factura, planteó, debería servir para Nuevo León, Chihuahua, Campeche, Colima o Nayarit: primero ver qué le conviene a cada estado y, sobre eso, armar la ingeniería política.

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