Lo que México necesita son más Marus Campos y menos Rocha Moyas, cuando lo van a entender carajo ?
CHIHUAHUA, Chih. – En un encendido discurso que marcó su regreso al escenario político nacional, el expresidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, se presentó en el estado de Chihuahua para manifestar su respaldo absoluto a la gobernadora María Eugenia «Maru» Campos. Durante el evento, Calderón denunció el uso «faccioso» del poder estatal para perseguir a opositores, lanzó duras críticas a la estrategia de seguridad del Gobierno Federal y advirtió que el país atraviesa por «su hora más dramática en décadas» ante el avance del crimen organizado y el desmantelamiento democrático.
Un respaldo «por convicción ética» frente a la persecución
El exmandatario inició su intervención justificando su presencia en el estado más allá de las conveniencias políticas, calificando la situación que vive la gobernadora Campos como una injusticia.
«Decidí venir porque me enseñaron en la vida que más allá de lo conveniente, lo que hay que hacer es lo correcto. Y lo correcto hoy es estar con Maru, en Chihuahua», afirmó Calderón.
Haciendo eco de pasajes bíblicos sobre las bienaventuranzas, Calderón empatizó con Campos al asegurar que él mismo ha sufrido «en carne propia» la persecución del aparato del Estado por razones de venganza o interés político.
Las tres alertas de Calderón sobre el rumbo de México
El discurso del expresidente se estructuró en torno a tres ejes de profunda preocupación por la situación actual del país:
1. La demolición de la democracia
Calderón acusó de forma directa la edificación de un régimen autocrático en el país. Recordó sus años de juventud y militancia partidista, así como las reformas políticas que negoció en su momento para permitir la transición democrática en el año 2000.
El reclamo: «Me duele más asistir a la demolición de la democracia y la vida de México. Ha llegado la hora de construir una fuerza ciudadana que pueda poner freno a esa inventona autoritaria».
2. El verdadero enemigo: El crimen organizado, no la oposición
En un fuerte deslinde de la retórica oficial actual, Calderón enfatizó que el enemigo de la soberanía nacional no son los bloques opositores ni las gobernadoras que cumplen con su deber.
La amenaza real: El expresidente denunció la instauración de la ley del «plata o plomo» en diversos rincones del país, donde la delincuencia organizada captura gobiernos territoriales, impone cuotas a ganaderos y empresarios, y decide quién vive o quién calla.
3. La claudicación del Estado en seguridad
Calderón defendió la estrategia de combate frontal a la delincuencia que implementó durante su sexenio (2006-2012) ante soldados, marinos y policías, señalando que enfrentar el crimen «no es una moda de encuestas, es una obligación». Criticó que el Gobierno Federal use el argumento de los derechos de los delincuentes como pretexto para abandonar a las comunidades.
«El Estado existe para proteger la vida, la libertad y la seguridad de las familias, no para repartir mochilas o para organizar conciertos en el Zócalo… Lo que México exige son más Maru Campos y menos ‘Abrazos, no balazos'».
El dolor de las víctimas y el llamado a un Pacto de Estado
En su cierre, el político citó al ilustre chihuahuense Manuel Gómez Morín para manifestar su dolor por las madres buscadoras, los líderes forestales ejecutados y los transportistas asaltados en las carreteras.
Frente a este escenario, Calderón Hinojosa hizo un llamado urgente a la unidad nacional, solicitando dejar atrás las divisiones entre naciones y facciones. Propuso de manera formal la convocatoria a un Gran Pacto de Estado que involucre a todos los partidos, gobernadores y sectores de la sociedad civil con el fin de diseñar una auténtica estrategia nacional contra la delincuencia organizada y reconstruir el tejido institucional de la República.