“Entre rayitas, reclamos y silencios azules”

Por HORUS La Columna

Pues sí, queridos lectores, Chihuahua tembló. No por un sismo, ni por el viento del norte, sino por el temblor político que provocó Maru Campos con su advertencia a la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, a quien básicamente le dijo que le baje dos rayitas a su tono contra ella y los gobernadores del PAN.

Y claro, la sacudida fue de antología. Los morenos brincaron como si hubieran pisado un enchufe de 220 volts. Enseguida salieron los comunicados, las declaraciones, las indignaciones y hasta las condenas “por la defensa de la libre expresión”. Sí, esa libre expresión que a veces solo funciona cuando conviene.

Por supuesto, no faltó la diputada Brenda Ríos, que como buena soldada del obradorismo, salió rauda a respaldar a su jefa nacional. Y después, Luisa María Alcalde misma —ya sin casco, pero con discurso— replicó con elegancia burocrática.

Y cuando todo parecía enfriarse… tarde pero sin sueño, el dirigente estatal de Morena, Hugo Gutiérrez, decidió que era momento de subirse al ring, aunque el combate ya había terminado el martes. El hombre emitió su respaldo el sábado —sí, cuatro días después—, demostrando que en Morena el “tiempo político” se mide con calendario lunar.

Pero más allá de las bravatas verbales, lo interesante fue lo que pasó detrás del escenario azul. Resulta que la gobernadora, empoderada y sin más compañía que su propio carácter, regresó de la CDMX dispuesta a defenderse sola. Y vaya que lo hizo. Pero lo insólito vino después: la oficina de comunicación de la Delegación Benito Juárez —sí, desde la mismísima capital— ordenó bajar las notas con las declaraciones de Maru.

¿Perdón? ¿Desde la cuna del panismo nacional, censurando a una gobernadora panista?
Pues sí. Tal parece que ya se firmó la tregua secreta con Morena, o de plano el PAN se volvió alérgico a sus propias convicciones. Y lo más triste es que nadie, absolutamente nadie del PAN local, salió a respaldarla. La dejaron sola.

Mientras tanto, Marco Bonilla, el alcalde capitalino, no da paso sin huarache. Los fines de semana ya no son para descansar, sino para “hacer patria” por los municipios —y, de paso, campaña—. Camargo, Saucillo, Santa Rosalía… el hombre anda más de gira que el mismísimo Luis Miguel.

En sus encuentros con “liderazgos locales”, Bonilla soltó frases dignas de póster:

“A Chihuahua no van a entrar”,
“Defendamos al estado”,
“No más poder absoluto”.

Parece que el alcalde ya tiene su propio libreto de resistencia. Y si algo hay que reconocerle, es que mientras otros se esconden detrás del micrófono, él al menos toma la bandera del discurso panista, aunque a ratos suene más a mitin que a mensaje institucional.

Por su parte, el alcalde de Juárez tampoco se queda quieto. Anda también en gira, sellando alianzas y midiendo territorio. ¿Campaña adelantada? ¡Por favor! Aquí todos “visitan comunidades”, “dialogan con liderazgos” y “escuchan a la gente”. Guiño, guiño.

Y en medio de esta guerra de declaraciones, silencios y posicionamientos, el ambiente político se recalienta rumbo al 2027. Porque si algo ha quedado claro, es que los azules y los guindas ya están en modo guerra, aunque algunos todavía lo nieguen con cara de domingo.

Finalmente, una nota triste que ensombreció el fin de semana: el fallecimiento del diputado local Luis Fernando Chacón Erives, quien perdió la vida a causa de un infarto en el municipio de Guerrero. Aunque fue trasladado a Cuauhtémoc, lamentablemente no sobrevivió.
Un político joven, trabajador y con proyección. Descanse en paz.

Y mientras unos se van y otros se preparan para llegar, la política chihuahuense sigue girando, entre rayitas, reclamos, silencios cómplices y campañas que, aunque nadie lo diga, ya empezaron desde hace rato.

En fin… como diría el clásico: “El que tenga oídos, que escuche… y el que tenga aspiraciones, que disimule.”

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