Alito Moreno arremete contra Morena: “Es corrupción, es muerte”, acusa

El dirigente nacional del PRI utilizó la crisis de seguridad de Sinaloa como advertencia sobre el riesgo que, según dijo, representaría para Chihuahua un eventual gobierno de Morena en 2027

Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas convirtió la seguridad, la violencia y los presuntos vínculos entre política y crimen organizado en uno de los principales argumentos para llamar a construir un frente opositor rumbo a la elección de 2027 en Chihuahua.

Durante su encuentro con medios de comunicación en la capital del estado, el dirigente nacional del PRI fue cuestionado sobre los principales aspirantes de Morena a la gubernatura, entre ellos la senadora con licencia Andrea Chávez y el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.

Moreno Cárdenas evitó entrar en una confrontación directa con alguno de los dos perfiles y decidió dirigir sus críticas contra Morena como partido, al que responsabilizó políticamente de diversos problemas de inseguridad y corrupción que, afirmó, se han agravado en entidades gobernadas por la llamada Cuarta Transformación.

“Ellos representan el rostro de Morena. Morena es corrupción, Morena es muerte”, lanzó el dirigente priista.

A partir de ahí, Moreno elevó el tono de sus acusaciones y sostuvo que Morena habría establecido acuerdos con grupos del crimen organizado. Sin embargo, durante la conferencia no presentó elementos documentales o pruebas específicas que sustentaran esa acusación, por lo que sus declaraciones corresponden a un posicionamiento político contra ese partido.

Sinaloa, el ejemplo que utiliza el PRI

Para reforzar su argumento, el presidente nacional del PRI recurrió a la situación que atraviesa Sinaloa, estado que utilizó como ejemplo de lo que, desde su perspectiva, podría suceder en Chihuahua si Morena obtiene la gubernatura.

Moreno Cárdenas aseguró que durante los últimos años Sinaloa ha enfrentado una grave crisis de seguridad y mencionó cifras de miles de personas desaparecidas, homicidios, robo de vehículos y cierre de negocios, además de asesinatos de niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con sus declaraciones, en los últimos dos años se habrían registrado alrededor de 4 mil personas desaparecidas, 3 mil homicidios, 11 mil vehículos robados y 10 mil negocios cerrados, además de 103 menores asesinados.

El dirigente priista atribuyó directamente estos resultados a Morena y presentó el escenario sinaloense como una advertencia para Chihuahua.

“Eso es Morena. Morena es un desastre. Morena es una tragedia. Morena es lo peor que le pudo haber pasado a México”, afirmó.

No obstante, las cifras y su atribución directa a un partido político forman parte de los argumentos utilizados por Moreno durante el encuentro y no fueron acompañadas en la conferencia por una fuente estadística específica que permitiera corroborarlas en ese momento.

La seguridad como eje de la batalla electoral

Más allá de las acusaciones, el mensaje de Moreno Cárdenas forma parte de una estrategia política más amplia: colocar la seguridad como uno de los principales temas de la contienda por la gubernatura de Chihuahua.

El priista sostuvo que el eventual arribo de Morena al gobierno estatal implicaría, desde su perspectiva, un deterioro de la paz y la tranquilidad de los ciudadanos.

En su discurso hizo referencia al cobro de piso y al crimen organizado como algunos de los riesgos que, afirmó, podrían incrementarse si Morena llega al poder.

El argumento también le permitió insistir en la necesidad de que los partidos de oposición dejen de lado sus diferencias y construyan una candidatura competitiva capaz de enfrentar al partido en el gobierno federal.

Para Moreno, el problema no radica únicamente en quién encabece una candidatura, sino en la posibilidad de que una oposición fragmentada termine favoreciendo a Morena.

Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, en la mira

Aunque evitó señalar directamente a Andrea Chávez o Cruz Pérez Cuéllar como “el candidato a vencer”, Moreno Cárdenas sostuvo que ambos representan a Morena y, por consecuencia, forman parte del escenario político que el PRI busca derrotar en 2027.

La definición cobra relevancia debido a que ambos perfiles se encuentran entre los nombres que han aparecido con mayor fuerza dentro de la discusión sobre la candidatura morenista al gobierno de Chihuahua.

El dirigente priista planteó así la contienda no solamente como una disputa entre candidatos, sino como una confrontación entre dos proyectos políticos: por un lado, Morena y sus aliados; por otro, una eventual coalición opositora.

En ese escenario, el PRI busca convencer a los ciudadanos inconformes con Morena de concentrar su voto en la opción opositora con mayores posibilidades de triunfo.

“El voto desperdiciado ayuda a Morena”

Moreno Cárdenas insistió en que los partidos opositores que decidan competir de manera independiente podrían terminar fragmentando el voto.

Su planteamiento fue directo: si un partido sabe que no tiene posibilidades de ganar la gubernatura pero decide presentar candidato, podría restarle votos al perfil opositor mejor posicionado.

“Un voto desperdiciado, un partido político no va a ganar, no va a tener ni diputado”, sostuvo.

Por ello, llamó a los ciudadanos que no confían en Morena a analizar el escenario electoral y utilizar su voto para construir un contrapeso.

Desde su perspectiva, PAN, PRI y otras fuerzas políticas deben tener la capacidad de identificar al candidato más competitivo y cerrar filas en torno a él, independientemente de cuál sea su partido de origen.

Una elección que el PRI quiere convertir en plebiscito sobre Morena

El discurso de Alejandro Moreno deja ver una ruta política clara para el PRI rumbo a 2027: convertir la elección de Chihuahua en una especie de evaluación sobre los resultados de Morena en materia de seguridad, gobernabilidad y combate a la corrupción.

La estrategia busca aprovechar el desgaste que pueda existir entre sectores de la población inconformes con los gobiernos emanados de Morena y trasladar esa inconformidad al terreno electoral.

El referente de Sinaloa funciona, dentro de este discurso, como una advertencia: Moreno pretende que los chihuahuenses comparen la situación de otros estados gobernados por Morena con las condiciones actuales de Chihuahua y decidan si quieren un cambio de partido en el gobierno estatal.

Pero para que esa estrategia se traduzca en votos, el PRI necesita primero convencer a sus potenciales aliados de que la unidad opositora es viable y, posteriormente, acordar quién tendrá la capacidad de encabezarla.

Por ahora, Moreno dejó una definición política: el adversario es Morena y la apuesta del PRI será construir una alianza suficientemente competitiva para impedir que el partido guinda conquiste Chihuahua en 2027.

El mensaje, sin embargo, abre otra batalla: la de convencer a PAN, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas de que la competencia separada representa un riesgo mayor que ceder espacios y candidaturas dentro de una coalición.

Y ahí estará buena parte de la disputa política de los próximos meses: no solamente quién puede derrotar a Morena, sino quién será capaz de convencer a los demás de que es el candidato que puede hacerlo.

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