La Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) de Chihuahua anunció que, a partir de esta semana, realizará dos operativos semanales en centros de rehabilitación como parte de una estrategia para reducir los homicidios en la capital. La medida fue acordada en la Mesa Regional para la Construcción de la Paz y busca, principalmente, verificar que las personas internadas no tengan órdenes de aprehensión vigentes y reforzar el combate al narcomenudeo.
El comisario Julio Salas explicó que la decisión responde al comportamiento del delito: los homicidios suelen incrementarse durante el cierre de cada mes. Durante las inspecciones se revisará la situación legal de los internos y se fortalecerán las acciones contra el menudeo de drogas, ya que —según la corporación— aproximadamente el 90 por ciento de los homicidios registrados en la ciudad están relacionados con este delito.
Como parte de la misma estrategia, la DSPM mantendrá los operativos de revisión de motocicletas y la coordinación con la Agencia Estatal de Investigación y las demás corporaciones de seguridad.
El anuncio deja ver con claridad el diagnóstico que maneja la autoridad municipal: el narcomenudeo no es un problema periférico, sino el principal motor de la violencia letal en Chihuahua. Que el 90 por ciento de los homicidios esté ligado a este delito implica que la disputa por territorios de venta al menudeo, deudas de consumo y ajustes de cuentas entre grupos menores se ha convertido en la principal causa de muerte violenta en la ciudad.
Sin embargo, la decisión de enfocar parte de la estrategia en los centros de rehabilitación también revela un dato incómodo: estas instituciones parecen haberse convertido en espacios donde se refugian o concentran personas vinculadas al mundo del narcomenudeo. La necesidad de realizar revisiones periódicas para detectar órdenes de aprehensión vigentes sugiere que, hasta ahora, estos lugares no contaban con controles suficientes o que la coordinación entre las autoridades de salud y las de seguridad era deficiente.
Anunciar dos operativos semanales como respuesta al repunte de homicidios al cierre de mes tiene un tono más reactivo que estructural. La medida busca contener el aumento esperado en lugar de atacar las condiciones que hacen que la violencia se dispare precisamente cuando terminan los ciclos de pago, consumo o cobro de deudas.
Mientras la DSPM refuerza las revisiones en centros de rehabilitación y mantiene los operativos de motocicletas, queda pendiente saber si esta combinación de acciones será suficiente para modificar una tendencia que, según el propio diagnóstico oficial, tiene su origen en el narcomenudeo y en la debilidad de los controles institucionales sobre quienes participan en él. Por ahora, la estrategia se presenta como un esfuerzo de contención más que como un plan integral para desarticular las redes que generan la mayor parte de los homicidios en la capital.