Por: HORUS la Columna
En el convulso ecosistema de la política estatal, donde la estridencia digital suele confundirse con el peso electoral, hay quienes prefieren el ruido de los «likes» y quienes apuestan por el eco de los acuerdos. Mientras algunos aspirantes se desgastan promoviendo encuestas de empresas recién horneadas —esas que brillan por su novedad pero carecen de historial—, el Secretario General de Gobierno, Santiago De la Peña, ha decidido jugar en una liga distinta: la de la operación política de fondo.
La semana que concluye dejó lecturas que no deberían pasar inadvertidas para los analistas de café y palacio. En un despliegue de fuerza que combinó institucionalidad con calidez territorial, De la Peña logró convocar a más de 2,000 personas en diversos foros. No fueron encuentros de relleno; la diversidad de las mesas habla de una estrategia transversal que toca fibras sensibles de la vida pública.
El Mapa de las Reuniones
El activismo del Secretario no fue producto de la casualidad, sino de una agenda meticulosamente trazada:
• Cúpula y Sociedad: El miércoles, más de 500 empresarios y líderes civiles escucharon un mensaje de estabilidad.
• Músculo Político: El viernes, una concentración de 600 cuadros mostró que el equipo está compacto. Ahí estuvieron nombres con peso propio como Hugo Gutiérrez, Enrique Rascón, Diodoro Siller, Gabriel Valdez, Gil Baeza, Kamel Athie, Teresa de Jesús López y Luisa Quiñónez. Una fotografía que, por sí sola, dice más que mil tuits.
• Estructura Social: El cierre de semana con más de 600 mujeres por el Día de las Madres y reuniones con el gremio de abogados terminaron de aceitar una maquinaria que parece crecer bajo el radar, pero con un orden envidiable.
¿Percepción o Realidad?
La señal es nítida. Mientras la «política de cristal» se obsesiona con las mediciones a modo y la aprobación efímera de las redes sociales, en la Secretaría General se construye una red de apoyo tangible. De la Peña ha entendido que los proyectos se consolidan en el territorio y en la mesa de negociación, no solo en la pantalla del celular.
Bajo la consigna “Chihuahua va bien, pero puede ir mejor”, el Secretario ha comenzado a posicionar una narrativa que suena a continuidad, sí, pero con un matiz de innovación y, sobre todo, de defensa férrea del estado.
Al final del día, en política la forma es fondo. Y mientras otros se distraen con el brillo de las encuestas efímeras, De la Peña sigue tejiendo fino, demostrando que su estructura no solo es visible, sino que tiene orden, estrategia y, lo más importante, interlocutores de peso. La moneda sigue en el aire, pero el terreno que ha ganado el Secretario esta semana, nadie se lo quita.