El mensaje de Maru – La FGR sigue “investigando”- El relevo en medio de la tormenta – “Infórmate un poquito” Santiago de la Peña a Cuauhtémoc Estrada 

Por HORUS La Columna

El mensaje de Maru

La gobernadora María Eugenia Campos Galván no solo no se inmuta ante la ofensiva de Morena: la despacha con la naturalidad de quien conoce perfectamente el terreno que pisa.

Al ser cuestionada sobre la marcha del fin de semana y la recolección de firmas para un juicio político en su contra, Maru Campos fue clara, directa y con ese tono que ya le caracteriza cuando habla de Chihuahua:

«A Chihuahua hay que conocerlo. Chihuahua es una sociedad de ciudadanos, de personas, de seres humanos libres y soberanos que votan en las urnas de manera libre».

Con una sola frase, la mandataria le mandó un recado directo a sus detractores de la 4T: aquí no les va a funcionar el manual de movilizaciones inducidas, acarreos y presión callejera. Los chihuahuenses —dijo— tienen criterio propio y defienden su independencia al momento de ejercer sus derechos.

Campos Galván minimizó el impacto de estas acciones opositoras, dejando entrever que las considera más ruido mediático que fuerza real. Y remató con una advertencia breve, pero filosa, que ya se volvió tendencia:

«¡Que no vayan a hacer trampa!»

El mensaje es contundente. La gobernadora no solo se defiende, sino que pasa a la ofensiva: les recuerda a sus críticos que Chihuahua no es una plaza más donde se puede aplicar la misma estrategia de siempre. Aquí la gente no se deja impresionar fácilmente con marchas espectaculares ni con firmas que después generan más dudas que certezas.

En tiempos donde la confrontación es la moneda de cambio favorita de la oposición, Maru Campos apuesta por el contraste: mientras unos gritan y movilizan, ella se presenta como la representante de una sociedad madura, libre y soberana que resuelve sus diferencias en las urnas, no en las plazas.

El balón está ahora del lado de Morena. Les toca demostrar si realmente tienen arraigo en Chihuahua o si, como sugiere la gobernadora, solo están aplicando una estrategia que desconoce por completo la idiosincrasia chihuahuense.

Y mientras tanto, Maru sigue caminando por Palacio de Gobierno con la tranquilidad de quien sabe que, por ahora, la calle y las urnas siguen hablando idiomas diferentes.

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La FGR sigue “investigando”

Qué tierno espectáculo el de la Fiscalía General de la República actuando como si acabara de enterarse de que en Chihuahua pasó algo raro.

Ahora resulta que la FGR está entrevistando a soldados de la Sedena que participaron en el perímetro de seguridad del narcolaboratorio de El Pinal. Porque claro, después de que el operativo ya se hizo, los agentes extranjeros ya se fueron y las fotos de triunfo ya fueron publicadas, ahora vienen con cara de sorpresa a preguntar: “Oigan, ¿qué pasó aquí?”.

Ulises Lara López, con la solemnidad de quien anuncia un hallazgo arqueológico, informó que han llamado a declarar a casi 50 funcionarios para esclarecer el “grado de involucramiento de la CIA”. La CIA, sí. Esa que según algunos no existía y según otros solo estaba de visita turística con arma larga incluida.

Lo más sarcástico del asunto es el timing: primero el gobierno estatal presume el megadesmantelamiento como un golpe histórico, luego se arma el escándalo nacional, Morena exige juicio político por “traición a la patria”, y ahora la FGR sale a decir que está “verificando si hubo acciones indebidas”. Es como llegar a apagar el incendio cuando ya solo quedan cenizas y tomarse la foto de “heroico bombero”.

¿Dónde estaba esa diligencia cuando los agentes extranjeros andaban campantes por la Fiscalía del Estado con armas largas? ¿Dónde estaba esa preocupación por la soberanía cuando supuestamente estaban desmantelando el laboratorio más grande de la entidad?

Ahora entrevistan soldados, fiscales y funcionarios como quien arma un rompecabezas al que ya le faltan la mitad de las piezas. Mientras tanto, el narcolaboratorio ya fue destruido, las evidencias ya fueron movidas y los “visitantes” extranjeros probablemente ya están de regreso en Langley tomando café.

La FGR no está investigando. Está construyendo narrativa. Y lo hace con la lentitud y el dramatismo que caracteriza a las instituciones cuando el caso es políticamente jugoso.

Porque aquí nadie es ingenuo: esto no se trata solo de esclarecer hechos. Se trata de ver quién logra colgarle el muerto al otro primero.

Y mientras, la soberanía nacional, esa que tanto defienden algunos de repente, parece que solo importa cuando conviene electoralmente.

 

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El relevo en medio de la tormenta

Mientras el escándalo de El Pinal sigue ardiendo, la gobernadora Maru Campos movió una de sus piezas más sensibles: aceptó la renuncia de Arturo Zuany Portillo y nombró a Javier Sánchez Herrera como encargado del Despacho de la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas de la FGE.

El cambio no es menor. Esta fiscalía es la que lleva los casos de alto impacto contra el crimen organizado, y su titular anterior cayó precisamente por el operativo más polémico de la actual administración: el desmantelamiento del que fue presentado como el narcolaboratorio más grande de la entidad.

Zuany Portillo se fue con el sambenito de haber autorizado —o al menos no haber impedido— la participación de agentes extranjeros en territorio mexicano, lo que desató una investigación de la FGR por posibles violaciones al artículo 117 constitucional y una tormenta política que Morena ha convertido en su principal bandera de ataque.

La designación de Sánchez Herrera busca mandar un mensaje de continuidad y control. En medio de la presión federal, las acusaciones de invasión de competencias y el ruido de un posible juicio político, el gobierno estatal intenta cerrar filas y estabilizar una de sus áreas más expuestas.

Sin embargo, el movimiento llega cargado de simbolismo: cuando más fuego recibe la estrategia de seguridad de la administración, se cambia al hombre que estaba al frente de las operaciones estratégicas. Difícilmente pasará desapercibido.

Maru Campos apuesta a que un nuevo rostro ayude a oxigenar la narrativa y a contener el daño. La pregunta que queda en el aire es si Sánchez Herrera llega con suficiente autonomía y respaldo para enfrentar no solo al crimen organizado, sino también al escrutinio político y jurídico que ya tiene encima la Fiscalía.

Por ahora, el caso El Pinal no se ha cerrado. Solo cambió de responsable directo. Y en política, los relevos en medio de la tormenta suelen decir más sobre la magnitud del problema que sobre la solución.

 

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 “Infórmate un poquito” Santiago de la Peña a Cuauhtémoc Estrada 

Santiago de la Peña Grajeda no solo respondió, sino que le puso un alto con sarcasmo incluido al coordinador de Morena en el Congreso local, Cuauhtémoc Estrada.

Luego de las críticas del diputado morenista por los ajustes y recortes en rutas del transporte público, el secretario general de Gobierno le soltó una frase que ya se volvió viral en los círculos políticos:

«Infórmate un poquito antes de opinar».

De la Peña fue más allá y le explicó con claridad meridiana que el transporte público no es una obra de relumbrón que se puede improvisar como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas. Es un sistema técnico, con carriles confinados, ciclos cerrados de 42 estaciones y sin posibilidad de dar la vuelta en cualquier esquina. Cambiar una ruta de forma caprichosa simplemente no es operable.

Con elegante desdén, el secretario dejó en claro que gobernar no es lo mismo que criticar desde la curul. Mientras unos sueñan con megaproyectos faraónicos pagados con deuda o con dinero que aún no existe, otros tienen que resolver problemas reales de la gente con recursos limitados y bajo estrictas reglas técnicas.

Lo más sabroso del asunto es la oferta final de Santiago de la Peña: se ofreció personalmente a explicarle al diputado Estrada cómo funciona realmente el sistema. Traducción: “Si no entiendes, te doy tutoría”.

En tiempos donde la oposición federal y local ha convertido cualquier tema en un circo político, Santiago de la Peña optó por la vía más efectiva: bajarle el tono grandilocuente al debate y recordarle a Morena que Chihuahua no se gobierna con discursos ni con ocurrencias de tribuna, sino con planeación y conocimiento técnico.

Cuauhtémoc Estrada buscaba generar ruido. Santiago de la Peña le respondió con un “infórmate un poquito” y le cerró la puerta con datos.

Por ahora, punto para el gobierno estatal.

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El candidato ciudadano 

Qué hermoso espectáculo el de don Rafa Loera, secretario de Desarrollo Humano y Bien Común (léase: funcionario de tiempo completo del gobierno de Maru Campos), dando lecciones magistrales sobre quién es y quién no es un “verdadero candidato ciudadano”.

Con la solemnidad de quien acaba de descubrir la rueda, Loera nos viene a explicar que los auténticos ciudadanos no nacen del poder, no viven de nómina gubernamental y mucho menos usan a los partidos como trampolín. Qué profundidad, Rafa. Casi me conmueve.

Es como si un pez le explicara a las aves que volar es de mal gusto.

Resulta que ahora el PAN, ese partido que lleva años en el poder en Chihuahua, va a tener un “candidato panista en alianza con la sociedad civil”. Traducción: vamos a poner a uno de los nuestros, pero le pondremos el moño de “ciudadano” para que suene más bonito y menos oficialista. Porque nada grita “independencia” como ser ungido por el partido que actualmente controla el gobierno.

Lo más divertido es ver con qué cara de póker nombra a la familia LeBarón y a empresarios como Álvaro Bustillos como ejemplos de “auténtico liderazgo ciudadano”. Muy respetables, por cierto. Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿y los cientos de funcionarios, exfuncionarios y operadores políticos del PAN que de repente se sentirán “tocados” por el espíritu ciudadano? ¿Esos también cuentan o solo los que les convengan?

Loera advierte con dedo acusador contra quienes “usan a los partidos como algo desechable” y “cambian de discurso según la elección”. Habla de congruencia. Esto, dicho por alguien que está cómodamente sentado en una secretaría de un gobierno panista, tiene el mismo nivel de credibilidad que un coyote dando cursos de ética en un corral de gallinas.

La política, dice Rafa, debe construirse con autenticidad, no con simulaciones. Palabras más bellas nunca se habían pronunciado desde una oficina pagada con recursos públicos.

Al final, el mensaje es claro: los únicos ciudadanos aceptables son aquellos que a ellos les convengan. El resto son simuladores, trepadores o, en el peor de los casos, simples mortales que cometieron el pecado capital de haber pasado por el gobierno.

Chihuahua merece autenticidad, concluye Loera.

Y uno solo puede responder: coincido plenamente, Rafa. Por eso deberías empezar por bajarte del podio y dejar de dar lecciones de pureza ciudadana mientras cobras del erario.

Porque escupir para arriba, tarde o temprano, cae en la propia cara.

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“Pónganse a trabajar”

Alan Falomir Sáenz, director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, no se anduvo con rodeos. Ante los lloriqueos de Morena, que acusó a la JMAS de sabotear su marcha del sábado reparando una fuga en el Centro Histórico, el funcionario les respondió con la claridad y el sarcasmo que el momento merecía:

“Pónganse a trabajar”.

Y remató llamando a sus quejas de “burdo y simplista”. Difícilmente se puede decir con más elegancia que alguien está haciendo el ridículo.

Según Morena, la reparación de una tubería de ocho pulgadas que abastece arterias importantes como Independencia, Aldama, Victoria y Ocampo fue un complot orquestado por el gobierno de Maru Campos para arruinarles la foto. Porque claro, en la 4T todo lo que no les sale bien es culpa de una conspiración hidráulica.

Falomir explicó lo obvio: las fugas no tienen horario ni agenda política. Si no se atendía de inmediato, el Centro Histórico se hubiera quedado sin agua todo el fin de semana. Pero para Morena, parece que es más importante su mitin que evitar que la gente se quede sin el vital líquido.

Lo más patético del asunto es que, mientras la JMAS atendía más de 20 reportes de fugas ese mismo sábado (porque en Chihuahua el agua no respeta días feriados ni marchas), ellos prefirieron victimizarse y buscar culpables en vez de aceptar que su “gran movilización” simplemente no convenció.

Alan Falomir les dio una lección de madurez: el trabajo técnico no se detiene porque un partido tenga un evento. Las tuberías no militan. Y los problemas reales de la ciudad no van a esperar a que Morena termine de tomarse la selfie.

«Pónganse a trabajar», les dijo.

Y tiene toda la razón. En vez de andar inventando conspiraciones cada vez que les sale mal un acto político, mejor dedíquense a proponer algo útil. Aunque sea de vez en cuando.

 

El Bodoque Aterriza

Alfredo Chávez Madrid no se guardó nada. El coordinador de los diputados del PAN en el Congreso local le dio la bienvenida a su manera a Andy López Beltrán, a quien calificó sin anestesia como “el bodoque más caro que nos ha salido a los mexicanos”.

Según Chávez, el hijo del expresidente llegó al aeropuerto de Chihuahua con “la cara de desprecio que le tiene a esta tierra”. No era solo una expresión, dice el panista: era todo un mensaje. El típico gesto de quien viene a cumplir un trámite político en territorio que evidentemente le molesta pisar.

Y remató con saña el contraste que pocos se atrevieron a señalar con tanta crudeza: mientras los jerarcas de Morena llegaron cómodamente en avión comercial y se fueron “con la cola entre las patas”, a la base más humilde del partido la mandaron en camiones. Los de arriba en Aeroméxico, los de abajo en Estrella Blanca. La 4T de siempre.

Además, el legislador panista se dio el lujo de preguntar en voz alta lo que muchos se preguntaban en voz baja:

“¿Dónde dejó la presidenta a Adán Augusto, a Monreal y a Javier Corral? ¿Por qué no vinieron?”

La ausencia de los pesos pesados de Morena no pasó desapercibida. En su lugar mandaron al “bodoque” y a un puñado de operadores, mientras llenaban camiones con gente de otras entidades para inflar la marcha de la “soberanía”.

Alfredo Chávez no solo criticó, también expuso. Mostró la doble moral de un partido que presume defender al pueblo desde los palacios, pero que a la hora de movilizar sigue tratando a sus bases como carne de camión y a sus líderes como VIP.

Chihuahua, una vez más, les quedó grande. Y la cara de Andy López Beltrán parece que lo confirmó.

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