Ciudad de México, 27 de noviembre de 2025. – En un movimiento que cierra un capítulo controvertido de la justicia mexicana, Alejandro Gertz Manero, el fiscal general de la República desde 2019, presentó su renuncia irrevocable al Senado, aceptando la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para convertirse en embajador de México en Alemania. El anuncio, formalizado en una carta fechada este jueves, marca el fin de casi siete años al frente de la Fiscalía General de la República (FGR), una institución que bajo su mando pasó de promesa de autonomía a epicentro de polémicas por presunto uso político.
La renuncia fue aprobada por el Pleno del Senado con 74 votos a favor y 22 en contra durante una sesión extraordinaria, en un proceso exprés que no alcanzó las 24 horas desde su entrega. Gertz Manero, de 86 años y con una trayectoria que se remonta a la década de 1970, dejará el cargo de inmediato, iniciando el plazo de 20 días para que el Senado ratifique su nuevo nombramiento diplomático y designe a su sucesor.
En su misiva dirigida a la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, el fiscal expresó: “Acepto la propuesta que me ha hecho la presidenta constitucional de México para ser embajador ante un país amigo, lo que me honra y agradezco”. Aunque no especificó el destino en el documento, fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores confirmaron a medios como UnoTV y Reforma que se trata de Alemania, un puesto clave para fortalecer lazos comerciales y culturales con la Unión Europea.
Un legado marcado por controversias
Gertz Manero asumió la FGR el 1 de enero de 2019, como el primer fiscal autónomo tras la reforma que transformó la Procuraduría General de la República (PGR) en una institución teóricamente independiente del Ejecutivo. Designado por Andrés Manuel López Obrador, su gestión estuvo desde el inicio bajo el reflector de críticas: opositores lo acusaron de usar la Fiscalía para perseguir a críticos del gobierno, como en el caso de Florence Cassez (liberada en 2013, pero con ecos en investigaciones posteriores) o el fallido proceso contra Genaro García Luna, extraditado a EE.UU. en 2023.
Su administración vio un aumento del 47.54 % en carpetas de investigación entre 2019 y 2022, con éxitos como la extradición de 55 narcotraficantes a Estados Unidos, incluyendo a Rafael Caro Quintero. Sin embargo, casos como el de Hugo Alberto Wall (asesino de una familia en 2019) o el manejo de investigaciones contra opositores políticos generaron denuncias de selectividad. En 2024, bajo Sheinbaum, participó en envíos clave de capos como Caro Quintero, pero tensiones con Washington –por presunta protección a redes de lavado– marcaron su salida.
La renuncia llega en un contexto de reforma judicial impulsada por Morena, que busca mayor control sobre la FGR, y tras presiones de EE.UU. por casos de corrupción. Analistas como los de LatinUS y ADN40 destacan que Gertz, con su estilo frío y distante de los focos, deja un vacío que podría llenar con perfiles como Ernestina Godoy o Arturo Zaldívar, nombres que circulan en la terna presidencial.
Reacciones: de alivio a sospechas
La aprobación en el Senado fue rápida, pero no exenta de debate. Morena y aliados respaldaron la salida, mientras que la oposición –encabezada por el PAN– la vio como un “retiro dorado” para un fiscal cuestionado. “Es el final de una era de impunidad selectiva”, tuiteó el senador panista Miguel Ángel Mancera.
Sheinbaum, en su mañanera del 27 de noviembre, confirmó la propuesta: “Gertz Manero ha servido a México con dedicación; su nuevo rol fortalecerá nuestra diplomacia”. Fuentes de Palacio Nacional indican que la terna para su reemplazo se enviará en los próximos días.
Con 86 años y una carrera que incluye la dirección del INAH en los 90 y cargos en la PGR, Gertz Manero se despide como un símbolo de la transición de la justicia mexicana: de la era de la procuraduría política a la fiscalía autónoma… en teoría. Su embajada en Alemania podría ser el epílogo perfecto: lejos de los reflectores, pero con la sombra de casos pendientes. México, al menos, respira un poco más libre.