CHIHUAHUA, Chih. – En un multitudinario evento que congregó a las figuras más influyentes del Partido Acción Nacional (PAN), la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia «Maru» Campos Galván, pronunció un enérgico discurso en el que formalizó su ruptura política con el Gobierno Federal. Campos admitió públicamente haberse equivocado en su diagnóstico inicial de buscar una «relación funcional» con la Federación y acusó directamente al partido oficialista, Morena, de transitar de una mala administración hacia la consolidación de un «absoluto narco-gobierno» que somete las instituciones al crimen organizado.
El evento, concebido como un acto de respaldo ante las recientes acusaciones lanzadas contra la mandataria desde las conferencias matutinas presidenciales, sirvió como pasarela para el panismo histórico y contemporáneo. Entre los asistentes destacaron los expresidentes de la República, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa; el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero; el exgobernador chihuahuense Francisco Barrio Terrazas; el mandatario de Querétaro, Mauricio Kuri; y el exdirigente Marko Cortés.
«Me equivoqué»: el viraje frente al Gobierno Federal
Campos Galván inició su intervención con un ejercicio de autocrítica sobre los primeros años de su gestión, explicando que inicialmente consideró que la prudencia y la evasión del conflicto directo con el Ejecutivo Federal asegurarían la llegada de recursos y la coordinación necesaria para el estado.
«Hoy, al día de hoy, les digo de todo corazón y con toda humildad que me equivoqué», manifestó la gobernadora, detallando que las constantes descalificaciones en su contra desde «la mañanera» —donde se le ha señalado de traición a la patria— disiparon cualquier posibilidad de neutralidad. «Si una gobernadora electa con toda la legitimidad puede ser perseguida así, violando su presunción de inocencia, entonces nadie en este país está seguro».
De un mal gobierno al «narco-régimen»: las denuncias de Campos
La gobernadora afirmó que la gravedad de la situación nacional rebasa la falta de medicamentos, el abandono de carreteras o la corrupción administrativa. Acusó formalmente al gobierno de Morena de operar bajo un esquema de «narcopolítica» en el que el crimen organizado ya no es un aliado externo, sino el ente que toma las decisiones y utiliza a los funcionarios como «empleados».
Como ejemplo de este fenómeno, Campos señaló al estado de Sinaloa como el «laboratorio» de este sistema electoral y de gobernanza:
Intervención electoral: Denunció que en los procesos de 2021 y 2024 las dirigencias del PAN recibían llamadas desesperadas reportando el secuestro de candidatos y familiares a manos de carteles para fabricar victorias oficiales.
Captura territorial: Expuso situaciones críticas de la vida cotidiana que, urgió, no deben normalizarse: grupos criminales controlando los módulos de riego agrícola (en funciones de Conagua), el cobro de piso generalizado, el desplazamiento forzado de comunidades indígenas y tragedias civiles derivadas de disputas entre facciones delictivas.
La advertencia de una persecución generalizada
Campos alertó que la ofensiva jurídica y mediática en su contra no es un hecho aislado, sino la antesala de un hostigamiento sistemático hacia cualquier sector que mantenga su independencia frente al poder central.
«Perseguirán a los periodistas que digan la verdad, a los jueces que actúen con independencia, a los maestros que enseñen a pensar, a los sacerdotes que hablen con valentía y a los empresarios que generen riqueza sin pedir permiso», sentenció.
Asimismo, hizo referencia a las recientes advertencias oficiales sobre la posibilidad de anular elecciones que no favorezcan al régimen, interpretándolo como un intento por infundir miedo en los hogares mexicanos.
El espíritu del 86 y el llamado a las urnas: «Libertad o Narcopolítica»
Evocando las movilizaciones de la resistencia civil de 1986 en Chihuahua —encabezadas en su momento por Francisco Barrio y Luis H. Álvarez—, la mandataria estatal trazó un paralelismo histórico: si hace 40 años la lucha chihuahuense fue por el voto libre y la credencial con fotografía, hoy la disputa es por la supervivencia misma del Estado de derecho.
Campos Galván concluyó su intervención asegurando que «el gigante tiene miedo» y emplazó a los ciudadanos a tomar una determinación de cara al futuro del país:
«El futuro de México no tiene ni va a ser como el de Sinaloa. Desde este desierto, Chihuahua volverá a defender la libertad de nuestra nación», finalizó bajo las arengas de los miles de simpatizantes congregados en la capital del estado.