Por HORUS la Columna
¡Ay, Chihuahua, mi Chihuahua! Donde los exgobernadores tuitean desde el green y los secretarios responden con saetas que ni Tiger Woods acertaría. Arrancamos esta semana con el round infinito del boxeo verbal entre panistas: Santiago de la Peña, el flamante secretario de Gobierno, despachando a Javier Corral con un sarcasmo que podría fundir un hierro de golf. ¿El pecado de De la Peña? Decir en la inauguración de un paso superior en Nogales que, ¡santo escándalo!, los programas sociales de la 4T son lindos, pero no hay que apostar todo el rancho a becas y pensiones; hay que equilibrar con infraestructura.
Corral, el eterno aspirante a plurinominal, lo tilda de «elitista» en un tuit que, según De la Peña, seguro salió de un búnker en algún club privado. «Me da risa, me da risa que me llame elitista a mí, ¡él que tuitea desde un campo de golf!», soltó el secretario con esa sonrisita de quien sabe que ha clavado el birdie. Y remata: Corral pasó cinco años «jugando golf y tenis en horario de oficina», manipulando videos en su «Zona Free» como si fuera un editor de deepfakes de bajo presupuesto. ¡Pum! Touché, Santiaguito. Porque, vamos, si el elitismo se mide en raquetas y putts, Corral es el rey emérito del Augusta chihuahuense.
¿Respuesta de Corral? Silencio de radio, probablemente practicando su swing para el siguiente tuit viral. Panistas, ¿preparados para 2027? Con este ping-pong, el boleto al Senado será el trofeo del survivor más chusco.
Pero no todo es fairway y fair play en Palacio. La gobernadora Maru Campos, que acababa de emerger de un letargo justificado por la pérdida de su marido Víctor Cruz –nuestras condolencias eternas, señora–, se reintegró al ruedo con la velocidad de un halcón marino. Directo a la Mesa de Seguridad, donde los tres niveles de gobierno (federal incluido, ¡milagro!) analizaron operativos, detenciones de alto impacto y, por supuesto, cómo evitar que los chavos se metan en broncas por pura hambre de futuro. «Nos pusimos al día con objetivos, reforzamos zonas calientes y ¡zas!, detenciones que duelen», resumió De la Peña, que parece tener un doctorado en ruedas de prensa express.
Maru, sonriente como siempre, dio la bienvenida al nuevo general de la Quinta Zona Militar, Felipe González –no el de España, ojo–, y prometió acciones contra las raíces de la delincuencia juvenil. Porque nada dice «construcción de paz» como una mesa redonda con generales, fiscales y delegados del Bienestar. ¿Funcionará? Veremos si los chavos prefieren becas a balas, o si Morena responde con más «programones» para tapar el hoyo.
Y hablando de azul celeste, Maru no pudo evitar soltar perlas sobre la asamblea panista del domingo: «¡Muy animados, con esperanza para 2027!», exclamó. La militancia, dijo, rebosa optimismo, y con razón: el PAN nacional abrió las candidaturas a «líderes sociales y ciudadanos», o sea, a cualquiera con carisma y un tuit decente. «¿Bueno? ¡Sería buenísimo!», dijo Maru, diplomática como siempre.
Pero el que se le iluminaron los ojitos fue De la Peña, que al toque gritó «¡Yo puesto!» y citó a su tocayo Santiago Taboada, el delegado especial del PAN en Chihuahua, quien insiste en que se abrirán puertas… siempre que los proyectos «representen anhelos ciudadanos y se conjuguen con los del partido». Traducción: Bienvenidos todos, menos los que huelan a verde moreno. ¿Veremos a influencers o activistas blanquiazules? Apuesto a que sí, porque el PAN necesita oxígeno fresco para no oler a naftalina electoral.
En el podio de los intocables, brilla Marco Bonilla, el alcalde de Chihuahua capital que, según la encuestadora Rubrum, es el mejor evaluado del país con un 7.56. ¡Primer lugar nacional! La gente aplaude su chamba en calles, servicios y ese toque de «todo bajo control» que tanto nos gusta. Reflejo del «desempeño confiado por la ciudadanía», dicen. Claro, porque en un estado donde los baches son más famosos que los gobernadores, Bonilla parece el único que asfalta sin drama. ¿Siguiente paso? ¿Gobernatura? Shhh, que no lo espantemos.
Pero pasemos al plato fuerte: seguridad. Después del sanguinario ataque en Moris que se cobró tres vidas policiacas –dos hombres, una mujer, héroes sin capa–, la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Gilberto Loya Chávez, no se quedó con los brazos cruzados. ¡Zas! Desarticularon una célula criminal de nueve –incluyendo una dama–, con 13 fierros, 35 cargadores y mil balas más. Vinculados a proceso por todo el menú delictivo: armas, cartuchos, narcomenudeo y asociación para delinquir. Entre los trofeos, «El Fray», segundo de «El Águila» (el rey de la violencia en Moris), el sicario Adrián de 26, su hermana Michelle la generadora de broncas de 19 años, un mecánico de blindajes caseros y hasta un prófugo de Sonora. «Golpe contundente», expolicó Loya, con la Sedena y la Guardia Nacional de aplaudidores. Coordinación federal-estatal que, por fin, no parece un chiste de chihuahuenses. ¿Fin de la pesadilla en la sierra? Ojalá, porque tres tumbas frescas claman justicia, no más headlines.
Y para rematar con confeti: ¡Chayanne aterriza hoy en el Estadio Monumental con su «Bailemos otra vez Tour 2025»! El puertorriqueño, eterno galán de las rancheritas modernas, promete «Torero», «Un siglo sin ti» y esa bachata que nos hace sudar los pecados. Producción mundial, romanticismo a tope y, quién sabe, quizás un guiño a Maru para que baile con la esperanza panista. El domingo, Alejandro Sanz llenó la Plaza del Ángel con su alma rota y guitarra; público madurito, introspectivo. Hoy, Chayanne: baile, gritos y corazones latiendo a 120 bpm. ¿Competencia? Nah, solo el choque generacional que hace sexy a Chihuahua. ¿Quién dirá que la política no necesita un twist de salsa?
¡Hasta la próxima, queridos! Que el golf no les tape el ojo, y si bailan, que sea con balas de salva.