POR HORUS La Columna

Cruz Pérez Cuéllar y el club de los intocables: cuando el suegro es intocable y el reconocimiento va para los violadores
En Chihuahua, donde las mujeres llevan décadas pagando con sangre y silencio la ineptitud y la complicidad de quienes las “defienden”, resulta casi poético que el aspirante a gobernador con mayor oxígeno mediático en la 4T sea precisamente quien más cómodo se siente rodeado de acusados de abuso sexual. Y no cualquier acusados: los de su propia familia política.
Cruz Pérez Cuéllar, el exalcalde juarense que ya se ve gobernador, tiene un problema que no se resuelve con likes ni con eventos masivos. Se llama Jaime Enríquez. El mismo Jaime que es su suegro, el mismo que es su brazo derecho, el mismo que aparece en cada acto como representante personal del proyecto “Cruz para gobernador”, el mismo que funge como secretario ejecutivo del Frente 4T que el propio alcalde inventó para seguir cobrando facturas. Ese Jaime, según la denuncia pública que su propia hija Perla hizo en 2016 y que nunca se investigó de verdad, según declaraciones de la propia hija, la violó desde que era niña y siguió haciéndolo incluso después de que ella cumpliera la mayoría de edad.
Perla Enríquez lo contó con pelos y señales: las agresiones que comenzaron en la infancia, la devastación que sintió cuando su madre murió y el abuso continuó, la forma en que bloqueó esos recuerdos hasta que, ya de adulta, entendió que su padre siempre había sido “una persona súper abusiva”. Y lo dijo en público. En un estado donde la violencia sexual contra menores y mujeres es casi una industria, la denuncia de Perla generó indignación nacional… hasta que César Duarte, entonces gobernador, decidió que mejor no se investigara. Porque Jaime Enríquez era director general de Tránsito y, claro, los amigos no se tocan.
Lo más cínico es que esta relación no es un accidente de la vida. Es una elección política. Cruz Pérez Cuéllar ha convertido a su suegro en imagen visible de su proyecto. Lo pasea por eventos, lo pone a hablar en nombre del “Frente 4T” y lo protege con el mismo entusiasmo con el que protege su propia carrera. Mientras tanto, en un estado marcado por feminicidios, desapariciones y abuso sistemático contra mujeres y niñas, el mensaje es clarísimo: si eres del círculo íntimo, las acusaciones de violación a tu propia hija son solo “asuntos familiares”.
Y esto no es la primera vez. Cuando Cruz era senador, le entregó un reconocimiento público a Naasón Joaquín García, líder de La Luz del Mundo, el mismo que hoy está condenado en Estados Unidos por abuso sexual y violación de niñas y niños. Ahora resulta que también hay investigaciones en ese país sobre la relación de Cruz con ese mismo líder religioso. Qué casualidad. El mismo hombre que hoy exige “confianza social” para gobernar Chihuahua es el mismo que, en el pasado, premió públicamente a un depredador de menores y hoy mantiene a otro acusado de violar a su propia hija como pieza clave de su equipo.
La sociedad chihuahuense tiene derecho a preguntar: ¿hasta dónde llega la protección familiar y política cuando de por medio hay denuncias de abuso sexual contra menores? ¿Es este el nuevo estándar de la 4T en el estado? ¿O simplemente se trata de que, mientras seas útil para la causa y estés emparentado con el candidato, las víctimas pueden esperar sentadas?
En un contexto donde miles de mujeres y niñas siguen esperando justicia, el silencio y la complicidad de quienes aspiran a gobernar ya no es solo una omisión. Es una elección. Y Cruz Pérez Cuéllar, con su suegro intocable y su historial de reconocimientos a violadores, ya eligió de qué lado está.
El problema no es que Jaime Enríquez siga caminando libre. El problema es que lo hace de la mano de quien quiere ser gobernador. Y eso, en Chihuahua, ya no da risa. Da pena.
Maru Campos advirtió sobra la problemática del mal manejo de la negociación del gobierno federal de la 4T que encabeza Claudia Sheinbaum, ahora el sector primario habla sobre la ruina por la revisión anual del T-MEC y la falta de estrategia federal
La gobernadora de Chihuahua expresó hace días su preocupación en el impacto en los pequeños y medianos productores agropecuarios, que enfrentan incertidumbre y competencia desleal con Estados Unidos
La gobernadora María Eugenia Campos Galván ha manifestado su inquietud en redes sociales, ante el papel que ha desempeñado el gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya negociación para una extensión de 16 años fracasó, dejando al sector primario mexicano en una situación de vulnerabilidad creciente.
Esta preocupación, se confirma con el diagnóstico que presentó Álvaro López Ríos, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), quien alertó sobre un complejo y retador panorama agroalimentario para 2026 derivado de las revisiones anuales del tratado comercial.
Según López Ríos, el principal riesgo no radica en la revisión anual en sí, sino en la incertidumbre permanente que genera este nuevo esquema. “La agricultura, la ganadería y la industria alimentaria dependen de reglas estables, inversiones de largo plazo y mercados previsibles”, señaló el dirigente.
El representante de la UNTA explicó que la negativa de Estados Unidos a prolongar el T-MEC por 16 años, optando por revisiones anuales, afecta directamente a los pequeños y medianos productores de granos básicos en México. Esta dinámica inhibe la inversión, perpetúa los precios deprimidos por las importaciones estadounidenses y frena el desarrollo de políticas públicas a largo plazo.
Los datos oficiales respaldan esta advertencia. En los primeros cinco meses de 2026, México importó 19 millones 930 mil toneladas de granos y oleaginosas, el segundo volumen más alto para un periodo enero-mayo desde que existen registros, de acuerdo con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
Las importaciones de maíz alcanzaron 10.2 millones de toneladas entre enero y mayo, un aumento de 8.4% en volumen y 2.6% en valor, que se ubicó en 2 mil 102 millones de dólares. El crecimiento se atribuye principalmente al maíz amarillo, aunque también se registró un alza en las compras de maíz blanco, que pasaron de 430 mil a 456 mil toneladas (6.1% más), con Estados Unidos como único proveedor.
López Ríos recordó que, desde 2016, la producción nacional de maíz ha mostrado una tendencia de retroceso, mientras que el consumo sigue creciendo impulsado por la demanda pecuaria, industrial y alimentaria. El Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP) estima que los mayores precios de los insumos y los bajos precios internos del maíz reducirán el área sembrada por debajo de las proyecciones en Jalisco, Michoacán y Guanajuato, estados que representan 35% de la producción de primavera-verano.
El dirigente de la UNTA detalló que la dinámica de revisiones anuales del T-MEC impacta al campo mexicano por tres vías principales:
- Genera incertidumbre en la planeación y comercialización, ya que no se garantizan las reglas comerciales a mediano y largo plazo.
- Dificulta que los productores de granos (maíz, trigo y frijol) obtengan créditos, inviertan en tecnificación o aseguren precios de compra-venta por adelantado con la industria.
- Perpetúa la competencia asimétrica, pues los productores mexicanos enfrentan altos costos de producción locales frente a los subsidios, la tecnología avanzada y los menores costos logísticos de los agricultores estadounidenses.
A nombre de los pequeños y medianos productores agrupados en la UNTA, Álvaro López Ríos demandó que, ante el inicio de las negociaciones de revisión por parte de la Secretaría de Economía, el sector agrícola reciba certidumbre interna y precios de garantía rentables como compensación por los efectos de la incertidumbre comercial.
La preocupación expresada por la gobernadora Maru Campos cobra especial relevancia en un contexto donde el sector primario, uno de los más vulnerables ante la falta de una estrategia clara del gobierno federal en la negociación del T-MEC, enfrenta un futuro incierto que amenaza la viabilidad de miles de familias productoras en el país.

En la grilla política de Chihuahua capital, todo apunta a que el encuentro de mujeres que encabezará Santiago De la Peña este día se convertirá en uno de los eventos políticos más relevantes de los últimos meses en Chihuahua. La expectativa es alta, y las proyecciones hablan de un recinto abarrotado, reflejo del interés genuino que ha despertado su convocatoria entre distintos sectores de la sociedad chihuahuense.
De antemano lleva el reto por delante de lograr una mayor concentración igual o mejor que el exfiscal Jáuregui, quien realizó el mismo ejercicio, en el mismo lugar en un fin de semana anterior.
Aunque Santiago no asistirá solo. Lo acompañarán su esposa e hija, una imagen que proyecta cercanía humana y el respaldo sólido de una familia que ha estado presente en cada etapa de su trayectoria pública. En un momento en el que la política a menudo se percibe distante y fría, este detalle no es menor: habla de coherencia, de valores y de un liderazgo que no se construye solo en los discursos, sino también en la vida cotidiana.
Pero más allá de la convocatoria y de la logística, el evento representa algo más profundo: una oportunidad real de escuchar de primera mano las inquietudes, las propuestas y las demandas de las mujeres chihuahuenses. Un sector cada vez más decisivo en la vida política, social y económica del estado. La apuesta de Santiago De la Peña no es el espectáculo vacío, sino el diálogo abierto, la participación activa y la construcción de acuerdos que trasciendan las coyunturas.
Como suele ocurrir cuando un liderazgo comienza a consolidarse con fuerza, ya circulan especulaciones sobre posibles intentos de opacar o desviar la atención del encuentro. Es el ruido previsible de quienes prefieren la confrontación estéril a la suma de voluntades. Sin embargo, la mejor respuesta ante esos intentos siempre será la misma: una participación ciudadana amplia, ordenada y respetuosa, donde las ideas y las propuestas prevalezcan sobre cualquier intento de ruido o descalificación.
Si las expectativas se cumplen —y todo indica que así será—, este encuentro no solo demostrará la capacidad de convocatoria de Santiago De la Peña. Será también una clara muestra de que su proyecto sigue fortaleciéndose con cercanía real a la ciudadanía. Un proyecto que no se construye con imposiciones artificiales, sino con consensos sólidos y con la convicción de que el futuro de Chihuahua se define escuchando a todos, especialmente a las mujeres que hoy representan una fuerza transformadora ineludible.
En política, los eventos masivos pueden ser efímeros. Pero cuando nacen del diálogo genuino y del respeto a la gente, se convierten en cimientos. Este encuentro tiene todas las condiciones para ser uno de ellos.