La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, anticipó un proceso electoral intenso para los próximos comicios y llamó a la ciudadanía a “levantarse en pie de lucha” para defender derechos fundamentales, en un mensaje que combinó la conmemoración de 40 años de la lucha democrática con un llamado a la unidad más allá de siglas e ideologías.
En entrevista, la mandataria panista señaló que este año se cumplen cuatro décadas de la batalla por la democracia que libraron “no nada más la oposición al partido gobernante, sino también la sociedad civil [y] el sector productivo”. Expresó su deseo de que “este no sea la diferencia que se levanten en pie de lucha, todos los chihuahuenses con mucha esperanza a pelear por lo que es nuestro”.
Entre los derechos que enlistó figuran “el derecho a la vida, el derecho a la familia, el derecho a la libertad, el derecho a tener una patria con instituciones fuertes” y, tras una pausa en el audio, añadió “el derecho al agua”.
“Yo estoy segura que nos vamos a levantar todos más allá de partidos políticos, más allá de ideologías, más allá pues de pensamientos —afirmó—. Yo creo que todos estamos listos para dar la lucha [por] lo que es nuestro y que tanto nos ha costado como son nuestras libertades”.
El discurso de la gobernadora tiene varios flancos que invitan al análisis. Por un lado, evoca la épica de la alternancia democrática de hace cuatro décadas para proyectar un escenario de confrontación actual (“se espera un verano caliente”). Por otro, insiste en que la defensa de esos derechos debe darse “más allá de partidos políticos”, justo cuando ella misma encabeza un gobierno estatal de extracción panista en plena contienda electoral.
El llamado a trascender siglas e ideologías suena, en boca de quien detenta el poder ejecutivo, más a estrategia de movilización que a genuina invitación al diálogo plural. En la práctica, ese tipo de retórica suele servir para aglutinar descontentos contra un adversario común —en este caso, el gobierno federal— mientras se omite cualquier autocrítica sobre los pendientes que la propia administración estatal arrastra en materia de seguridad, agua y fortalecimiento institucional.
Resulta especialmente llamativo que la gobernadora incluya el “derecho al agua” entre las causas por las que hay que “levantarse”. Chihuahua ha sido escenario recurrente de tensiones por el recurso hídrico con instancias federales. Convertirlo ahora en bandera de lucha ciudadana puede leerse como un intento de capitalizar un reclamo legítimo para fines electorales, en lugar de reconocer que la defensa del agua requiere soluciones estructurales y no solo arengas de campaña.
El mensaje de Maru Campos deja claro que la gobernadora espera —y parece dispuesta a propiciar— un verano de alta temperatura política. Lo que no queda tan claro es si esa movilización que augura se dará realmente “más allá de partidos” o si terminará siendo el combustible de una contienda donde las libertades y los derechos que menciona se convertirán, una vez más, en piezas de discurso partidista.
Gabinete blindado y apoyo a alcaldes
Respecto a los rumores sobre posibles cambios en su gabinete, Campos Galván aseguró que la administración ya se encuentra previendo los perfiles para cubrir cualquier espacio vacante.
Asimismo, confirmó que ya recibió la invitación formal por parte del alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, para asistir a su próximo informe de gobierno. «Me la mandó por WhatsApp, me dijo que era la primera invitación. Por supuesto que vamos a estar ahí», señaló, agregando que durante el mes de septiembre los secretarios y ella misma harán «maromas» en la agenda para acompañar al mayor número posible de alcaldes en el estado.