Cruz Pérez Cuéllar llegó a Jiménez con el libreto de siempre: escuchar, empatizar y prometer. El aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua recorrió el municipio, tomó nota de las demandas ciudadanas y, como era de esperarse, encontró la fórmula mágica. “En Jiménez urge invertir en un hospital, es el principal reclamo de la ciudadanía, por eso, cuando llegue la Cuarta Transformación, esto va a ser una realidad”, afirmó.
El discurso es impecable. Hospital, carreteras, agua, turismo, agroindustria y valor agregado a la ganadería. Todo lo que Jiménez necesita, Pérez Cuéllar lo ofrece… para cuando gane. El problema no es la lista de promesas. El problema es el historial.
Mientras el aspirante recorre el estado repartiendo hospitales como si fueran volantes, en la capital de Chihuahua la promesa de un nuevo hospital del IMSS sigue sin consolidarse. Zoé Robledo lo anunció, se habló del terreno, se generaron expectativas… y el predio terminó regresado al municipio en al menos dos ocasiones. Ni siquiera aparece programado en el presupuesto de egresos de la Federación. En otras palabras: no hay proyecto, no hay recursos y no hay fecha. Solo hay discursos.
La contradicción es tan evidente que resulta casi ofensiva. Pérez Cuéllar exige infraestructura hospitalaria en Jiménez como si la Transformación fuera una varita mágica que solo funciona donde él todavía no tiene responsabilidad. Pero en el lugar donde el gobierno federal y el partido al que pertenece ya tienen capacidad de decisión, el hospital prometido se diluye entre devoluciones de terrenos y omisiones presupuestales.
No es la primera vez que se usa el hospital como moneda de cambio político. Es, de hecho, una de las promesas más rentables: genera aplausos inmediatos y no exige resultados inmediatos. Mientras tanto, los ciudadanos de Jiménez escuchan el mismo discurso que ya escucharon en otros municipios, y los de Chihuahua capital siguen esperando que alguien, alguna vez, deje de regresar terrenos y empiece a construir.
Pérez Cuéllar tiene razón en una cosa: a Jiménez le urge un hospital. Lo que no explica es por qué la urgencia solo aparece cuando hay campaña y desaparece cuando hay presupuesto. La Transformación, según él, llegará a resolverlo. El detalle es que en la capital ya “llegó”… y el hospital sigue sin aparecer.