Chihuahua, a 13 de octubre.- El secretario de Desarrollo Rural (SDR), Mauro Parada Muñoz, reveló que el Gobierno de Chihuahua mantiene reuniones continuas con diputados federales para influir en las reformas a la Ley de Aguas Nacionales, enfatizando la necesidad de una gobernanza sensible que garantice certeza a largo plazo para productores agrícolas e industriales. En paralelo, ante el cierre del primer quinquenio del Tratado Internacional de Aguas de 1944 con Estados Unidos a finales de octubre, el estado impulsa la solicitud de una extensión por sequía, argumentando condiciones climáticas adversas que han impedido cumplir con las aportaciones mínimas.
En entrevista este lunes, Parada Muñoz detalló las gestiones legislativas en curso. «Estamos teniendo reuniones de manera continua; el día de hoy tenemos alguna con algunos diputados federales precisamente para poderlos sensibilizar de los cambios que vienen en el tema de la Ley de Aguas Nacionales», explicó el funcionario. Estas pláticas se centran en promover una «gobernanza» en el manejo hídrico, un concepto clave en la iniciativa de reforma presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que busca equilibrar el derecho humano al agua con las demandas productivas. «Siempre es bueno en el tema hídrico, creo que en cualquier tema, siempre es bueno tener el tema de la gobernanza. La aplicación es un tema que tiene que ser sensible a las necesidades que tienen los productores», agregó.
El reto principal, según Parada, radica en matizar la aplicación de la ley para evitar impactos negativos en inversiones de gran envergadura. La reforma, turnada a comisiones en el Congreso, incluye medidas contra el robo de agua y un marco para la soberanía hídrica, pero genera preocupación entre sectores rurales por un posible mayor control federal sobre el uso agrícola durante sequías. «Hay algún reto de cómo poder matizar esa aplicación de la Ley de Aguas Nacionales en donde puedan tener certeza a largo tiempo los productores. Son inversiones fuertes las que hacen tanto la industria como el productor agrícola para poderla recuperar requieren tener alguna certeza, y el tema del manejo del agua es uno de ellos», precisó. Chihuahua, con su agricultura intensiva en el Valle de Delicias y la región Conchos, depende en gran medida de concesiones hídricas estables para cultivos como algodón y nuez.
Paralelamente, el secretario abordó el Tratado de Aguas de 1944, que obliga a México a entregar 2,185 millones de metros cúbicos (mmc) cada cinco años desde afluentes del Río Bravo, como el Conchos, a Estados Unidos. El ciclo actual, iniciado en 2020, culmina a finales de octubre con un déficit significativo debido a tres o cuatro años de sequía extrema en el norte. «A finales de octubre ya se acaba el primer quinquenio en donde traemos este retraso de las aportaciones. Claro que los mismos números nos hacen ver que pues a partir de tres o cuatro años de sequía fue complicado el poder cumplir con estas metas», reconoció Parada.
A pesar de una leve recuperación en captaciones de presas este año, los ríos clave no han fluido con normalidad. «No han sido las condiciones propicias; tú ahorita sí tenemos alguna captación en las presas, pero la verdad si tú recorres de abajo de presa La Boquilla para el Granero pues todavía no ha corrido el Conchos como era correr», ilustró. El tratado prevé mecanismos para extender el periodo en casos de sequía, como ha ocurrido en ciclos previos. Chihuahua, en comunicación constante con el Consejo de Cuenca Bravo-Conchos, estima un faltante de más de 1,000 mmc, pero apuesta por un «quinquenio extra» para compensar. «Se tiene comunicación con el Consejo de Cuenca de las aportaciones que se debieran tener; nos va a faltar de aportar, pero creemos que de manera natural así como años como el que estamos teniendo ahorita nos está ayudando a recuperarnos. Y si logramos utilizar los mecanismos que presenta el mismo tratado de hacer un quinquenio extra, pues lograr tener estas aportaciones».
La postura estatal es pragmática: maximizar los instrumentos del acuerdo bilateral para evitar sanciones o tensiones diplomáticas, que han escalado en el pasado por incumplimientos similares. «La postura de Chihuahua es cómo buscar utilizar los mecanismos que se tienen en el mismo tratado y bajo una condición natural que tuvimos de sequía, cómo hacer un quinquenio más para hacer estas aportaciones», concluyó Parada, recordando que en periodos anteriores se ha cumplido en el tercer año o extendido hasta el quinto.