En el teatro de la política en Chihuahua , la congruencia suele ser la primera víctima. La más reciente función de pirotecnia verbal corrió a cargo del líder de la bancada de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, quien ha montado una feroz trinchera en contra del proyecto Poniente 5. La razón del escándalo: el esquema de financiamiento propuesto por el municipio para saldar una obra de infraestructura urgente para la capital.

Sin embargo, detrás del encendido discurso de «austeridad» y la aparente defensa del erario, la postura del legislador deja al descubierto una profunda contradicción fiscal y un doble rasero que resulta imposible de disimular.
La aritmética del bloqueo: Un crédito insignificante como pretexto político
Estrada Sotelo ha repetido hasta el cansancio que su bancada apoya la obra «pero no la deuda». Sin embargo, al desmenuzar las cifras, la postura morenista pierde sustento técnico y revela su verdadera naturaleza: el cálculo electoral.
El crédito solicitado por el Ayuntamiento capitalino representa menos del 1% del presupuesto municipal. En términos de finanzas públicas y finanzas corporativas, apalancarse con un porcentaje tan ínfimo para construir infraestructura de alto impacto —que desahogaría el tráfico y elevaría la competitividad de la ciudad— no solo es una práctica financiera sana, sino estándar en cualquier administración moderna.
Para el diputado, parece pesar más la bandera partidista que el beneficio de miles de conductores que padecen el colapso vial a diario.
La memoria selectiva: El billonario cheque en blanco de la 4T
Lo que resulta verdaderamente paradójico —si no es que abiertamente cínico— es la soltura con la que el diputado cuestiona unos cuantos millones a nivel local, mientras guarda un cómodo y disciplinado silencio ante los colosales boquetes financieros provocados por la Federación.
¿Con qué autoridad moral se rasga las vestiduras el oficialismo por un crédito municipal menor al 1%, cuando los megaproyectos de la Cuarta Transformación han sido financiados mediante el mayor endeudamiento público de las últimas décadas y sobrecostos multimillonarios?
Las cifras federales hablan por sí solas y dejan al descubierto la doble vara de medir del legislador:
Refinería Dos Bocas: Proyectada originalmente en 8,000 millones de dólares, su costo se disparó a más de 16,000 a 20,000 millones de dólares, duplicando su presupuesto original y absorbiendo recursos que debieron ir a salud o seguridad.
Tren Maya: Pasó de un presupuesto estimado de 120,000 millones de pesos a devorar más de 500,000 millones de pesos, convirtiéndose en un barril sin fondo financiado con deuda federal y reasignaciones presupuestales opacas.
Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA): No solo requirió una inversión multimillonaria para su construcción, sino que sumó el costo de cancelación del NAIM (estimado por la Auditoría Superior de la Federación en más de 300,000 millones de pesos), sobrecargando las finanzas nacionales por un capricho político.
Para las megaobras del Gobierno Federal —desbordadas en sobrecostos y financiadas con techos de endeudamiento histórico aprobados por la bancada de Morena en el Congreso de la Unión— sí hay chequera abierta y justificación ideológica. Pero para una vía vehicular urgente en Chihuahua, respaldada por un crédito mínimo y pagable, el diputado Estrada saca la calculadora y el manual de la prudencia fiscal.
Obras son amores… no discursos
Al diputado Estrada se le olvida que la ciudadanía no come con discursos ni se desplaza por la ciudad en conferencias de prensa. Oponerse al financiamiento de Poniente 5 bajo el pretexto del 1% del presupuesto es condenar a la capital al rezago vial en nombre de una narrativa política que ni en su propio partido aplican.
Si la postura de Morena fuera verdaderamente técnica, debatirían la rentabilidad social de la obra y el esquema de amortización. Pero cuando el argumento central se reduce a «obra sí, pero crédito no» —sabiendo que sin flujo financiero no hay obra— la conclusión es evidente: no les molesta la deuda, les molesta que Chihuahua avance sin su sello.