Crónicas de la Tribuna VIP: ¡Goooool… de la Nómina Estatal!

Por HORUS la Columna

Qué bonito es el amor, pero más bonito es el amor al prójimo… sobre todo cuando ese prójimo es el erario público. Qué conmovedor espectáculo nos regalaron las pantallas de televisión nacional durante el partido de Octavos de Final entre México e Inglaterra en el Estadio Azteca. No, no hablo del juego de la Selección (que, para variar, volvió a perder), sino de la romántica y muy patriótica escapada de Fernando Álvarez Monje, secretario particular de la gobernadora Maru Campos, y su esposa, la regidora panista Isela Martínez.

Ahí estaban ellos, fundidos entre la multitud del Coloso, ignorando por completo esa pequeña y sutil regla de la física moderna: si estás en primera fila de un evento mundialista, las cámaras te van a enfocar.

«No entienden los políticos que están en una vitrina y que la gente desde luego que los ve», posteó un aguafiestas en redes sociales. ¡Por favor! Qué falta de sensibilidad. ¿Acaso un funcionario público no tiene derecho a sufrir en vivo por la Selección?

La «Austeridad» de 100 Mil Pesos por persona

Por supuesto, los malpensados de color guinda ya salieron a rasgarse las vestiduras con el cuento de la inmoralidad. Que si los boletos en esa zona rozaban los 100 mil pesotes por persona, que si la inflación, que si la abuelita de la vecina… ¡Envidia pura! Si la pareja tiene los recursos (bien ganados con el sudor de su frente y las bondades de la nómina chihuahuense), ¿por qué no habrían de darse un lujito de 200 mil pesos en una sola tarde? Al fin y al cabo, la economía nacional necesita reactivarse.

El Verdadero Reto de los Octavos de Final

Pero dejemos de lado el dinero, que eso va y viene (más rápido cuando se es servidor público). El verdadero drama, el verdadero suspenso digno de una película de Hollywood, no fue el partido contra los ingleses, sino el regreso a Chihuahua.

El partido terminó tarde, los aeropuertos son un caos y el reloj es implacable. La gran apuesta en los pasillos gubernamentales no es si México llegará al quinto partido en el próximo Mundial, sino: ¿habrán logrado checar tarjeta a las 8:00 de la mañana?

Imagínese usted el sacrificio mariano: desvelados, con el corazón roto por la derrota futbolística, soportando la turbulencia del vuelo y corriendo por los pasillos gubernamentales para llegar a atender sus altísimas responsabilidades con los ciudadanos. Eso no lo hace cualquiera. Eso es vocación de servicio… o pánico al descuento salarial.
Esperamos que el café de la oficina haya estado cargado, porque el lunes de oficina iba a requerir una energía sobrehumana. ¡Eso es ponerse la camiseta… literalmente!

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