El tigre, el león y el Estado que “no se entrega”
Por el otro lado, la gobernadora María Eugenia Campos Galván no se quedó corta en simbolismo. En su Cuarto Informe lanzó una frase diseñada para la coyuntura: “el Estado no se entrega”. Una declaración que, más que administrativa, fue política. Cuando se le preguntó a quién iba dirigida, respondió sin titubeos: “para todos”.
Para todos los que dicen que Chihuahua va mal. Para todos los que auguran que “va a entrar un partido nuevo”. Para todos los que insisten en que el rumbo es equivocado. Es decir, para la oposición… aunque no se le mencione por nombre.
La mandataria apeló además al termómetro más subjetivo pero más rentable: los aplausos. Dijo que le impresionó la actitud positiva en el Centro de Convenciones y que, probablemente, fue el informe “con más ánimo”. Traducción política: si hubo ovación, hay respaldo.
Y ahí está el contraste. Mientras la senadora construye la imagen de un estado en ruinas, la gobernadora presume entusiasmo, resultados y optimismo. Una habla de colapso; la otra, de aplausos. Una advierte deuda y abandono; la otra reivindica obra y continuidad.
Lo interesante no es quién grita más fuerte, sino quién logra apropiarse del relato colectivo, pero con propuestas sustentadas financieramente, no solo dichos y promesas al aire que, para terminar pronto, han abusado los morenistas y al no tener un sustento financiero legal, tienen a buscar en otros horizontes no necesariamente tan en orden, por no decir ilegales.
En medio de esta disputa narrativa, un serio periodista me lanzó una pregunta: “¿Realmente Morena quiere gobernar Chihuahua? Tal vez se estarían sacando la rifa del tigre… y ya sabemos que el león no es como lo pintan”.
La analogía no es menor. Gobernar Chihuahua no es administrar una consigna; es lidiar con sequía estructural, violencia compleja, presión presupuestal y una economía fronteriza que depende de factores nacionales e internacionales. No es lo mismo criticar la deuda que reestructurarla. No es lo mismo cuestionar la estrategia de seguridad que asumir el costo político de cada cifra mensual.
