Ciudad de México, 3 de septiembre de 2026.- La estrategia conjunta de México y Estados Unidos contra los cárteles de la droga no se limita al decomiso de estupefacientes, armas o la detención de integrantes de organizaciones criminales. El objetivo central es golpear uno de sus principales puntos vulnerables: el dinero que sostiene sus operaciones.
Así lo afirmó el embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, quien aseguró que desde el inicio de la administración del presidente Donald Trump ha sido una prioridad desmantelar las redes de los cárteles y las organizaciones consideradas narcoterroristas.
El diplomático destacó que, mediante la cooperación impulsada por Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, ambos países están ampliando la persecución hacia los recursos ilícitos, las redes financieras, los facilitadores y la corrupción que permiten a las organizaciones criminales mantener sus estructuras.
“Cada entidad que forme parte de la red de los cárteles rendirá cuentas ante la justicia”, sostuvo Johnson.
El dinero, el corazón de las organizaciones criminales
El embajador explicó que las drogas y las armas pueden ser sustituidas por las organizaciones criminales, pero cortar sus fuentes de financiamiento representa un golpe mucho más profundo, debido a que limita su capacidad para adquirir precursores químicos, comprar armamento, reclutar integrantes, reconstruir sus estructuras y financiar otras actividades ilícitas.
“Cuando les quitamos los recursos que permiten a los cárteles comprar fentanilo y precursores químicos, adquirir armas, reclutar, reconstruir sus redes y financiar otros delitos, golpeamos el corazón de sus operaciones”, señaló.
De acuerdo con Johnson, seguir la ruta del dinero permite atacar la capacidad de las organizaciones criminales para reorganizarse después de operativos, detenciones o decomisos.
El funcionario estadounidense también vinculó directamente el combate al crimen organizado con la lucha contra la corrupción, al considerar que ambas problemáticas están estrechamente relacionadas.
Advirtió que la corrupción no solamente facilita las actividades de las redes criminales, sino que también tiene consecuencias económicas y sociales al desalentar la inversión legítima, afectar a los ciudadanos y generar condiciones de inseguridad.
“El dinero ilícito deja un rastro, y quienes lo tocan quedan marcados”, afirmó.
Cooperación financiera entre México y Estados Unidos
En este contexto, Johnson destacó la relevancia del Foro Internacional sobre Delitos Financieros CI-FIRST, espacio en el que participan especialistas de ambos gobiernos, autoridades financieras, instituciones encargadas de hacer cumplir la ley y representantes del sector privado.
El objetivo, explicó, es conectar información financiera que difícilmente podría ser identificada por una sola institución o país.
Una operación sospechosa, ejemplificó, puede convertirse en el punto de partida para detectar cuentas bancarias, activos, prestanombres, facilitadores y posteriormente identificar una red criminal de mayores dimensiones.
La estrategia contempla grupos de trabajo bilaterales, intercambio de información en tiempo real, aplicación de sanciones por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y cooperación con las autoridades financieras mexicanas.
De esta manera, la información financiera busca transformarse en investigaciones y acciones concretas contra quienes participan en el financiamiento de las estructuras criminales.
Ya no habrá refugio para los recursos ilícitos, advierte
Johnson sostuvo que durante años los grupos criminales aprovecharon las fronteras internacionales para mover y ocultar sus recursos, fragmentando sus operaciones entre diferentes países con la intención de dificultar su rastreo.
Sin embargo, aseguró que la cooperación internacional está modificando ese escenario.
“Los cárteles alguna vez creyeron que podían proteger sus recursos trasladándolos a través de las fronteras y ocultando distintas partes de sus redes. Ya no”, afirmó.
El embajador sostuvo que la coordinación entre México, Estados Unidos y otros socios internacionales permitirá ampliar la capacidad para rastrear las operaciones financieras de las organizaciones criminales, independientemente del país en el que intenten esconder sus recursos.
La nueva estrategia, insistió, busca no solamente capturar integrantes de los cárteles, sino desmantelar las estructuras completas que hacen posible su funcionamiento.
“Seguir el dinero. Conectar la información. Tomar acciones decisivas”, resumió Johnson.
El mensaje del diplomático refleja así un cambio de énfasis en la cooperación bilateral contra el crimen organizado: además de perseguir las drogas, las armas y a los operadores criminales, la apuesta es cortar el flujo financiero que permite que las organizaciones sobrevivan, se expandan y reconstruyan sus capacidades.
Porque, en palabras del embajador estadounidense, si se les quita el dinero, también se les quita una parte fundamental de su capacidad para seguir operando.