Exhiben tres jóvenes de Morena a diputados que aprobaron deuda en Chihuahua; omiten mencionar a diputadas de Morena y PT que omitieron su voto

Chihuahua, Chih., a 22 de diciembre.- ¡Qué espectáculo tan selectivo nos regalaron esta mañana las Juventudes de Morena frente al Congreso del Estado! Un puñadito de entusiastas —Tadeo Aguilar, Maite Aguilar y Gabriel Amézquita— desplegó mantas con los rostros de diputados del PRI, PAN, MC, PT y Verde, acusándolos de aprobar un presupuesto «deshumanizado, insensible y abusivo» para 2026. «¡Traidores al interés público!», gritaban con indignación juvenil, mientras posaban para las cámaras como si fueran los últimos defensores del pueblo oprimido.

Los jóvenes denunciaron que esos legisladores priorizaron «sus bolsillos» al avalar el endeudamiento por 3 mil millones, la reestructura de la deuda corralista y el aumento del 33% al Impuesto Sobre Nómina. ¡Qué cinismo absoluto!, clamaron. Y tienen razón… en parte. Porque lo que olvidaron —o deliberadamente omitieron— fue incluir en sus lonas a tres diputadas que, oh casualidad, pertenecen al bloque guinda y aliados: Rosana Díaz y Edith Palma Ontiveros, de Morena, e Irlanda Dominique Márquez Nolasco, del PT.

Estas tres «estrategas» brillaron por su ausencia justo en el momento clave de la votación. ¿El pretexto? Según versiones que circulan en los pasillos, estaban «en el baño». ¡Tres al mismo tiempo! Qué coincidencia tan… fisiológica. Gracias a esa oportuna «emergencia colectiva», el oficialismo alcanzó la mayoría calificada sin necesidad de sus votos en contra. Ausencias «estratégicas», como bien reconocieron los propios manifestantes… pero solo para criticarlas de lejos, sin pegar sus fotos en la manta ni mencionarlas por nombre completo. ¡Selectividad pura!

Cuando los reporteros les preguntaron directamente por las diputadas de su propio partido, los jóvenes se volvieron parcos, evasivos, casi poéticos. «Fue cinismo absoluto ausentarse», dijeron, pero sin el mismo fervor que dedicaron a los opositores. Al final, la lona quedó incompleta: faltaron las caras que más dolían exhibir, las que revelan que en Morena también saben jugar al ajedrez político cuando conviene.

Y así, queridos lectores, las Juventudes de Morena nos dieron una lección magistral de indignación a la carta: furiosa contra los de enfrente, tibiecita con los de casa. Porque denunciar la deuda y el ISN está muy bien… siempre y cuando no salpique a las propias filas. Al final, la ciudadanía —esa que supuestamente indignan— termina viendo el espectáculo completo: todos juegan el mismo juego, solo que algunos lo disfrazan mejor de pureza revolucionaria.

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