Chihuahua, Chih. — Ante las recientes advertencias e intenciones manifestadas por el gobierno de Estados Unidos respecto a la posibilidad de disponer del recurso hídrico de México en el marco de las negociaciones del Tratado Internacional de Aguas, el secretario general de Gobierno de Chihuahua, Santiago de la Peña Grajeda, hizo un llamado urgente a la Federación para actuar con capacidad, pericia técnica y firmeza en la defensa de los derechos de los estados fronterizos.
El funcionario estatal expresó su preocupación por la presión ejercida desde el vecino país del norte y enfatizó la necesidad de que las autoridades mexicanas designen a los perfiles más calificados para encabezar estas mesas de diálogo.
“Yo haría votos para que el Gobierno Federal ponga a los mejores negociadores, a gente que entienda el contenido del tratado y que tenga la posibilidad real de construir acuerdos con Estados Unidos”, aseveró De la Peña Grajeda.
Defensa estatal ante facultades federales
El secretario subrayó que, aunque la postura de la gobernadora Maru Campos ha sido categórica e invariable en cuanto a proteger el agua que pertenece a las y los chihuahuenses, la gestión de las cuencas internacionales y el cumplimiento de los tratados es una facultad constitucional que recae de manera exclusiva en el Ejecutivo Federal.
Por ello, el gobierno estatal se mantendrá en alerta permanente ante el rumbo de las negociaciones y la estrategia que implemente la Comisión Nacional del Agua (Conagua), organismo del que se espera un posicionamiento claro e informativo en los próximos días.
“Tenemos que estar súper atentos a qué es lo que va a hacer el Gobierno Federal para proteger los derechos de los chihuahuenses y de todos los demás estados fronterizos que se ven afectados con la aplicación del tratado”, advirtió.
La realidad del recurso: «Para repartir agua, primero tiene que haber agua»
Finalmente, Santiago de la Peña hizo hincapié en la realidad hídrica y climática que atraviesa la región del norte del país, donde la sequía ha impactado severamente los embalses y cuencas locales, un factor crucial que los negociadores federales no pueden omitir en la mesa de diálogo con sus contrapartes estadounidenses.
“Apostemos a que todavía hay algo de experiencia y pericia en los funcionarios del Gobierno Federal para poder sortear esta presión. Pero hay que entender algo fundamental: para poder repartir el agua de ambos lados de la frontera, lo primero que necesitamos es que haya agua”, concluyó.