POR HORUS La Columna
La gobernadora Maru Campos se reunió con la Comisión de Desplazamiento Forzado Interno para dar seguimiento a las familias de Cinco Llagas, en Guadalupe y Calvo. Instruyó a sus funcionarios que se les brinde “todo el apoyo necesario”. Las familias llevan varios días resguardadas en el Albergue del Niño en Baborigame, recibiendo comida y asistencia básica mientras se define su situación. Todo suena a atención institucional, hasta que uno escucha al secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña, explicar las causas del desplazamiento: inseguridad y, sobre todo, la falta de servicios básicos por parte de la federación. Diconsa, según él, hace semanas que no entra a la zona. Medicamentos e insumos escasean. Es decir, el abandono federal es parte central del problema.
Lo que no se dijo con la misma claridad, es que un gobierno Federal que lleva años en el poder, no ha hecho nada para evitar que una comunidad entera tenga que abandonar sus hogares por falta de seguridad y de lo más elemental. La reunión sirvió para que la gobernadora diera instrucciones y para que su secretario general señalara con el dedo hacia la federación. Mientras tanto, las familias siguen en un albergue.
Pero lo que realmente pareció molestar a la gobernadora hace unos días, fue que un reportero se dirigió a ella de “tú” en lugar de “usted”. Al terminar la entrevista, Maru Campos le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?” y luego soltó, con evidente sarcasmo: “Me encanta la manera en que te diriges hacia mí de tu”.
No fue un reclamo grosero, pero sí fue una llamada de atención velada, cargada de simbolismo. La gobernadora dejó claro que no conoce al periodista lo suficiente como para que le hable de tú, y que le molestó la cercanía.
Mientras tanto, en la capital, el PAN ya está en plena precampaña por la presidencia municipal de Chihuahua, aunque la convocatoria oficial aún no salga. César Jáuregui organiza eventos multitudinarios, como el desayuno con mujeres del pasado sábado. Santiago de la Peña, aún funcionario de gobierno, sostiene reuniones privadas y de trabajo con cámaras y grupos sociales, y prepara un desayuno para el próximo fin de semana donde se espera que se decanten apoyos a su favor. Manque Granados, que hasta hace poco parecía la más contenida, de pronto tapizó la ciudad de espectaculares con su imagen y su nombre. Parece que recibió la señal que estaba esperando.
La presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, ya les advirtió a los precandidatos que “no coman ansias”. Dijo que se ha reunido con todos menos con dos, y que Alfredo Chávez y Manque Granados ya hablaron con ella. También se sabe que Alan Falomir, director de la JMAS, cumplió con esa encomienda y le presentó a la dirigencia el respaldo político que ha construido, además de los comités ciudadanos que formó en torno al tema del agua. Todo muy profesional, todo muy anticipado.
Lo que se percibe en el fondo es una pelea interna cada vez más abierta entre César Jáuregui, Santiago de la Peña y Rafa Loera, este último, con rumores de una posible ruptura con la gobernadora, por el tema de su esposa Anya, quien se dice renunció por la reprimenda en público de la mandataria.
En medio de esa tensión, el nombre de Manque Granados comienza a sonar como la opción de unidad, la que podría evitar una guerra abierta que termine por desgastar al partido de cara a la elección municipal.
Quien si no tiene perdón de Dios, es el alcalde con licencia, Cruz Pérez Cuéllar con su nuevo talento: culpar al PAN hasta de los incendios que su administración dejó sin prevenir, pues ha descubierto una fórmula infalible para evadir responsabilidades: cuando algo sale mal en la ciudad que gobernó, la culpa siempre es de la oposición. Ahora, según él, el incendio en el relleno sanitario fue provocado intencionalmente por la diputada Xóchitl Contreras y el Partido Acción Nacional. Tan convencido está, que ya anunció que trabaja en una denuncia formal contra ambos.
Lo que resulta verdaderamente notable no es la acusación en sí —que ya de por sí roza lo delirante—, sino la ligereza con la que un exalcalde decide ventilar en medios de comunicación que “él le hace responsable” a una legisladora de la oposición de un incendio, sin presentar una sola prueba ante las autoridades competentes. Porque si realmente tuviera elementos, lo lógico sería que los llevara al Ministerio Público y no que los convirtiera en material de campaña mediática. Pero eso ya es pedir demasiado.
Lo más cínico del asunto es que Pérez Cuéllar prefiere dedicarse a repartir culpas antes que asumir que, durante su administración, el municipio destinó apenas 6 millones de pesos al área de Protección Civil y Bomberos. Seis millones. Mientras tanto, para redes sociales y comunicación se presupuestaron 43 millones. Esa es la escala de prioridades que dejó instalada en Juárez: más presupuesto para autopromoción que para quienes tienen que apagar incendios.
Con ese nivel de inversión, no debería sorprender que la ciudad cuente apenas con cuatro unidades bomberas y un puñado de elementos para atender todas las emergencias de una de las ciudades más grandes del estado. La diputada Xóchitl Contreras lo ha denunciado de manera reiterada: los bomberos de Juárez siguen trabajando con carencias estructurales mientras el municipio hace de la simulación su principal estrategia.
Ahora bien, que el incendio en el relleno sanitario haya sido provocado es una posibilidad que no se descarta. Pero incluso en ese escenario, la primera línea de responsabilidad sigue siendo del municipio: la supervisión de la empresa que opera el sitio, las medidas de prevención y la seguridad del lugar. En pleno 2026, ¿es posible que un relleno sanitario de esa magnitud no cuente con un sistema decente de videovigilancia? ¿O es que también eso formaba parte de las “prioridades” de la administración anterior?
Lo que hace Pérez Cuéllar es tan viejo como efectivo en la política de la 4T: cuando no se tiene cómo defender el legado administrativo, se ataca al mensajero. Que la diputada haya convocado a los medios desde temprano para hablar del incendio le parece sospechoso. Lo que no le parece sospechoso es que, bajo su gobierno, los bomberos tuvieran que enfrentar ese tipo de siniestros con equipo insuficiente y un presupuesto raquítico.
Xóchitl Contreras le respondió con lo que debería ser la postura mínima de cualquier autoridad que se precie: si tienes pruebas, preséntalas ante las instancias correspondientes y deja que las autoridades investiguen. Mientras tanto, el verdadero escándalo no es que una diputada de oposición haya ofrecido una conferencia de prensa, sino que una ciudad fronteriza de más de un millón y medio de habitantes siga dependiendo de cuatro camiones de bomberos para todo.
El reto que lanzó la legisladora —recorrer las estaciones de bomberos junto con el alcalde suplente, los regidores y los diputados de Morena— sigue en pie. Sería interesante ver si Pérez Cuéllar, que tanto gusta de hablar en entrevistas, tiene el valor de aceptar y explicarles personalmente a los juarenses por qué prefirió invertir más del doble en redes sociales que en quienes arriesgan su vida apagando incendios.
Porque al final, lo que queda claro es que para este estilo de político, es más fácil acusar a la oposición de provocar un incendio que reconocer que, durante años, se gobernó con la protección civil y los bomberos en el último lugar de la lista de prioridades. Esa, y no otra, es la verdadera provocación.