El director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), Mario Mata Carrasco, calificó como un error la pretensión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de incluir el esquema de entregas de agua de México a su país como condición para aprobar el T-MEC.
Mata Carrasco subrayó que se trata de dos instrumentos jurídicos distintos. El Tratado de Libre Comercio es trilateral, mientras que el Tratado de Aguas de 1944 es bilateral, de buena voluntad, y no contempla aranceles ni sanciones por incumplimiento. “Me parece muy mal que lo metan en el tema comercial”, afirmó.
El funcionario rechazó la narrativa de que México paga por el agua que recibe del río Colorado en Mexicali. “Es una grandísima mentira”, dijo. Añadió que los ríos contemplados en el tratado (Tijuana, Colorado y Bravo) se rigen por volúmenes de agua, no por un esquema de pago como se ha difundido.
Sobre el cumplimiento del tratado, Mata Carrasco señaló que Estados Unidos tiene más incumplimientos que México. En particular, destacó que el río Bravo, en el tramo de Ciudad Juárez a Fort Quitman, ya no lleva una gota de agua.
“Son aguas de Estados Unidos según el tratado y ya no corre agua. Se puede pasar caminando”, explicó, y mencionó que cuenta con fotografías de Ojinaga y Fort Quitman que lo documentan.
El director de la JCAS recordó que el río Bravo, en la zona de Ojinaga, se convierte prácticamente en un riachuelo y que el principal afluente que lo alimenta es el río Conchos. Advirtió del riesgo de que, ante la presión estadounidense, se vuelva a obligar a Chihuahua a abrir sus presas para entregas que, en su opinión, no resuelven el problema de fondo, sin embargo la posibilidad persiste.
Respecto a los niveles actuales de las presas en el estado, Mata Carrasco reportó que La Boquilla se encuentra al 24.22% de su capacidad, con 689 millones de metros cúbicos. La presa Francisco I. Madero ha crecido rápidamente y se ubica cerca del 60%, con alrededor de 200 millones de metros cúbicos (de una capacidad de 333). Las Vírgenes podrían llegar a derramar, mientras que la Luis L. León está al 22% (64 millones) y la González, en Guerrero, al 64% (50 millones).
En cuanto a los criterios de medición del Tratado de 1944, indicó que el único avance significativo ha sido el Acta 331, que incorpora algunos mecanismos para evitar deudas y considera otros ríos, como el San Juan en Tamaulipas. Sin embargo, se pronunció en contra de que las entregas se vuelvan anuales, pues resultaría inviable.
Finalmente, Mata Carrasco recordó que el propio tratado establece un plazo de cinco años para cubrir un déficit al finalizar un ciclo, especialmente cuando existe sequía extraordinaria, situación que está documentada. Por ello, consideró extraño que el gobierno estadounidense exija saldar el déficit de inmediato.