POR HORUS La columna
Chihuahua, 26 de noviembre.- ¡Qué bonito quedó el spot! César Yáñez, con cara de niño bueno al que le robaron el recreo, salió a decir que el Gobierno de México tuvo “toda la disposición y apertura”. Faltó que pusiera música de fondo de “Cielito lindo” y un filtro sepia para que quedara más emotivo.
Mientras tanto, en el planeta Tierra, Yako Rodríguez y los productores se levantaron de la mesa como quien se levanta de una cita con alguien que lleva tres horas hablando de su ex y nunca pregunta tu nombre. Tres horas perdidas. Ni un papelito, ni una firmita, ni un “te lo mandamos por WhatsApp”. Nada. Solo el clásico: “Primero liberen las carreteras y después… seguimos platicando”.
O sea: primero ríndanse, después vemos si les damos algo. Eso no es diálogo, eso es la misma estrategia que usa tu tía cuando te pide que le prestes el coche: “Primero dame las llaves y luego vemos si te doy para la gasolina”.
Yako fue clarito: “Sin garantías por escrito, no hay trato”. Y se fue. Portazo y todo. Como debe ser cuando te toman el pelo en 4K.
Pero el colmo del cinismo llegó cuando Yáñez se quejó de que “afectan a la ciudadanía” porque no pasan ambulancias ni perecederos. ¿En serio, César? ¿Ahora sí te preocupan los jitomates que se pudren? ¿Y los siete años que llevan pudriéndose los productores porque les quitaron créditos, precios de garantía y hasta la dignidad? ¿Eso no cuenta como afectación a la ciudadanía?
Aquí en el norte somos medio brutos, pero no tanto. Cuando el centro dice “confíen en nosotros”, lo que escuchamos es: “Ya les vamos a meter otra vez la mano al pozo, pero ahora con ley en mano”.
Porque sí, hay pozos ilegales (sobre todo en ciertos ranchitos de gente muy “humilde” que tiene helicóptero). Pero la inmensa mayoría de los productores perforan a 800 metros no porque sean millonarios, sino porque aquí el agua no cae del cielo ni corre en ríos de cristal como en Tabasco. Aquí si no perforas, te mueres de sed junto con tu vaca y tu milpa.
Y lo que piden es sencillo: siéntense, escuchen y hagan una ley que no sea escrita desde un escritorio con aire acondicionado en la CDMX por gente que cree que el desierto se riega con buenas intenciones.
Pero no. Prefieren el guión de siempre:
- Mandan a Yáñez a llorar en televisión.
- Filtran que “querían usar al Ejército” (para que los productores se vean como los malos).
- Y mientras tanto, la ley sigue su camino express en el Congreso.
Los bloqueos siguen. Y seguirán. Porque la gente recia del norte aprendió hace mucho que cuando el centro dice “diálogo”, lo que realmente quiere decir es “ríndanse”.
Así que agárrense, porque los tractores no se van a mover. Y si mandan al Ejército, pues que traigan también palomitas. El espectáculo apenas empieza.
Y como diría cualquier chihuahuense viejo: “Primero que cumplan, luego que hablen”. Aquí no nos gusta que nos vean la cara.