Por HORUS la Columna
¡Qué mañana tan movidita nos trae el café, queridos lectores! Arrancamos con la gran defensora del «interés colectivo», la presidenta Claudia Sheinbaum, sacando pecho por esa reforma al amparo que tiene a los juristas rascándose la cabeza. Ayer, en San Lázaro, con 345 votos a favor (gracias, Morena, PT y Verde), 131 en contra (PAN, PRI y MC gritando «¡Estado de derecho en llamas!«) y tres abstenciones –incluyendo la de la exministra Olga Sánchez Cordero, que parece haber perdido el manual de la 4T–, la Cámara aprobó este «avance equitativo». ¿Y qué dice la jefa? Que no se trata de acabar con derechos, sino de equilibrarlos con el «bien común», inspirándose en el genio de Arturo Zaldívar. ¡Claro, nada como un exministro para darle un toque de clase a esta sopa de intereses! Sánchez Cordero, con su cara de «yo fui jueza y sé de esto», advirtió que el asunto huele a discrecionalidad judicial y a un amparo cojeando, pero no votó en contra. ¿Tibieza o estrategia? Ustedes dirán.
Desde el PAN, la diputada federal chihuahuense Manque Granados Trespalacios puso el grito en el cielo en tribuna, calificando la reforma como un «retroceso» que convierte al amparo –ese escudo contra abusos– en un arma del Estado omnipresente. «Morena quiere un gobierno sin frenos ni rendición de cuentas», lanzó, advirtiendo que ahuyentará a inversionistas y dejará a México como el patito feo del capital. ¡Toma esa, Claudia!
Mientras tanto, en redes, la lista negra de EU sobre políticos mexicanos ligados a la corrupción y el narco volvió a circular como rumor jugoso. Desde Adán Augusto López hasta Mario Delgado, pasando por el gobernador de Sinaloa y los hijos de AMLO, todos en el banquillo de los «hampones de Morena». ¿Verdad o chisme? El caso es que más de uno estará sudando frío, imaginando al embajador Ken Salazar y su supuesta oficina CIA en la embajada, coordinada con la DEA, el FBI y hasta Marco Rubio. ¡Hollywood aplaudiría este guion!
En casa, el pobre Alejandro Carrasco, de la CEDH, se metió en un avispero al emitir una recomendación a favor de César Duarte, el exgobernador que se queja de un «escorpión» vigilándolo en su fraccionamiento. ¡Pobre vecino, con tanto vehículo de la FGE y la SSPE estorbando! Carrasco jura que no es política, que solo defiende derechos humanos para todos –¡hasta para Duarte!–, y que el uso de recursos públicos en esa doble vigilancia es un despilfarro. La SSPE, con Gilberto Loya al mando, aceptó parcialmente, diciendo que su tecnología solo sirve para bajar homicidios (18% menos, ¡bravo!), no para espiar. La FGE, más dura, rechazó todo, alegando que no hay pruebas firmes. ¿Y si Carrasco termina pidiendo renuncia por salirse del libreto? Dicen que también destapó 40 quejas contra el IMSS, ISSSTE y Medi Chihuahua por negligencia. ¡Qué héroe o qué kamikaze!
Para rematar, Loya recibió un bastón de mando indígena de Enoel Carrasco Jordán, presidente del Gran Consejo Supremo Indígena, como reconocimiento por la seguridad en la Tarahumara. ¡Qué honor! Aunque, entre risas, se dice que el regalo iba para la gobernadora Maru Campos, pero sus guardias lo bloquearon, y Loya fue el plan B. ¡Pobre Enoel, cazando mandatarios como si fueran venados!
Y en Chihuahua, el alcalde de Delicias, Jesús Valenciano se lució defendiendo a los productores que ayer cerraron carreteras por la Ley de Aguas Nacionales, esa joya que deja a ranchos nogaleros temblando con revisiones anuales de concesiones. «¡Como si fuera refrendo vehicular!», gritó, solidarizándose con su lucha por precios justos. Además, bendijo la posible candidatura de Santiago de la Peña bajo la apertura del PAN, alabando su «afinidad» con los ideales panistas. ¡Qué estratega, preparando el terreno para las elecciones!
Pero ahora, un giro tragicómico: el coordinador morenista Cuauhtémoc Estrada Sotelo se burla de la brillante idea panista de que el líder municipal del PAN, también subsecretario de Movilidad, aplique multas de tránsito en Chihuahua. «¡Qué mezcla explosiva!», dice Estrada, sugiriendo que este cruce de cargos partidistas y públicos rompe la separación entre política y administración, dejando a los ciudadanos confundidos y dudando de la imparcialidad. «No es estratégico ni institucional», sentencia. ¡Pobre PAN, entre amparos y multas, parece que no saben si están en campaña o en un retén!
En fin, entre reformas, listas negras, escorpiones, bastones y multas panistas, Chihuahua sigue siendo el circo más divertido del país. ¡Pásenle, pásenle, que el espectáculo apenas comienza!