Aldama, Chih., 4 de diciembre de 2025. – Omar Jurado, agricultor y usuario de aguas nacionales con concesión regularizada en Aldama, rompió el silencio tras la aprobación en lo general de la Ley de Aguas en la Cámara de Diputados y lanzó una dura advertencia: “Esta ley va a fomentar la corrupción y la extorsión como nunca antes”.
“Me molestó muchísimo que la pasaran sin cambios reales. Nos dieron atole con el dedo. Quieren que protestemos con arado en mano como si estuviéramos en 1800. El campo ya está modernizado: un tractor del 80 puede verse como del 2025 y eso no nos hace millonarios”, sentenció Jurado.
Sus principales preocupaciones:
- El Banco Nacional de Aguas: “Van a recuperar concesiones y reasignarlas… ¿a quién? No al campesino pobre sin palancas políticas. Se las van a dar a sus cuates. No hay que ser tontos, nos están viendo la cara”.
- Extorsión a quien regulariza: “Miles están en proceso de regularizar sus títulos. Ahora eso ya no es infracción, es delito. Van a llegar las autoridades y decir: ‘Te denuncio… o arreglamos’. Así de simple”.
- Prohibición de transmitir o mover concesiones: “Si ya no te sirve tu pozo en un lote y quieres pasarlo a otro terreno tuyo dentro del mismo acuífero, ya no puedes. Te dicen: ‘Devuélveselo al Estado y nosotros vemos a quién se lo damos’. Eso es expropiación disfrazada”.
Jurado insistió en que el norte y el sur no son lo mismo:
“En el norte perforamos la tierra para sobrevivir. Si el agricultor no produce, no come el transportista, el pisador, el contador, el mecánico… Somos la cadena alimenticia. Esta ley no entiende eso y nos está condenando”.
Con la voz quebrada pero firme, cerró:
“Mi concesión está en regla, pero me duele por mis compañeros. Si era necesaria una actualización a la ley, sí, pero esta no tiene estudio, ni tacto, ni empatía. No va a solucionar nada… va a empeorar todo. Y el que venga a decirnos que no pasa nada, que venga a trabajar un día la tierra con esta ley encima”.
Los tractores siguen en las carreteras. Y productores como Omar Jurado ya no piden diálogo. Piden que paren el daño antes de que sea irreversible.