Si usted pensaba que para ver un buen sketch de comedia tenía que pagar boleto, es porque no ha sintonizado el Congreso del Estado de Chihuahua. Las campañas para el 2027 todavía no empiezan formalmente, pero nuestros amados líderes políticos ya traen el traje de baño puesto y están listos para aventarse un clavado en la fosa de los leones.
Cuauhtémoc Estrada: El «vidente» que legisla con leyes del siglo pasado
Abrimos el telón con el coordinador de los diputados de Morena, Cuauhtémoc Estrada Sotelo. Don Cuauhtémoc anda muy preocupado, casi no duerme el pobre, pensando en el bienestar del PAN. Resulta que se vistió de analista electoral de altos vuelos para advertirle a Acción Nacional que si Santiago de la Peña quiere ser su candidato, «les está enviando un mal mensaje».
¿El argumento? Que en las pasadas elecciones de Coahuila el PAN perdió hasta los calzones (y el registro estatal). Según la agudeza mental de Estrada, lo que pasa en el vecino estado del carbón se va a replicar mágicamente aquí en las tierras del sotol. Claro, porque para Morena, extrapolar peras con manzanas es ciencia exacta cuando conviene al discurso.
La respuesta vino después. Santiago de la Peña no se quedó callado y le acomodó un revés de esos que dejan zumbando los oídos.
De la Peña mandó al diputado morenista a hacer lo que se supone que le pagan por hacer: estudiar. Y es que, con una memoria de elefante, el Secretario de Gobierno le recordó a la ciudadanía el oso monumental que cometió Estrada al intentar promover un juicio político contra la gobernadora Maru Campos basado en una ley… ¡abrogada desde 2018!
Vaya joya legislativa. Con justa razón De la Peña remató con un elegante: «A él le pagan para legislar, no para opinólogo». Al diputado le gusta tanto estar pendiente de las redes sociales del Secretario que bien podría pedir su cambio de bancada a la de «Fans Destacados».
Pero mientras Cuauhtémoc opina y De la Peña reparte golpes con el código civil en la mano, las encuestas de junio de 2026 de Statistical Research Corporation (SRC) dicen otra cosa sobre la joya de la corona: la Presidencia Municipal de Chihuahua.
A Santiago de la Peña, según la encuesta, las matemáticas le sonríen con un 36.7% de las preferencias, dejando a la morenista Brenda Ríos con el 25.6% y al PRI de Alejandro Domínguez —que andaban muy alzados festejando triunfos ajenos en Coahuila— en un tierno y solitario 7.1%.
Y por si las dudas quedaban de si Santiago quiere o no quiere, de pronto la ciudad amaneció sepultada bajo una duna de periódicos. Desde las polvosas calles de Riberas de Sacramento hasta los rincones de Vistas Cerro Grande, la cara del Secretario General de Gobierno apareció hasta en la sopa de los chihuahuenses. Lo cierto es que en política, cuando tu rostro tapiza el territorio, es porque ya traes puestos los tenis para correr el maratón.
El regreso de los «muertos» vivientes y los espectaculares sorpresa
Sin embargo, en el paraíso del PAN municipal no todo es miel sobre hojuelas. Al «delfín» de la Secretaría de Gobierno le acaban de salir dos piedritas —más bien dos rocas— en el zapato.
1. El esperado retorno de César Jáuregui
Cuando todos pensaban que estaba muy cómodo, el exfiscal César Jáuregui Moreno soltó un video en redes sociales con tono de drama shakesperiano: «He decidido servir a Chihuahua toda mi vida y esa decisión sigue firme». Traducción para los mortales: «No me den por muerto, yo también quiero la alcaldía». Jáuregui ya amenazó con que va a recorrer colonias, barrios y a apapachar a la militancia. La experiencia la tiene, el colmillo también. La pregunta es si le alcanzará el tiempo.
2. Jorge Soto y la invasión de los panorámicos
Por si fuera poco, el diputado y vocero del PAN, Jorge Soto, decidió que el paisaje urbano de Chihuahua era demasiado aburrido y lo tapizó con espectaculares de su bonita persona. Con una confianza que ya la quisiera cualquier mortal, Soto asegura que va in crescendo y que tiene el apoyo de las estructuras institucionales y de los grupos más duros del panismo. Un auténtico misil lanzado desde las sombras del propio partido.
En la política chihuahuense las casualidades no existen. Mientras Morena se pierde en el laberinto de las leyes inexistentes de Cuauhtémoc Estrada, en el PAN la cena ya está servida y los cuchillos están más afilados que nunca. Santiago camina con encuestas y periódicos, Jáuregui con la nostalgia de la estructura, y Soto con espectaculares gigantes y la promesa de dar buena batalla.
3. Rafa Loera: El silencioso del territorio
Y como en esta kermés electoral nadie se quiere quedar sin boleto, anote usted también a Rafa Loera. Él también tiene su corazoncito y ya maneja la posibilidad real de entrar a la boleta. Su estrategia ha sido menos de espectaculares y más de gastar suela; se la ha pasado recorriendo cuanta colonia existe en Chihuahua, presumiendo que el verdadero apoyo lo tiene ahí abajo, donde las papas queman: en el territorio.
4. Alan Falomir: Con el agua a su favor
Para cerrar el cuadro de honor, no se puede dejar fuera de la jugada al director operativo de la JMAS, Alan Falomir. Al igual que el Secretario de Gobierno, el buen «Cabrito» mantiene un contacto directo, diario y —lo más importante— de servicios con la ciudadanía en toda la capital. Manejar el agua en una ciudad sedienta te da un capital político indiscutible; Falomir lo sabe y está listo para abrir la llave de sus aspiraciones.
En la política chihuahuense las casualidades simplemente no existen. Mientras Morena se pierde en el laberinto de las leyes inexistentes de Cuauhtémoc Estrada, en el bando oficial la cena ya está servida y los cuchillos están más afilados que nunca. Santiago camina con encuestas y periódicos, Jáuregui con la nostalgia de la estructura, Soto con espectaculares gigantes, Loera con el trabajo de barrio y Falomir con la estructura de los servicios públicos.
Hagan sus apuestas, señores, que esto apenas es el prólogo de la gran guerra civil azul.